El encuentro, correspondiente a la ronda previa de la Copa de S.M. el Rey, no llegó a jugarse por los sucesos ocurridos en las horas anteriores al pitido inicial en suelo canario. La RFFM detalló en su comunicado que los problemas afectaron a la expedición madrileña, incluidos familiares y aficionados desplazados hasta la isla, aunque no precisó el desarrollo de los incidentes.
«La Real Federación de Fútbol de Madrid quiere expresar su más firme y absoluta condena ante los graves incidentes ocurridos este domingo en Güímar, con motivo del encuentro correspondiente a la eliminatoria previa de la Copa de S.M. el Rey entre el Atlético Unión Güímar y la AD Sporting de Hortaleza, que finalmente no pudo disputarse», arranca el texto difundido por la entidad madrileña, que condenó la violencia «en cualquier comportamiento que ponga en riesgo la integridad de jugadores, técnicos, directivos, árbitros, aficionados o familiares».
La Federación madrileña fue más allá del reproche genérico y dirigió un mensaje explícito de solidaridad hacia el club afectado y su entorno, al que añadió la frase que vertebra todo el comunicado.
«Desde la RFFM queremos mostrar nuestro apoyo a la expedición de la AD Sporting de Hortaleza, y a sus familiares y aficionados desplazados hasta Tenerife ante las situaciones vividas durante las horas previas al encuentro. Nada justifica la violencia. Nada está por encima de la integridad y la seguridad de las personas», señaló la Real Federación de Fútbol de Madrid.
La RFFM enmarcó lo sucedido en Güímar dentro de su estrategia contra los episodios violentos en las competiciones que organiza. «La RFFM lleva años trabajando activamente en la prevención y erradicación de cualquier forma de violencia en nuestro deporte a través, entre otras iniciativas, de su programa Tolerancia Cero con la Violencia en el Fútbol. Los acontecimientos de hoy no hacen sino reafirmarnos en la necesidad de continuar y reforzar ese compromiso», recoge el comunicado.
La entidad cerró su mensaje apelando a los valores que, a su juicio, deben regir la práctica del fútbol en todas sus categorías, con especial atención a las canteras. «El fútbol debe ser un espacio de respeto, convivencia, deportividad y juego limpio. Estos son los valores que queremos transmitir a nuestros futbolistas, especialmente a los más jóvenes, y los que deben prevalecer siempre por encima de cualquier rivalidad deportiva», culmina el texto.
El episodio reaviva el debate sobre la seguridad en los desplazamientos del fútbol español, un asunto que arrastra precedentes como la final de la Copa del Rey de 2014 entre Real Madrid y Barcelona, cuando los altercados en los aledaños del Santiago Bernabéu obligaron a reforzar los protocolos de las finales coperas. La competición, el torneo más antiguo del fútbol español, se disputa desde 1903 y enfrenta en sus rondas previas a clubes modestos de categorías inferiores con desplazamientos de larga distancia como el de los madrileños a Canarias.
La resolución sobre el futuro de la eliminatoria quedará en manos del Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol, órgano disciplinario que puede dar por disputado el encuentro, ordenar su repetición o resolver la clasificación por vía administrativa. Su pronunciamiento debe llegar antes de que este lunes se celebre el sorteo de la siguiente ronda copera, una cita que marca el calendario del torneo y en la que ya aguardan equipos como los que han protagonizado las primeras jornadas de la temporada.

