|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite
  2. El vicealcalde de Alicante niega conocer el caso VPP: «Ni tengo constancia»
  3. Las lluvias de otoño arrastran ceniza y lodo del incendio de Burgohondo a los embalses

Un estudio asocia la mentoría social a menos soledad en jóvenes migrantes

Una investigación con 157 jóvenes racializados apunta que un vínculo de confianza amortigua el efecto del racismo percibido sobre el aislamiento social

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

El Observatorio Social de la Fundación «la Caixa» y la Universitat de Girona han realizado, en el marco del programa Safe Spaces, un estudio con 157 jóvenes migrantes racializados —procedentes en su mayoría de África y, en menor medida, de Europa del Este y América Latina— para determinar si los programas de mentoría social protegen frente a los efectos de la discriminación racial sobre el bienestar.

El punto de partida, señalan los autores, es que la discriminación racial no actúa solo como una injusticia aislada, sino como un factor que se acumula sobre otras presiones propias de la experiencia migratoria: el duelo por dejar el país de origen, la precariedad económica o la distancia cultural respecto a la sociedad de acogida. Según esa hipótesis, el racismo deteriora la salud mental, erosiona el sentido de pertenencia y puede generar soledad, y ese deterioro dificulta a su vez la inclusión social, en un círculo que se retroalimenta.

Los programas de mentoría social se han desarrollado en distintos países europeos como estrategia de acompañamiento a jóvenes migrantes y refugiados, bajo la premisa de que reforzar los vínculos de confianza con una persona adulta de referencia ofrece protección frente a la adversidad. El estudio examinó esa hipótesis no solo midiendo la evolución del bienestar, sino observando si la mentoría modificaba la propia relación entre racismo y bienestar, mediante un diseño con grupo de comparación y mediciones repetidas en varias oleadas temporales.

Una mejora pareja en ambos grupos, salvo en un punto

A primera vista, los resultados generales podrían parecer limitados. Salvo en la esperanza medida al inicio del proceso, ninguna de las escalas de bienestar mostró diferencias estadísticamente significativas entre quienes tuvieron mentor y quienes no, y ambos grupos mejoraron de forma parecida con el paso del tiempo. La diferencia relevante, apuntan los investigadores, no aparece en el nivel general de bienestar, sino en cómo cada grupo reacciona ante la discriminación.

En el grupo sin intervención, cada incremento en la discriminación percibida se asoció con un aumento de la soledad declarada. Esa correlación desapareció en el grupo con mentoría, y la interacción resultó estadísticamente significativa. La lectura del estudio es que el acompañamiento no elimina el racismo ni eleva de forma directa el bienestar general, sino que interrumpe uno de los mecanismos por los que la discriminación se traduce en daño psicológico: el aislamiento. El vínculo con la persona mentora no impide sufrir discriminación, pero evita que esa discriminación se convierta en soledad.

El grupo asesor del proyecto, integrado por personas con experiencia migratoria propia, aportó una explicación basada en su vivencia: la discriminación cotidiana tiende a normalizarse hasta dejar de identificarse como una injusticia, pero compartirla con alguien que reacciona ante ella —que la reconoce como un agravio— modifica la forma en que quien la sufre la percibe y la procesa emocionalmente.

El apoyo emocional pesa más que las soluciones prácticas

El estudio también desglosa qué componentes de la relación se asocian con mejores resultados. Las variables que predijeron un aumento de la esperanza sobre el futuro tres meses después de finalizar el programa fueron de naturaleza emocional: sentirse escuchado por la persona mentora, sentirse seguro en esa relación o percibir que ayudaba a gestionar el malestar propio. Por el contrario, los aspectos más instrumentales —recibir consejos prácticos, información útil sobre trámites o soluciones concretas— no alcanzaron significación estadística como predictores de mejora.

La participación en la mentoría se asoció, además, con un incremento de la esperanza sobre el futuro de 0,51 puntos en la escala empleada, con independencia del nivel de discriminación percibida por cada joven. Los autores subrayan que el hallazgo no implica que los apoyos prácticos sean irrelevantes para la vida cotidiana, sino que su papel en la protección psicológica frente a la discriminación parece secundario respecto al componente afectivo del vínculo.

El trabajo se inscribe en una tradición de investigación sobre discriminación racial y salud mental que en España cuenta con precedentes en informes de administraciones públicas y universidades sobre el impacto psicosocial del racismo en población migrante, aunque hasta ahora pocos estudios habían aislado el papel específico de los programas de mentoría mediante un diseño con grupo de comparación. Esa metodología permite distinguir entre la mejora que se produciría de todos modos con el tiempo y la atribuible específicamente a la intervención.

Los autores advierten, no obstante, de las cautelas del propio estudio: la muestra de 157 personas, aunque suficiente para el análisis estadístico, resulta reducida para generalizar conclusiones al conjunto de la población migrante, y la composición del grupo —mayoritariamente de origen africano— limita la extrapolación a jóvenes de otros orígenes o de otras comunidades autónomas. La confirmación de la solidez de los resultados requeriría, según señalan, réplicas con muestras más amplias y diversas.

El estudio conecta con un debate de fondo sobre el diseño de las políticas de integración: si los recursos destinados a programas de acompañamiento a personas migrantes deberían priorizar el componente relacional y emocional frente al asistencial, o si ambos resultan complementarios en distintas fases del proceso migratorio. Esa discusión seguirá abierta a medida que se difundan nuevos datos sobre la eficacia real de estos programas en distintos contextos europeos.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Ciencia y Salud →Un cemento inspirado en la piel de elefante mantiene la fachada hasta 20 grados más fría
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo