Según Tecnitex, los incendios eléctricos se originan cuando una falla en el sistema genera una fuente de ignición, ya sea por cortocircuitos, chispas, sobrecalentamiento o deterioro del aislamiento de cables y equipos. El fuego puede comenzar en paredes, techos, canalizaciones o cuadros eléctricos, zonas donde pasa inadvertido hasta avanzar, mientras la acumulación de humo complica la evacuación y la atención de la emergencia.
Entre los equipos que requieren especial atención por su elevado consumo eléctrico, la firma menciona los calentadores, las freidoras de aire, los hornos eléctricos y los microondas. La recomendación es consultar las indicaciones de los fabricantes y no conectar varios de estos aparatos de alta potencia a una misma regleta, pues su demanda conjunta supera con facilidad el límite que el accesorio puede resistir.
Las regletas son habituales en las viviendas, sobre todo en espacios donde no hay suficientes tomacorrientes. El problema surge, de acuerdo con la fuente, cuando la demanda de los aparatos conectados supera el límite que la regleta soporta: esto calienta en exceso los cables y componentes internos, aumenta la probabilidad de fallas y, en determinadas circunstancias, puede derivar en un incendio que comprometa la instalación.
La prevención también pasa por reconocer los indicios de una posible falla eléctrica. Según Tecnitex, conviene prestar atención al olor a plástico quemado, la aparición de chispas, las llamas o los ruidos inusuales en las instalaciones, señales que deberían llevar a suspender de inmediato el uso del equipo o la regleta involucrados.
A esos indicios se suman los cortes de energía inesperados, los enchufes o equipos que se calientan demasiado y los interruptores que se disparan con frecuencia. Cualquiera de estas situaciones puede advertir sobre una sobrecarga o un problema en el sistema eléctrico que requiere atención antes de que escale.
Ante estas señales, la firma recomienda no manipular los cables ni los componentes afectados y solicitar la revisión de personal cualificado. Si hay humo o fuego, lo prioritario es evacuar la vivienda y contactar a los servicios de emergencia. No se debe utilizar agua para intentar apagar un incendio eléctrico, pues la corriente agrava el riesgo en lugar de controlarlo.

