El regreso de Sjostrom a la piscina de competición se produce tras un proceso que ella misma ha descrito como poco convencional dentro del deporte de élite. Según declaraciones recogidas por la agencia AFP, la sueca no dejó de nadar en ningún momento de su embarazo —acudía a la piscina al menos cuatro veces por semana hasta apenas diez días antes del parto—, aunque sin objetivo de rendimiento alguno. «Es importante para mí, no como nadadora, sino como persona, mover el cuerpo», señaló.
El parto, ocurrido el 26 de agosto de 2025, fue descrito por la propia atleta como «traumático y maravilloso», ya que el bebé nació antes de que la ambulancia llegara al hospital. Tras el periodo de recuperación necesario para evitar infecciones, Sjostrom volvió a entrenar apenas mes y medio después de dar a luz, sin fecha ni objetivo competitivo definido. «Mentalmente estaba preparada para hacer una pausa, así que no pensé demasiado en la competición durante ese tiempo», admitió sobre aquellas semanas.
La última participación de la sueca en una gran cita internacional antes de la pausa fueron los Juegos Olímpicos de París 2024, donde se llevó el oro en 50 y 100 libre. Desde entonces, y hasta su reaparición en abril de 2026 en una prueba en Suecia, transcurrieron unos veinte meses sin competición al máximo nivel, un lapso inusualmente largo para una velocista, cuya especialidad castiga con especial dureza la pérdida de reacción y potencia.
Aquella primera prueba, disputada a solo veinte minutos en coche de su domicilio, sirvió como termómetro. «No había decidido una fecha para mi regreso. Simplemente me lo tomé día a día y, cuando se acercó la competición en Estocolmo, me dije: 'Vale, creo que estoy lista y tengo curiosidad por ver lo que puedo hacer'», relató. El registro, 24.36 en 50 libre, confirmó que el cuerpo conservaba la memoria de la técnica, todavía lejos de sus mejores marcas históricas. Su objetivo entonces era modesto: lograr el billete para el Europeo. «La meta es un poco extraña comparado con lo que me habría propuesto hace unos años. Pero ahora ese es mi nivel», reconoció.
De la recuperación técnica al liderato de las semifinales
La progresión desbordó sus propias previsiones. En una competición disputada en Roma en junio, Sjostrom firmó un 23.86 en 50 libre, a solo 25 centésimas de su récord mundial (23.61), y se quedó a seis décimas de su mejor marca personal en 50 mariposa. «Me parece increíble haber podido volver a este nivel», resumió entonces. La prioridad, explicó, había sido recuperar primero la técnica, porque tras el embarazo su cuerpo necesitaba «aprender a moverse correctamente de nuevo».
Ya en el Europeo de París, en su primera zambullida en semifinales del 50 mariposa, marcó 25.40, el mejor tiempo de la ronda, por delante de la belga Roos Vanotterdijk, de 21 años, que firmó el segundo mejor crono. Ese registro la sitúa como principal favorita en la final de este miércoles.
Sjostrom sigue siendo la plusmarquista mundial de los 50 metros mariposa, con 24.43 segundos logrados en 2014, una marca que resiste desde hace más de una década en una disciplina donde los márgenes se miden en centésimas. El dato ilustra la dimensión de su dominio histórico en la modalidad, doce años después de establecerlo.
La trayectoria de la sueca, nacida el 17 de agosto de 1993 —cumplirá 33 años cinco días después de esta final—, se remonta a su debut continental en 2008, cuando con 14 años logró su primera medalla europea. Desde entonces ha acumulado títulos mundiales, europeos y olímpicos en las pruebas de velocidad, con especial dominio en 50 y 100 metros libre y mariposa.
El desafío que afronta combina dos factores que la natación de élite suele considerar limitantes: los más de 30 años de edad y la maternidad reciente. No es, sin embargo, un caso aislado en el reciente historial del deporte: nadadoras como la estadounidense Dana Vollmer o la neerlandesa Ranomi Kromowidjojo también regresaron a la competición internacional tras ser madres en los últimos ciclos olímpicos, un precedente que Sjostrom busca prolongar.
El calendario de la sueca en este Europeo no concluye con la final del 50 mariposa. El viernes disputará las series y semifinales del 50 libre, la otra prueba en la que defiende el título continental. Su horizonte declarado, tras convertirse en madre, son los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, para los que este regreso funciona como primer test competitivo real. La nadadora ha insistido en que su vuelta respondió antes a la voluntad de comprobar los límites de su cuerpo tras la maternidad que a la búsqueda de un rédito inmediato, con la presencia de su hijo Adrian en la grada como aliciente añadido.

