La conversación con Risto Mejide llevó al novelista más allá de su obra: su infancia en una familia religiosa estricta, su conversión al ateísmo y el modo en que afronta la ausencia de su hijo. Follett es uno de los autores más leídos del mundo, con más de 200 millones de ejemplares vendidos, de los cuales unos 27 millones corresponden a «Los pilares de la Tierra».
El escritor explicó que su desapego de la fe se gestó desde joven, en contraste con la educación de sus padres. «Es difícil estar en desacuerdo con la religión de tus padres, en especial si son muy estrictos al respecto. Estás rechazando algo que tus padres aman desde el fondo de su corazón», relató. Decidió estudiar Filosofía en la Universidad de Londres «para entender esas cosas y tomar buenas decisiones»; según sus palabras, aquel proceso derivó en su declarado ateísmo.
Mejide, que también se define ateo, planteó en el programa si no sería «mejor creer» ante determinadas circunstancias vitales, y reconoció que en ocasiones podía echar de menos una explicación trascendental. Follett respondió con rotundidad apoyándose en la experiencia más dura de su vida: la pérdida de su hijo.
«No. Porque no tiene sentido. Muchas cosas no tienen sentido. Puedes ver en un segundo que la persona que amas se ha ido. No que se ha ido al cielo sino que ha dejado de existir y por supuesto lloras, pero saber que ya no está ahí. Lloras porque sabes que nunca vas a volver a verla y un cuento de hadas, eso de que está ahí arriba mirándonos, no me consolaría en absoluto. Quiero afrontar mi pérdida y aceptar que esto forma parte de mi vida», declaró Ken Follett en «Viajando con Chester».
El autor insistió en que la idea de una vida después de la muerte no le aporta ningún alivio, y defendió aceptar la realidad sin atenuantes. «No quiero ocultar el dolor ni hacer que desaparezca recurriendo a una historia que me resulte más fácil de creer, sino asumir la realidad de lo ocurrido y encontrar la manera de seguir adelante con ella», añadió.
Lejos del terreno del duelo, Follett situó su felicidad actual en su matrimonio con Barbara, tras un primer divorcio en los años ochenta. «Sé por experiencia lo que el matrimonio puede llegar a ser cuando no es bueno y, después de tantos años juntos, nosotros todavía estamos locos el uno por el otro», confesó en una entrevista con Mujer Hoy, donde describió su rutina diaria junto a ella como el núcleo de su bienestar. «Ella es sin duda lo mejor de mi vida», remató.
El escritor se formó como periodista tras licenciarse en Filosofía y trabajó en medios galeses y londinenses, entre ellos el Evening News, además de colaborar con la editorial Everest Books, antes de dedicarse por completo a la narrativa con «El ojo de la aguja», su primera novela de repercusión internacional. Esa trayectoria, iniciada en las redacciones británicas, cimentó el estatus de superventas que hoy convive con sus reflexiones públicas sobre la pérdida.
Mientras el panorama cultural ofrece propuestas como la Fiesta del Cine 2026 que llega el lunes con entradas a 3,50 euros en toda España, Follett resumió en la entrevista su posición ante la muerte: «Quiero afrontar mi pérdida y aceptar que esto forma parte de mi vida».
