El episodio se produjo durante una de las jornadas de atención ciudadana que el grupo municipal de Vox celebra habitualmente en el municipio del área metropolitana de Barcelona. Según la versión trasladada por la formación, el individuo se dirigió contra la mesa informativa y se abalanzó sobre el concejal, lo que generó momentos de tensión en plena calle hasta la llegada de la Policía Local. Los agentes neutralizaron la situación y los Mossos procedieron después a la detención del agresor, trasladado a dependencias policiales.
Los servicios médicos de urgencia atendieron a Guirado antes de su traslado hospitalario. Vox reconoció públicamente la respuesta de la Policía Local de Sant Cugat, a la que calificó de «rápida y decidida», así como la actuación de los Mossos en la detención y el trabajo de los sanitarios que asistieron al edil.
El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Sant Cugat, Marcos Rodríguez, compareció este jueves en rueda de prensa para condenar el ataque contra su compañero de grupo municipal y reivindicar la continuidad de la actividad del partido en la vía pública pese al incidente.
«No vamos a dar ni un solo paso atrás en la defensa de los vecinos de Sant Cugat y no lograrán amedrentar a Vox bajo ninguna circunstancia. Seguiremos a pie de calle, dando la cara y defendiendo la libertad en cada rincón del municipio», declaró Marcos Rodríguez, portavoz municipal de Vox en Sant Cugat.
«No nos van a acobardar», reiteró Rodríguez en la misma comparecencia. El grupo municipal anunció que emprenderá las acciones legales que considere oportunas para que la agresión no quede impune, en línea con el compromiso que la formación dice mantener con el orden y la convivencia ciudadana en el municipio.
Antecedente: amenazas a Ignacio Garriga en mayo
El incidente en Sant Cugat se suma a una serie de episodios de tensión que Vox ha denunciado en los últimos meses en Cataluña durante sus actos de atención ciudadana y mítines. El de mayor gravedad se produjo el pasado mes de mayo, cuando el secretario general del partido y líder en Cataluña, Ignacio Garriga, denunció haber recibido amenazas de muerte tras pronunciarse públicamente sobre la expansión del islamismo en la región.
Las carpas informativas en la vía pública son una herramienta habitual de los partidos españoles para el contacto directo con los vecinos, amparada por la normativa municipal de ocupación del espacio público, que en la mayoría de ayuntamientos exige una comunicación previa pero no una autorización expresa cuando no se altera sustancialmente el tránsito. Este tipo de actos, extendidos por todo el espectro político desde la Transición, rara vez han derivado en episodios de violencia física como el registrado esta semana.
La crispación en torno a los actos públicos de las formaciones no es un fenómeno nuevo en España, aunque los casos de agresión física directa a cargos electos durante actividades de calle han sido históricamente minoritarios. El propio contexto de polarización de los últimos años ha llevado a distintas formaciones, no solo Vox, a reforzar en ocasiones la presencia policial en sus actos cuando se ha detectado un riesgo previo de alteración del orden público.
La investigación del incidente queda ahora en manos de los Mossos d'Esquadra, cuerpo competente en materia de seguridad ciudadana en Cataluña tras las transferencias derivadas del Estatuto de Autonomía. Corresponderá a la instrucción judicial determinar la calificación penal de los hechos, que puede abarcar desde unas lesiones leves hasta un delito de agresión, en función del alcance de las lesiones sufridas por el concejal y de las circunstancias que se acrediten en la causa.
La tensión en el espacio público catalán ha marcado buena parte de la actualidad reciente, desde la crisis migratoria que llevó a Vox a movilizarse en Ceuta, donde vecinos del Trampolín denunciaron intentos de entrar en sus casas, hasta episodios más locales de confrontación en la calle. El grupo municipal de Sant Cugat insistió en que mantendrá su calendario de carpas informativas pese al ataque.


