«Me defino como una persona alocada, vividora y sinvergüenza», se presentó la soltera al inicio de la velada. Según relató, compagina su trabajo como técnico veterinario con terapias holísticas aplicadas a animales, una combinación que dio paso a la afirmación que marcó su paso por el plató: que es capaz de establecer contacto telepático con las mascotas.
Para ello, detalló, utiliza una fotografía del animal y entra en un estado de meditación. «Me vienen imágenes, me vienen olores y tal», describió. Como ejemplo citó el caso de un gato perdido en el que, según contó, visualizó al felino cerca de una piscina, una localización que, dijo, la dueña confirmó después como coincidente con el lugar donde apareció. «Me han pasado cosas raras», resumió ante el equipo del programa.
En el terreno sentimental, la concursante explicó que lleva dos años sin pareja y que busca una relación que le aporte estabilidad. «Un oso que me achuche», fue la definición que empleó para describir al compañero que desea encontrar.
Minutos después llegó José, un soltero de Huelva que trabaja como vigilante de seguridad y que sería su pareja para la cena. «Me gusta mucho meditar, me gusta mucho sentir paz», se presentó él, en una primera toma de contacto que ambos consideraron positiva y que les llevó a trasladarse a la mesa del restaurante.
La conversación derivó pronto hacia los animales, terreno en el que coincidieron: José contó que tiene un perro mestizo y que siente predilección por las mascotas, una afinidad que María valoró. Sin embargo, la concursante reconoció ante el equipo del programa que no terminaba de sentir atracción física hacia su acompañante. «Físicamente no me ha llamado la atención. No es mi prototipo de chico», confesó.
A la falta de conexión se sumó una diferencia de hábitos que terminó de distanciar a la pareja. José explicó que bebe alcohol «muy rara vez», una confesión que María recibió con escepticismo.
«No me fío de la gente que no bebe», confesó María sobre su cita en 'First Dates'.
José respondió con una muestra de confianza hacia su cita: «Yo sí me fío de la gente que bebe, así que tranquila». La réplica de María no se hizo esperar: «Pues no me voy a echar a la bebida para que te fíes de mí, ¿eh?», zanjó, en un intercambio que reflejó las distancias entre ambos solteros a lo largo de la velada.

