El contraste entre ambas vertientes no es nuevo en la meteorología panameña, pero el Imhpa señaló que en agosto de 2026 la brecha resultó particularmente pronunciada. La vertiente del Pacífico, que incluye zonas como Azuero, el golfo de Panamá y buena parte del occidente chiricano, acumuló precipitaciones sensiblemente inferiores a la media de referencia de tres décadas —la climatología 1991-2020, utilizada por el instituto como parámetro técnico para medir anomalías.
Según el Imhpa, el fenómeno de El Niño —el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical que altera los patrones de circulación atmosférica en buena parte de América Latina— habría sido el principal factor detrás del déficit de lluvias en esa franja del país. A ello se sumó una reducción general de la actividad atmosférica en los últimos días del mes, que profundizó la sequía relativa en las regiones más expuestas.
La situación resultó opuesta en el Caribe Occidental. Bocas del Toro y la costa abajo de la provincia de Colón registraron acumulados superiores a lo habitual para el mes, un comportamiento que el Imhpa explicó por la interacción entre la Vaguada Monzónica —una franja de baja presión que suele activar la temporada lluviosa en el istmo— y sistemas de baja presión junto con ondas tropicales que cruzaron la región.
Panamá, por su posición ístmica entre dos océanos, presenta históricamente comportamientos climáticos diferenciados entre su vertiente pacífica y su vertiente caribeña, un rasgo geográfico que explica buena parte de las disparidades que registra cada año la vigilancia hidrometeorológica del país. El propio nombre de la temporada seca y lluviosa —que se extiende habitualmente entre mayo y noviembre— responde a ese régimen de precipitaciones marcado por la circulación atmosférica sobre el istmo.
Para este lunes 31 de agosto, el Imhpa previó un inicio de semana inestable. Durante la mañana esperaba aguaceros abundantes en Darién, la comarca Emberá, el golfo de Panamá, el sur de Azuero y el golfo de Chiriquí; por la tarde, lluvias puntualmente fuertes acompañadas de ráfagas de viento, con mayor concentración en la región oriental del país.
El instituto mantiene vigente el aviso de vigilancia por lluvias y tormentas significativas asociado a los remanentes de la onda tropical número 39, y no descartó que dicho aviso se extienda en los próximos días si se mantienen las condiciones atmosféricas. Las ondas tropicales, perturbaciones que se originan en el Atlántico y cruzan Centroamérica durante los meses de mayor actividad ciclónica, son un factor recurrente en los pronósticos de la región durante la segunda mitad del año.
La irregularidad de las lluvias tiene implicaciones directas para los sectores productivos y para la gestión del recurso hídrico. El déficit en la vertiente del Pacífico puede afectar la actividad agrícola en Azuero y en Chiriquí, dos de las principales zonas productoras del país, mientras que el exceso de precipitaciones en Bocas del Toro y Colón eleva el riesgo de inundaciones y deslizamientos en comunidades ribereñas y costeras.
El balance hídrico del Pacífico es además sensible para la operación del Canal de Panamá, cuya cuenca depende de la temporada lluviosa para sostener los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela. El déficit de precipitaciones registrado durante episodios de El Niño ha derivado en el pasado en restricciones de calado y en ajustes al número de tránsitos, un antecedente que ilustra la magnitud económica de las anomalías climáticas descritas por el Imhpa.
Como entidad rectora de la vigilancia meteorológica, el Imhpa recomendó a la población de las zonas bajo aviso mantenerse informada a través de sus boletines oficiales y seguir las indicaciones de las autoridades locales ante la posibilidad de crecidas súbitas de ríos y quebradas, un riesgo recurrente durante la temporada lluviosa.
Las autoridades de gestión de riesgos, que en años anteriores han activado protocolos de alerta temprana en comunidades expuestas a desbordamientos, no han emitido hasta el momento pronunciamientos adicionales sobre las condiciones descritas por el Imhpa para este cierre de agosto, más allá del aviso vigente por los remanentes de la onda tropical #39.
El Imhpa continuará con la actualización diaria de sus boletines a lo largo de la semana, en un contexto en el que septiembre suele marcar históricamente el tramo de mayor intensidad de la temporada lluviosa, particularmente en la vertiente del Pacífico, que podría empezar a revertir parte del déficit acumulado durante agosto si se mantiene la actividad de las ondas tropicales.