La moto, de 123,4 kg, alcanzó más de 200 km/h en las zonas más rápidas del óvalo, con los muros de hormigón a una distancia que, según describió el propio Skovby, apenas dejaba margen de reacción. El circuito de Sant Pere de Ribes, inaugurado en 1923 y en desuso durante décadas, conserva un peralte de hormigón que lo convierte en uno de los trazados históricos más exigentes del automovilismo español.
La Sköll mantiene la arquitectura de la VARG SM estándar: chasis estructural de acero de alta resistencia, batería de 7,2 kWh que opera a 420 V y motor con rotor protegido por una carcasa de fibra de carbono e inversor integrado. El sistema de carga, de 3,3 kW y 16 A, completa el proceso en unas 3,5 horas con una toma de 120 V o en aproximadamente dos horas con 240 V.
El motor entrega 80 CV y un par de 914 Nm en la rueda trasera. La transmisión recurre a una cadena RK MXU UW-ring Gold 520 y a un piñón trasero de aluminio 7075 T6, mientras que las suspensiones, firmadas por KYB, incluyen una horquilla delantera de 48 mm con 290 mm de recorrido y un amortiguador trasero con 303 mm de recorrido y ajuste independiente de compresión a alta y baja velocidad.
Titanio y 1,1 kilos menos
La diferencia respecto al modelo convencional reside en el peso. Las nuevas estriberas de titanio, fabricadas mediante impresión 3D, restan unos 140 gramos, y el kit completo de tornillería en el mismo material elimina otros 900 gramos, hasta una reducción total de 1,1 kg. El resultado es una moto homologada para carretera que combina 80 CV con un peso declarado de 123,4 kg, una relación que, permite que la rueda delantera apenas necesite tocar el suelo en las aceleraciones.
El acabado exterior se presenta completamente oscurecido: las abrazaderas triples, el eje de dirección, el basculante, la carcasa y las tapas del motor, el cuerpo del inversor y la tapa del puerto de carga adoptan tratamiento en negro. El asiento, situado a 93,5 centímetros de altura, utiliza una funda de material similar a la Alcantara, y el ángulo de dirección de 26,1 grados junto con una distancia entre ejes de 147,1 centímetros definen su geometría deportiva. La frenada corre a cargo de Brembo, con pinza de cuatro pistones y disco de 320 mm delante y pinza de un pistón con disco de 220 mm detrás, sobre neumáticos Pirelli Diablo Rosso IV.
La VARG SM Sköll está homologada para circular por carretera en España y puede conducirse con el permiso A1, o con el permiso B siempre que el conductor acredite una antigüedad mínima de tres años. El modelo se entrega con Certificado de Conformidad (COC), documento necesario para su matriculación, y tiene un precio de 14.900 euros.
La apuesta de Stark Future se inscribe en el avance de la movilidad eléctrica de altas prestaciones, un terreno en el que la marca barcelonesa ha ensayado registros de competición como el de Terramar. En su misma línea de electrificación se enmarcan otros desarrollos recientes, como la turbina eólica flotante que se inclina como un helicóptero junto a Róterdam.

