La orden llega después de que Trump alcanzara un acuerdo con el presidente ruso, Vladímir Putin, para que Rusia abastezca de diésel a los mercados de Estados Unidos y del mundo a cambio de un alivio en el régimen de sanciones impuesto por Washington. En el texto firmado, el mandatario dejó "sin efecto la aplicación de tales sanciones, restricciones y derechos previstos en la Ley Graham" mientras dure el periodo de evaluación.
El secretario de Estado, Marco Rubio, defendió la medida el sábado, antes de iniciar una gira por Uzbekistán e India, y la presentó como una pausa y no como una derogación definitiva.
"El presidente quiere tomar este periodo de 60 días para analizar en cierto modo qué significará imponer tanto sanciones como aranceles para la economía mundial, e incluso para la economía estadounidense", declaró Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU.
Rubio vinculó la decisión con la inestabilidad en los mercados energéticos globales, que atribuyó a varios frentes abiertos de manera simultánea, incluido el conflicto de Washington con Irán y los ataques de los hutíes de Yemen contra instalaciones de Arabia Saudita. Esos episodios, sostuvo, "están empezando a chocar entre sí" con efectos directos sobre el precio del petróleo y el diésel a escala mundial.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, respondió calificando la decisión de un respaldo indirecto al Kremlin en plena ofensiva rusa contra ciudades ucranianas. Para el mandatario, la pausa en las sanciones envía una señal equivocada en un momento en que Kiev busca presión internacional sostenida sobre Moscú.
"La suspensión de sanciones alienta a Putin a continuar sus ataques contra Kiev y le ofrece recompensas financieras", afirmó Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania.
La Ley Lindsey Graham, bautizada en honor al fallecido senador republicano que impulsó la iniciativa, fue aprobada en septiembre con apoyo bipartidista como mecanismo de presión sobre funcionarios, oligarcas e instituciones financieras rusas, y otorgaba al presidente la facultad de sancionar a los principales compradores de energía rusa. Una orden ejecutiva permite al jefe del Ejecutivo suspender o modular la aplicación de medidas que el Legislativo diseñó, un margen que ahora Trump invoca para dejar en suspenso toda la arquitectura de sanciones.
Legisladores de ambos partidos criticaron la orden tras conocerse su firma, al considerar que debilita una herramienta que el propio Congreso había creado para sostener el aislamiento económico de Moscú mientras continúe la guerra en Ucrania. La controversia se suma a otras decisiones recientes de la administración sobre política exterior, en momentos en que la Casa Blanca también impulsa iniciativas como la exploración "masiva" de petróleo y minerales en Groenlandia. Rubio no precisó qué ocurrirá al término de los 60 días ni si la administración buscará prorrogar la exención o restablecer de forma plena las sanciones contempladas por el Congreso.



