|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite
  2. El vicealcalde de Alicante niega conocer el caso VPP: «Ni tengo constancia»
  3. Las lluvias de otoño arrastran ceniza y lodo del incendio de Burgohondo a los embalses

El PIB español frena al 0,6% trimestral en el primer cuarto de 2026, dos décimas menos que el trimestre anterior, mientras el bloqueo de Ormuz dispara el petróleo a 113 dólares y el IBEX abre con caídas del 1,08%

El INE publica hoy el avance de la Contabilidad Nacional con un crecimiento interanual del 2,7% pero una composición que preocupa: el consumo de los hogares se modera al 0,6%, la inversión frena al 0,4% y el sector exterior resta por primera vez en tres trimestres. El Euríbor cierra abril en 2,742%. La ministra Cuerpo celebra que la economía «mantuvo el pulso» pero los analistas advierten de que el impacto de la guerra en Irán aún no se ha materializado plenamente.

Por Redacción de El Hemiciclo· Madrid·
18 min de lectura
Comentarios

Los números que el Instituto Nacional de Estadística publica esta mañana dibujan una economía española que sigue creciendo pero que ha pisado el freno de forma perceptible en los primeros tres meses de 2026, atrapada entre la inercia positiva de un mercado laboral robusto y el impacto creciente de un contexto geopolítico que encarece la energía, enturbia las perspectivas de inversión y deteriora la balanza comercial a una velocidad que pocos analistas habían anticipado hace apenas un trimestre. El PIB avanzó un 0,6% respecto al cuarto trimestre de 2025, dos décimas por debajo del 0,8% registrado en el periodo octubre-diciembre, una desaceleración que en condiciones normales podría interpretarse como un ajuste cíclico menor pero que en el contexto actual — con el estrecho de Ormuz bloqueado por la decisión de Donald Trump de prolongar indefinidamente el cerco naval a Irán, el Brent rozando los 114 dólares por barril y las negociaciones diplomáticas completamente estancadas — adquiere un significado más inquietante.

El dato trimestral del 0,6% era esperado por el consenso de los analistas, que en las últimas semanas habían revisado a la baja sus previsiones tras la escalada del conflicto en el golfo Pérsico y el consiguiente encarecimiento del petróleo. Las casas de análisis consultadas por El Hemiciclo — BBVA Research, Funcas, CaixaBank Research y el Servicio de Estudios del Banco de España — habían situado sus estimaciones en un rango de entre el 0,5% y el 0,7%, un margen estrecho que refleja la relativa previsibilidad del dato pero que no oculta la tendencia descendente que se ha instalado en la economía española desde el tercer trimestre de 2025. La desaceleración es gradual pero persistente: el PIB trimestral pasó del 1,0% en el tercer trimestre de 2025 al 0,8% en el cuarto y ahora al 0,6% en el primero de 2026, una secuencia que, si se extrapola — algo que los economistas advierten que no debe hacerse mecánicamente —, situaría a la economía española en una tasa de crecimiento trimestral del 0,2%-0,3% para el verano, un nivel que en términos prácticos equivale al estancamiento. Los factores que explican esta desaceleración son tanto internos como externos, pero el peso del componente geopolítico es cada vez mayor y cada vez más difícil de contrarrestar con las herramientas de política económica disponibles.

El consumo privado ha sido históricamente el pilar del crecimiento español y su moderación al 0,6% trimestral — desde el 0,9% del periodo anterior — constituye la señal de alerta más relevante del informe del INE. El consumo de los hogares representa aproximadamente el 56% del PIB español y su evolución depende de tres variables fundamentales: la renta disponible, las expectativas de empleo y las condiciones de financiación. Las tres han empeorado en el primer trimestre de 2026, aunque de forma desigual. La renta disponible ha crecido en términos nominales — los salarios pactados en convenio subieron un 3,2% interanual según los datos del Ministerio de Trabajo — pero ha perdido poder adquisitivo en términos reales porque la inflación se ha acelerado hasta el 3,8% en marzo, impulsada por el encarecimiento del petróleo y de los alimentos frescos derivados de los costes de transporte. El resultado neto es que las familias españolas tienen más dinero en el bolsillo pero pueden comprar menos con él, una combinación que tiende a moderar el consumo discrecional — viajes, restauración, ocio, tecnología — mientras mantiene el gasto en bienes de primera necesidad. Las expectativas de empleo, por su parte, siguen siendo razonablemente positivas — la tasa de paro se sitúa en el 10,8%, la más baja desde 2008 — pero la creación de empleo se ha desacelerado: en el primer trimestre se crearon 127.000 puestos de trabajo netos, frente a los 189.000 del mismo periodo del año anterior, una caída del 33% que refleja la prudencia de las empresas ante un horizonte económico cada vez más incierto.

