La presencia militar no es nueva. En mayo, los habitantes de la ciudadela Atalaya se sorprendieron al ver, según relatan, por primera vez, a soldados con chalecos antibala, cascos blindados y armas largas recorriendo la Primera Etapa, los Comuneros, Chapinero y Antonia Santos. Pero la delincuencia no se concentra solo ahí: el Clan del Golfo, el ELN, el frente 33 de las disidencias de las Farc, el Tren de Aragua, Los AK-47, la Familia P, Los Turcos, Los Mexicanos y Los de la F operan en barrios, calles y trochas que conducen a Venezuela, moviendo droga, oro ilegal y migrantes.
El anillo vial de Cúcuta, ampliado hace un par de años, concentra buena parte del miedo ciudadano. Los cucuteños lo evitan por los baches que instalan las bandas dedicadas al hurto y por la oscuridad que campea en ese eje. Cerca de allí, a pocos metros de su casa y del batallón de la ciudad, cayó víctima de los sicarios el precandidato Castellanos, en un lugar descrito por los residentes como oscuro, siniestro y aterrador.
Las estructuras criminales mantienen alianzas de tipo comercial documentadas en informes de investigación judicial. Una autoridad de la ciudad, que pidió reserva de su identidad por razones de seguridad, explicó que el ELN y Los Turcos operan bajo un esquema de tercerización para el tráfico de narcóticos. La extorsión es otro frente: la banda Los AK-47 ha lanzado explosivos contra establecimientos comerciales que se niegan a pagar la llamada vacuna.
El Tren de Aragua cobraría a migrantes venezolanos que intentan regresar a su país tras fracasar en su intento de llegar a Estados Unidos, luego de que el gobierno de Donald Trump cerrara fronteras y activara al ICE para enviarlos a terceros países en África o Centroamérica, según ha documentado el abogado Rolnar Sanabria, exfiscal venezolano radicado en EE. UU. El frente 33, enfrentado al ELN por el control del Catatumbo, habría traído sicarios desde Medellín para sostener esa disputa, que ha dejado líderes sociales, campesinos e integrantes de la propia organización asesinados. Solo este año, la Policía detuvo a 53 presuntos sicarios vinculados a estas estructuras.
El anillo vial, sinónimo de terror
Cúcuta figura desde hace años entre las 50 ciudades más peligrosas del mundo: con 424 homicidios en 2025, una tasa de 41,64 por cada 100.000 habitantes, ocupó a comienzos de 2026 el puesto 28 de ese listado. Pese a la percepción de inseguridad, los datos de la Policía Metropolitana muestran un descenso: de 265 homicidios en el periodo equivalente de 2025 a 237 en lo que va de 2026, una reducción que las autoridades atribuyen a los operativos, los allanamientos y a la militarización ordenada el jueves.
El antecedente de violencia extrema en la frontera de Norte de Santander no es aislado: en enero de 2025, el recrudecimiento del conflicto entre el ELN y las disidencias en el Catatumbo provocó un éxodo de miles de campesinos y obligó al gobierno a decretar la conmoción interior en la región. Indepaz ha documentado cinco masacres en Cúcuta este año, con 15 víctimas, ocurridas el 6 de enero, el 23 de abril, el 3 de mayo, el 8 de junio y el 15 de agosto; entre los muertos hay funcionarios de la Policía y del Inpec. El 18 de febrero, en el anillo vial oriental, un convoy policial fue atacado y murió el subintendente Luis Jesús Sarmiento; en agosto, un ataque con explosivos contra el comando de Policía de Norte de Santander dejó diez uniformados y tres civiles heridos.
Para este fin de semana, la alcaldía decretó restricciones a la circulación de motociclistas disfrazados por Halloween. El jueves y el viernes tuvieron prohibido circular entre las 8:00 p. m. y las 5:00 a. m.; la medida se extiende hoy desde las 11:00 p. m. y el domingo desde las 8:00 p. m. Una habitante de la ciudad advirtió que la norma podría resultar inútil:
"Es que en Cúcuta nadie usa casco; es más, es raro ver a alguien con casco, con chaleco. Acá la gente vive en ambiente de pueblo, hace lo que quiere y, si pasan por el lado de un policía, pues no le hacen caso o hasta el mismo policía evita meterse en problemas", relató una habitante de la ciudad.