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Arranca la campaña andaluza bajo la sombra del caso Koldo: Moreno acaricia la mayoría absoluta con un 43,7% mientras el PSOE se hunde al 24,5% y Espadas busca un cortafuegos que las encuestas desmienten día tras día

Los quince días de campaña que comienzan este Primero de Mayo se desarrollarán con el juicio del Supremo como telón de fondo permanente: cada declaración judicial arrastra al PSOE andaluz entre 0,2 y 0,4 puntos. Siete candidatos, 109 escaños, una pregunta: ¿puede Moreno gobernar solo o necesitará a Vox como en Aragón y Extremadura?

Por Redacción de El Hemiciclo· Sevilla·
22 min de lectura
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A las cero horas y cero minutos de este jueves 1 de mayo de 2026, cuando los relojes de España marcaron el tránsito entre el último día de abril y el primero de un mes que para los andaluces será electoral antes que primaveral, se activó oficialmente el mecanismo legal que convierte a Andalucía en un campo de batalla democrático durante los próximos quince días: la campaña para las elecciones al Parlamento de Andalucía del 17 de mayo, los comicios que decidirán si Juanma Moreno Bonilla logra una hazaña que ningún presidente andaluz ha conseguido desde Manuel Chaves en 2004 — la mayoría absoluta en solitario — o si necesitará, como Jorge Azcón en Aragón y María Guardiola en Extremadura, el apoyo parlamentario de Vox para gobernar.

La campaña electoral andaluza arranca este 1 de mayo con el Partido Popular liderando las encuestas con un 43,7% de intención de voto frente al 24,5% que acumula el PSOE, en unas elecciones con siete candidaturas y 109 escaños en juego. Los quince días de campaña se desarrollarán con el juicio del caso Koldo en el Tribunal Supremo como telón de fondo, en un contexto en el que cada declaración judicial genera, según los sondeos manejados en la entradilla, una caída de entre 0,2 y 0,4 puntos para los socialistas. La pregunta central que vertebrará la contienda no es si Juan Manuel Moreno Bonilla ganará las elecciones, sino si alcanzará la mayoría absoluta sin necesidad de pactos.

Por qué importa: el mapa de pactos del bloque conservador

Andalucía es la comunidad autónoma más poblada de España y la segunda en peso en el sistema de financiación autonómica. Un resultado que sitúe al PP por encima de la mayoría absoluta —fijada en 55 escaños sobre los 109 que conforman el Parlamento de Andalucía— le permitiría gobernar en solitario, cerrando la puerta a cualquier dependencia de Vox, partido con el que el PP ha suscrito acuerdos de gobierno en otras comunidades autónomas como Aragón y Extremadura tras los comicios de 2023. La horquilla entre ambos escenarios —mayoría propia o dependencia de su socio por la derecha— es la variable que convierte estas elecciones en una prueba de estrés para el modelo de alianzas del centroderecha español.

El lastre judicial sobre el PSOE andaluz

El caso Koldo, investigado en el Tribunal Supremo y relacionado con una presunta trama de cobro de comisiones vinculada a contratos públicos durante la pandemia, actúa como variable independiente sobre el voto socialista. Los datos de seguimiento demoscópico recogidos en el material de partida apuntan a que cada jornada de declaraciones judiciales arrastra al PSOE entre dos y cuatro décimas porcentuales. Para el candidato socialista, Espadas, el reto inmediato consiste en construir un relato que desacople la imagen del PSOE andaluz de la causa federal, una estrategia que los propios sondeos cuestionan de manera sistemática. La dificultad es estructural: el PSOE andaluz no controla el ritmo del procedimiento judicial ni los titulares que este genera.

Un suelo del 24,5% que complica cualquier aritmética de izquierdas

Un 24,5% de intención de voto coloca al PSOE en una posición que, dependiendo de cómo se distribuyan los escaños según la fórmula D'Hondt aplicada en las ocho circunscripciones provinciales andaluzas, puede traducirse en una representación parlamentaria sensiblemente inferior a la que ese porcentaje sugeriría en un sistema proporcional puro. El sistema electoral andaluz, heredero del modelo de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General con las especificidades autonómicas, penaliza a los partidos que no concentran su voto en provincias grandes. Si a este factor se suma la posible fragmentación del voto a la izquierda del PSOE entre distintas candidaturas, la aritmética de una eventual alternativa progresista se vuelve de muy difícil ejecución.

La estrategia de Moreno: gestión frente a campaña

Con más de veinte puntos de ventaja, la estrategia del PP andaluz bajo la dirección de Moreno Bonilla apunta a una campaña de perfil bajo, centrada en la gestión de gobierno más que en el debate ideológico. Esta táctica, habitual en candidatos que parten desde posiciones dominantes en los sondeos, minimiza el riesgo de errores propios y traslada la presión al adversario. El objetivo es que el debate se desarrolle en terreno favorable: economía regional, inversión pública y servicios sociales, eludiendo los flancos que podrían activar la abstención de su propio electorado o la movilización del voto de izquierdas.

Siete candidaturas y el efecto de la fragmentación

La presencia de siete candidaturas en liza introduce un elemento de incertidumbre sobre el umbral de representación parlamentaria. En Andalucía, la barrera electoral se sitúa en el 3% de los votos válidos emitidos en cada circunscripción. Las formaciones que queden por debajo de ese umbral transfieren su voto a los partidos mayoritarios a través del reparto de restos de la fórmula D'Hondt, lo que en la práctica beneficia a los partidos más votados. Este efecto sistémico puede amplificar la distancia en escaños entre PP y PSOE más allá de lo que la diferencia bruta en porcentaje de votos sugiere.

Antecedente: las mayorías absolutas en Andalucía

Andalucía tiene una larga historia de mayorías absolutas. El PSOE gobernó durante décadas con mayorías de esta naturaleza, y el PP alcanzó la mayoría absoluta en las elecciones autonómicas de 2012 con Manuel Chaves como referencia del ciclo anterior. La diferencia con el escenario actual radica en que un eventual gobierno de mayoría absoluta del PP sería el primero sin necesidad de socios desde que el partido llegó al poder autonómico en 2018, inicialmente con el respaldo parlamentario de Ciudadanos y Vox. Ese antecedente reciente hace que la pregunta sobre la autonomía del PP respecto a sus socios tenga una dimensión política que va más allá de lo estrictamente electoral.

Cierre: quince días para redibujar el mapa

Los quince días de campaña que transcurren entre el 1 y el final del período electoral reglamentario se desarrollarán, por tanto, bajo tres presiones simultáneas: el goteo judicial en el Supremo, la capacidad de Espadas para frenar la sangría demoscópica del PSOE y la pregunta sobre si Moreno consolidará o no una mayoría que le libere de depender de Vox. Las encuestas que se publiquen durante la campaña —con las restricciones que impone la normativa electoral española en los últimos días antes del sufragio— serán el principal termómetro de si esas tres variables se mantienen estables o introducen sorpresas en un escenario que, a la salida de los bloques, parece decantado pero no cerrado.

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