La inversión empresarial es la variable que más preocupa al Gobierno porque es la que depende en mayor medida de las expectativas y la confianza, dos intangibles que se deterioran rápidamente cuando la incertidumbre geopolítica se combina con un encarecimiento del crédito. La formación bruta de capital fijo creció un 0,4% trimestral, frente al 1,1% del cuarto trimestre de 2025, una desaceleración que afecta tanto a la inversión en bienes de equipo como a la construcción residencial y no residencial. Los empresarios consultados por la CEOE atribuyen el frenazo a tres factores: el encarecimiento de las materias primas importadas — el acero ha subido un 18% en el primer trimestre por el impacto del bloqueo de Ormuz sobre las cadenas de suministro asiáticas —, el incremento del coste de la financiación bancaria — el Euríbor ha pasado del 2,41% en diciembre al 2,742% en abril, un aumento de más de treinta puntos básicos en cuatro meses — y la incertidumbre regulatoria derivada de la intensa actividad legislativa del Gobierno en materia fiscal y laboral. La CEOE ha pedido al Ejecutivo que «aparque las reformas estructurales hasta que pase la tormenta geopolítica» y que concentre sus esfuerzos en acelerar la ejecución de los fondos europeos Next Generation, de los que aún quedan 27.700 millones de euros por ejecutar con un plazo límite que vence en agosto de 2026.

El comportamiento del sector exterior refleja de forma nítida el impacto del bloqueo de Ormuz sobre la economía española. Las exportaciones de bienes crecieron un 1,8% trimestral en términos reales, un ritmo razonable pero insuficiente para compensar el incremento del 4,2% en las importaciones, un desequilibrio que se explica casi exclusivamente por la factura energética. España importa el 99% del petróleo que consume y aproximadamente el 30% del gas natural que utiliza transita por rutas marítimas que se han visto alteradas por el bloqueo del estrecho de Ormuz. El precio del Brent ha pasado de 78 dólares por barril en diciembre de 2025 a los 113,8 dólares actuales, un incremento del 46% en cuatro meses que ha disparado la factura de las importaciones energéticas y ha deteriorado la balanza comercial hasta convertir al sector exterior en un lastre para el crecimiento por primera vez desde el segundo trimestre de 2023. La ministra de Economía, Nadia Calviño Cuerpo, ha declarado esta mañana que la economía española «mantuvo el pulso en un contexto internacional extraordinariamente adverso» y ha destacado la fortaleza de la demanda nacional, pero ha evitado hacer pronósticos sobre los próximos trimestres argumentando que la evolución del conflicto en Irán introduce un «grado de incertidumbre que impide cualquier proyección fiable».

Los mercados financieros reflejan esta mañana la inquietud que el dato del PIB y el contexto geopolítico generan entre los inversores. Los futuros del IBEX 35 caen un 1,08% antes de la apertura, situando al selectivo en los 17.440 puntos, un nivel que consolida la pérdida del 8,3% acumulada desde los máximos de febrero, cuando el índice llegó a superar los 19.000 puntos antes de que la escalada en el golfo Pérsico provocase una oleada de ventas que ha afectado especialmente a los valores más expuestos al ciclo económico: inmobiliarias, turismo y consumo. El diferencial de la deuda española respecto al bono alemán se ha ampliado hasta los 98 puntos básicos, el nivel más alto desde octubre de 2024, un indicador de que los inversores internacionales perciben un incremento del riesgo país vinculado no solo a la desaceleración económica sino también a la inestabilidad política derivada de los juicios por corrupción que afectan al Gobierno. El BCE mantiene los tipos de interés en el 3,75% y el mercado descuenta que no habrá recortes antes de septiembre, lo que significa que las condiciones de financiación seguirán siendo restrictivas durante al menos un trimestre más.

