Sobre el escenario de la entrevista, el propio Trapote relató que el espacio de los jardines de Oñate habría funcionado antiguamente como picadero de la reina Isabel II, apodada La Chata. El empresario recibió al periódico en ese entorno pese a que, según explicó, no reside allí de forma habitual.
La sala Joy Eslava, situada en pleno centro de Madrid, es el proyecto más asociado al nombre de Trapote. Según indicó, ya no se ocupa de su gestión directa: tiene el local alquilado a terceros, entre los que mencionó apellidos vinculados a conocidas familias empresariales españolas. El empresario señaló que esos arrendatarios llevarían varios meses sin abonarle las rentas, una circunstancia que relativizó con tono jocoso al recordar que en su día también confiaron en él.
No consta, según la información disponible, que existan procedimientos judiciales abiertos vinculados a esos impagos de alquiler, ni que la entrevista abordara cuestiones litigiosas relacionadas con los negocios del empresario, centrada como estuvo en un relato autobiográfico.
Preguntado por sus logros, Trapote reivindicó la creación de empleo como su mayor satisfacción personal, por encima de otros reconocimientos. El sector representa un peso relevante en la economía urbana española: según la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística (INE), la hostelería sostiene en torno a 1,7 millones de ocupados en el conjunto del país, con la Comunidad de Madrid entre los territorios de mayor concentración del sector, un volumen que en los últimos años ha recuperado los niveles previos a la pandemia.
En el plano personal, el empresario aludió a sus cinco matrimonios y bromeó con que en cada nueva unión la edad de su pareja había sido menor que en la anterior, una declaración desenfadada acorde con su presencia habitual en eventos sociales y en la prensa del corazón durante más de tres décadas.
De la Movida a la reconversión del ocio nocturno
La sala de fiestas como institución del ocio español tiene un recorrido ligado a la Transición y a la explosión de la Movida madrileña de los años ochenta. Locales de referencia de aquella escena combinaron música, espectáculo y una clientela heterogénea —artistas, empresarios y políticos— en un Madrid que vivía una transformación social y cultural acelerada tras el franquismo. El propio Joy Eslava, abierto en esa etapa, se convirtió en uno de los espacios emblemáticos del ocio nocturno de la capital.
El sector ha atravesado transformaciones profundas desde aquellos años de esplendor. La aparición de nuevos modelos de negocio, el cambio en los hábitos de consumo de las generaciones más jóvenes y el impacto de la pandemia de covid-19 entre 2020 y 2021 —con cierres perimetrales y restricciones de aforo que golpearon de lleno a la hostelería nocturna— obligaron a numerosos locales históricos a reinventar su oferta o a echar el cierre.
La entrevista se enmarca en un género periodístico consolidado en la prensa española: las piezas de perfil que se publican en pleno mes de agosto, cuando la actividad política y económica se ralentiza y los medios dedican más espacio a conversaciones de fondo con figuras conocidas del panorama social, empresarial o cultural. La trayectoria de Trapote permite trazar un hilo entre la Movida de los ochenta y el ocio nocturno actual, casi medio siglo después de aquella apertura cultural.
De cara a los próximos meses, la evolución de los alquileres mencionados por el empresario y la marcha del local dependerán de acuerdos privados entre las partes, sin que hasta la fecha se haya hecho pública ninguna reclamación formal. La pieza, de carácter divulgativo y biográfico, no anticipa nuevos proyectos ni movimientos empresariales inmediatos.

