El conflicto arrancó con la llegada del autobús del Sporting de Hortaleza al estadio, cuando un grupo de aficionados lanzó piedras y bengalas contra el vehículo. La tensión no se disipó dentro del recinto: con los futbolistas ya preparados para disputar el encuentro, un miembro del Unión Güímar arrojó una botella de agua hacia la expedición madrileña, en imágenes que recogen también insultos, según la información difundida.
La Real Federación de Fútbol de Madrid se pronunció sobre lo ocurrido a través de su cuenta en X este domingo. El organismo explicó que los jugadores del Sporting de Hortaleza no pudieron salir al campo porque su seguridad y la de las familias desplazadas no estaba garantizada, y advirtió de que, si el ambiente ya era hostil antes del pitido inicial, podría resultar aún más peligroso durante el propio partido.
«Los jugadores de @SportingDeHorta no pueden salir al terreno de juego porque su seguridad y la de las familias desplazadas no está garantizada. Si el ambiente es hostil sin jugar, puede ser incluso más peligroso si se juega. Nuestra solidaridad con ellos», Real Federación de Fútbol de Madrid, a través de su cuenta en X.
Tras más de una hora de retraso sobre el horario previsto, con la plantilla madrileña ya vestida en los vestuarios, el club confirmó que no se presentaría al encuentro. El Sporting denunció además agresiones por parte de futbolistas y miembros del cuadro canario, lo que obligó a intervenir a la Guardia Civil.
El resultado en el campo de Tasagaya
La eliminatoria, entre dos clubes de categoría regional, tenía un atractivo especial: superar esta ronda de la Copa del Rey garantiza medirse a un equipo de Primera División, algo excepcional para formaciones de este nivel. En el partido de ida, disputado en el barrio madrileño de Hortaleza, el Sporting se impuso por 1-0, resultado que dejaba la vuelta abierta antes de los incidentes de este domingo.
La resolución deportiva queda ahora en manos de la Federación. Si se considera que el Sporting de Hortaleza incurrió en incomparecencia, el resultado administrativo sería un 3-0 favorable al Unión Güímar, que pasaría de ronda pese al tropiezo en la ida. El club madrileño, sin embargo, sí se presentó en las instalaciones y permaneció más de una hora en los vestuarios, de modo que su no salida respondió a la falta de garantías de seguridad y no a una renuncia deportiva.
Por las imágenes de agresiones dentro y fuera del estadio, el organismo competente podría resolver también en sentido contrario y dar por perdido el partido al conjunto local. Suspensiones por altercados no son inéditas en el fútbol español: la jornada de Primera División del 1 de noviembre de 2009 se aplazó por el fallecimiento de Daniel Jarque, y en diciembre de 2014 la muerte de un aficionado en los aledaños del Vicente Calderón precipitó medidas federativas contra los grupos radicales. La decisión sobre esta eliminatoria determinará qué equipo continúa en la Copa del Rey.