El Euríbor, referencia de la mayoría de las hipotecas variables en España, cierra el mes de abril en el 2,742%, una subida de tres décimas respecto al cierre de marzo que sitúa el indicador en su nivel más alto del año y que encarece la cuota mensual de una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años en aproximadamente 52 euros respecto a la misma fecha del año pasado. Para los casi cuatro millones de hogares españoles que tienen una hipoteca a tipo variable, el encarecimiento del Euríbor supone un incremento acumulado del coste financiero que reduce el margen de consumo discrecional y que contribuye a la moderación del gasto de los hogares que refleja el dato del PIB publicado hoy. El Banco de España ha advertido en su último Informe de Estabilidad Financiera de que la morosidad hipotecaria, aunque se mantiene en niveles históricamente bajos del 2,4%, ha repuntado ligeramente en el primer trimestre y podría acelerarse si el Euríbor supera la barrera del 3% — un escenario que los analistas consideran plausible si el conflicto en Irán se prolonga y el BCE retrasa los recortes de tipos.

El impacto de la guerra en Irán sobre los precios del petróleo es el factor exógeno que domina la perspectiva económica española y que condiciona todas las proyecciones para el resto de 2026. El bloqueo del estrecho de Ormuz decretado por Trump ha retirado del mercado aproximadamente el 20% del tránsito mundial de crudo, provocando un shock de oferta que ha disparado los precios del Brent desde los 78 dólares de diciembre hasta los 113,8 dólares actuales. El WTI, referencia del mercado estadounidense, se sitúa en 102,4 dólares, un nivel que no se veía desde la invasión rusa de Ucrania en marzo de 2022. Las negociaciones diplomáticas están completamente estancadas: Trump rechazó ayer la última propuesta iraní — que ofrecía la reapertura de Ormuz a cambio de aplazar la cuestión nuclear — y declaró que las conversaciones continuarán «por teléfono», una expresión que los diplomáticos interpretan como un reconocimiento de que no hay perspectivas de avance a corto plazo. Para España, cuya dependencia del petróleo importado es estructural, la prolongación del bloqueo implica una transferencia de renta hacia los países exportadores que equivale a un impuesto implícito sobre el consumo y la producción industrial.

Los analistas consultados por El Hemiciclo coinciden en que el dato del PIB del primer trimestre es un punto de inflexión que marca la transición entre la fase de recuperación post-pandémica — que impulsó la economía española a tasas de crecimiento del 2-3% anual — y una nueva fase de menor dinamismo condicionada por factores geopolíticos que escapan al control de la política económica doméstica. Funcas ha revisado esta mañana su previsión de crecimiento para el conjunto de 2026 desde el 2,4% hasta el 2,1%, citando el impacto del petróleo y la debilidad de la inversión como factores principales. BBVA Research mantiene su estimación en el 2,3% pero ha introducido un escenario adverso que situaría el crecimiento en el 1,5% si el bloqueo de Ormuz se prolonga hasta el otoño. CaixaBank Research es la más pesimista, con una revisión del 2,5% al 1,9% que incorpora no solo el impacto energético sino también el efecto de la incertidumbre política sobre la confianza empresarial. En todos los escenarios, España seguiría creciendo por encima de la media de la eurozona — Alemania publicará mañana un dato que los analistas esperan negativo —, pero el margen de ventaja se estrecha y la composición del crecimiento se deteriora, con un peso creciente del gasto público que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal a medio plazo.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Economía →El Ibex 35 cae un 1,18% hasta los 18.892 puntos por la tensión en Ormuz y los bonos
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo