«No soy como mis padres, que son muy comedidos. Yo soy como era mi abuela. Vivíamos puerta con puerta y muchos días los pasé con ella. Me dio un carisma, un carácter y ganas de luchar por lo que yo creo que es correcto», relató Ana Peleteiro en la entrevista con AS.
La triplista, nacida en 1995 y campeona del mundo júnior con 16 años en 2012, precisó cómo gestiona los conflictos: «Cuando tengo que defender aquello que es defendible, lo defiendo a muerte, pero cuando tengo que dar la razón, también la doy». Esa combinación de firmeza y autocrítica ha marcado sus apariciones recurrentes en programas como El Hormiguero, La Resistencia o El Desafío, con un perfil alejado de la reserva habitual en el deporte de élite.
Peleteiro fue explícita sobre lo que persigue más allá de las marcas: «Mi objetivo en la vida es dejar un legado y para eso hay que ser diferente. Sé que no voy a saltar 16 metros, pero sí que quiero dejar un ejemplo. Mostrar que se puede conseguir todo lo que te propongas no siendo la más alta, la más fuerte, ni la más rápida, ni la que mejor técnica tiene», afirmó en la misma entrevista.
Esa vocación de referente se ha traducido en una actividad constante en Instagram y TikTok, donde combina entrenamientos, contenido sobre su maternidad y opiniones sobre racismo, feminismo y salud mental en la alta competición. Su discurso sobre conciliación y becas deportivas durante el embarazo ha alimentado el debate sobre los derechos de las atletas de élite en España, un terreno en el que ha reivindicado que la maternidad no debe suponer el fin de una carrera profesional.
Su trayectoria deportiva incluye el récord de España absoluto en triple salto, fijado en 14,87 metros en Tokio 2020, además de varios podios en mundiales bajo techo tras años entrenando en Guadalajara a las órdenes de Iván Pedroso. En 2024 pasó a ser dirigida por su marido, el exsaltador francés Benjamin Compaoré, con quien ha formado una familia numerosa que combina hijos de relaciones anteriores de él y sus dos hijos en común: Lúa, nacida a finales de 2022, y León, nacido en 2026.
Peleteiro reparte su vida entre España y Francia por motivos familiares y de entrenamiento, sin perder el arraigo con su Ribeira natal, a la que se refiere junto a su familia adoptiva como su pilar fundamental. Fuera de las pistas ha desarrollado también un perfil empresarial vinculado a la gestión de sus derechos de imagen y su presencia en redes.
Su visibilidad se enmarca en un ecosistema científico y mediático donde la divulgación gana peso, como en otros hitos recientes que han copado la conversación pública, desde el diplodocus hallado en Teruel hasta descubrimientos arqueológicos, aunque en su caso el altavoz lo emplea para causas sociales del deporte.
«No soy como mis padres, que son muy comedidos», resumió Peleteiro sobre el contraste generacional que, según explicó, terminó definiendo tanto su carácter competitivo como su manera de comunicarse fuera de la pista.

