La afiliación media a la Seguridad Social superó en abril por primera vez en la historia los 22 millones de cotizantes, con 22.105.831 trabajadores registrados, un aumento de 223.685 respecto a marzo. Al mismo tiempo, el número de desempleados cayó por debajo de los 2,4 millones, situándose en su nivel más bajo desde junio de 2008, antes de que la crisis financiera global devastara el mercado laboral español. El paro juvenil descendió igualmente a mínimos históricos, por debajo de los 170.000 jóvenes registrados. Los datos, publicados este martes, llegaron en una jornada marcada también por la tensión en los mercados energéticos: el barril de Brent escaló un 5,6% hasta los 114 dólares tras un intercambio de disparos entre fuerzas de Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de un quinto del petróleo mundial.
Por qué importan estas cifras
La doble marca —récord absoluto de afiliación y paro en mínimo de 17 años— sitúa al mercado laboral español en un punto de inflexión estadística que los economistas utilizan como indicador estructural del ciclo económico. España arrastra históricamente una tasa de desempleo entre las más elevadas de la Unión Europea, con episodios de paro que rozaron el 27% durante los años más agudos de la crisis de deuda soberana, entre 2012 y 2014. Que el volumen de ocupados inscritos en el sistema supere ahora los 22 millones, con el paro juvenil perforando a la baja una barrera nunca antes alcanzada, constituye una referencia estadística de primer orden para evaluar la recuperación acumulada desde aquel mínimo.
Mínimo histórico de paro juvenil
El descenso del paro juvenil hasta 169.693 desempleados menores de 25 años es, según los datos facilitados, la primera vez que esa cifra queda por debajo del umbral de 170.000 en toda la serie histórica disponible. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, destacó este dato como mínimo histórico. El paro juvenil ha sido durante décadas uno de los indicadores más sensibles de la economía española: en el pico de la crisis financiera llegó a superar el 55%, y su reducción ha sido uno de los objetivos explícitos de las políticas activas de empleo impulsadas por sucesivos gobiernos. La serie actual no permite, con el material disponible, desagregar si el descenso responde a mayor contratación o a variaciones en la población activa de ese tramo de edad.
El peso creciente del trabajador extranjero
Los trabajadores extranjeros afiliados al sistema alcanzaron en abril un máximo de 3.248.247 cotizantes, el 14,7% del total. Esta cifra refleja una tendencia sostenida de incorporación de población inmigrante al mercado laboral formal, un fenómeno que los analistas vinculan tanto a la recuperación de sectores intensivos en mano de obra —hostelería, construcción, agricultura y servicios— como a los flujos migratorios de los últimos años. El peso proporcional de los cotizantes extranjeros sobre el total es relevante para el sistema de pensiones, dado que su afiliación genera ingresos corrientes para la Seguridad Social.
Gobierno: 'éxito de país'
El Ejecutivo enmarcó los datos en una narrativa de logro colectivo, con la expresión 'éxito de país' como denominador común de las comparecencias oficiales. Más allá de la valoración política, los números ofrecen una base objetiva para ese relato: superar los 22 millones de afiliados implica que el sistema de Seguridad Social ingresa cotizaciones de un número de trabajadores sin precedente en su historia, lo que tiene implicaciones directas sobre la sostenibilidad a corto plazo de las prestaciones contributivas. El material disponible no recoge réplica formal de los grupos parlamentarios de la oposición ni de organizaciones sindicales o empresariales distintas de las declaraciones gubernamentales.
La sombra del Brent en 114 dólares
La lectura de los datos de empleo se produjo en una jornada en que el mercado energético introdujo una variable de incertidumbre de primer orden. El precio del barril de Brent —referencia para Europa— subió un 5,6% hasta los 114 dólares tras conocerse un intercambio de disparos entre fuerzas estadounidenses e iraníes en el estrecho de Ormuz. Este paso marítimo, situado entre Irán y Omán, es el principal cuello de botella del tráfico petrolero global; cualquier interrupción o amenaza de interrupción en esa ruta tiene efecto inmediato sobre los precios del crudo. España importa prácticamente la totalidad del petróleo que consume, por lo que una escalada sostenida del Brent se traslada con rapidez a los costes de producción, al transporte y, en última instancia, al poder adquisitivo de los hogares.
IBEX 35 casi plano pese a la tensión
El índice selectivo español abrió la sesión en 17.349 puntos, prácticamente sin variación, en una reacción que sugiere que los inversores procesaron los datos de empleo y la tensión en Ormuz de forma simultánea y con efectos contrapuestos. La resistencia del IBEX ante una subida del 5,6% en el crudo puede interpretarse como una señal de que el mercado ya había incorporado parcialmente el riesgo geopolítico en las sesiones previas, aunque la evolución a lo largo de la jornada y en los días siguientes será determinante para calibrar el impacto real.
Qué viene ahora
El dato de afiliación de abril es una media mensual, lo que significa que engloba variaciones diarias y el efecto de las contrataciones estacionales propias de la primavera —turismo, construcción y agricultura avanzan con fuerza entre marzo y junio en el calendario laboral español—. Los próximos registros, correspondientes a mayo y junio, permitirán determinar si el umbral de los 22 millones se consolida o responde en parte a ese efecto estacional. La evolución del precio del crudo, por su parte, introducirá presión sobre el IPC en los próximos meses y podría condicionar las decisiones del Banco Central Europeo en materia de tipos de interés, con efecto directo sobre el coste de financiación de hogares y empresas en España.

