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Una pareja de Orxeta ofrece casa y comida por 25 horas semanales de bricolaje

Graciela y Enric piden voluntarios con «buena forma física» y «ganas de aprender» para rehabilitar su finca de la Marina Baja.

Por Redacción de El Hemiciclo·
3 min de lectura
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Una pareja residente en Orxeta, en el interior de la provincia de Alicante, ha publicado en la plataforma Workaway una oferta de voluntariado que permite alojarse y comer gratis durante al menos una semana a cambio de dedicar unas 25 horas semanales a tareas de bricolaje, huerto y mantenimiento forestal. Graciela y Enric, junto a sus perros Durga y Kaki, buscan apoyo para rehabilitar una casa rural que proyectan convertir en un espacio para talleres y conciertos.

El municipio, en la Marina Baja, se sitúa a menos de una hora en coche de la capital alicantina y a corta distancia de la costa. Allí la pareja reparte su día a día entre dos fincas: una en plena reforma y otra destinada al huerto, el jardín y las labores de mantenimiento. El objetivo final, según el anuncio, no es solo rehabilitar la vivienda, sino levantar un punto de encuentro familiar con capacidad para acoger talleres, encuentros y conciertos.

Las tareas que se ofrecen incluyen lijar y barnizar madera, pintar y limpiar la vivienda, regar y deshierbar el huerto, construir un inodoro seco de compostaje y encargarse de la gestión del bosque, con recogida de leña y apertura de caminos. El trabajo se organiza en jornadas de cuatro a cinco horas diarias, con horario flexible, y los anfitriones precisan que alternan labores en equipo con otras que exigen trabajar en solitario, por lo que piden personas independientes.

El alojamiento puede consistir en una habitación privada dentro de la casa en obras o en una tienda de campaña con colchón instalada en plena naturaleza, esta última sin electricidad ni agua caliente, aunque se permite el acceso ocasional a la luz y la ducha de la otra vivienda. También cabe aparcar furgonetas camperizadas en la finca. La comida corre a cargo de la pareja, que reparte la cocina con quienes se incorporan al proyecto.

La casa carece de conexión wifi, por lo que los voluntarios dependen de datos móviles, con cobertura 4G de Movistar según el anuncio. Por el riesgo de incendio, están prohibidos el fuego, el gas de camping y las velas en el exterior de la propiedad.

Perfil buscado y condiciones de acceso

Los anfitriones buscan personas con buena forma física y autonomía para el trabajo al aire libre, y admiten hasta dos o tres voluntarios simultáneos, ya sean parejas, amigos o familias, con una primera semana de prueba. Entre las contrapartidas de aprendizaje citan el bricolaje creativo, la vida en una granja, la cocina casera y la práctica del español y el catalán, idiomas que dominan Graciela y Enric. La pareja añade una condición explícita en su perfil.

«Defendemos valores feministas y antipatriarcales», advierten los anfitriones en su anuncio de Workaway, que piden no ser contactados por quienes no compartan esos principios.

Para escribir a la pareja es necesario disponer de una suscripción de pago activa en Workaway y haber iniciado sesión. Su perfil cuenta con distintivo de Super Host, una tasa de respuesta del 100% y valoraciones de anteriores voluntarios que mencionan desde la construcción del inodoro seco hasta veladas musicales compartidas. Quienes procedan de fuera de la Unión Europea necesitarán además el visado correspondiente para residir temporalmente en España.

El modelo de Workaway, plataforma internacional de intercambio de trabajo por alojamiento fundada en 2002, se ha extendido en España como vía para repoblar y rehabilitar el medio rural, en la línea de otras iniciativas culturales del interior como las que preservan el patrimonio de Daroca, con casi cuatro kilómetros de muralla. El entorno de Orxeta ofrece un casco histórico con la iglesia de San Jaime Apóstol, del siglo XVIII, la ermita de Santo Tomás y un antiguo lavadero, además de un puente sobre el río Sella con molinos harineros y los restos de un castillo de los siglos XII y XIII a 45 minutos a pie. A pocos kilómetros está el embalse del Amadorio, construido en 1957, y la localidad de Sella, uno de los enclaves de escalada más conocidos de la provincia.

Fuentes

  1. OKDiariookdiario.com

Material del que parte esta pieza. El texto es propio; los enlaces llevan al original.

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