La firma Nomad Capitalist distribuye un peso equivalente de 20% a cada uno de los cinco componentes que integran su índice: naturaleza y clima, impuestos, residencia y acceso, seguridad y libertad, y calidad de vida e infraestructura. La metodología otorga puntuaciones de cero a 100 por categoría y calcula el resultado general mediante el promedio de los cinco pilares, de modo que una calificación alta en un área no compensa del todo un desempeño bajo en otra.
Para el componente de naturaleza y clima, la consultora consideró la calidad del aire, la exposición a riesgos climáticos, la disponibilidad de energía solar y el estado del entorno natural. Panamá registró una concentración media anual de partículas PM2.5 de 4.8 microgramos por metro cúbico, cifra que le valió una puntuación de 91.9 en calidad del aire, un nivel considerado seguro para la salud según el estudio. El país ocupó además la posición 120 entre 174 naciones en el índice de riesgo climático de Germanwatch. Australia, con 73.4 puntos, y Malta, con 72.6, completaron los siguientes lugares de esta categoría.
En materia de impuestos, Panamá alcanzó 83 puntos y compartió el puesto 13 del listado. La evaluación tomó en cuenta la carga tributaria sobre ingresos de fuente extranjera, la estabilidad de los regímenes fiscales, la existencia de gravámenes sobre patrimonio y herencias, y la red de convenios para evitar la doble tributación. Según la ficha elaborada por la consultora, el país cuenta con una tasa tributaria combinada de 7.5% bajo su modelo de cálculo y mantiene 17 convenios de ese tipo, una cifra metodológica que no equivale a la carga impositiva general que enfrentan todos los contribuyentes panameños. Emiratos Árabes Unidos lideró este componente con 96 puntos.
En residencia y acceso, Panamá obtuvo 66.8 puntos y el puesto 13, con cinco vías identificadas por el estudio: trabajadores remotos, pensionados o rentistas, inversión, creación de empresas e ingresos pasivos. Malta encabezó esta categoría con 95 puntos. En seguridad y libertad, el país sumó 60.5 puntos y descendió hasta el puesto 38, un componente que combina el Índice de Paz Global, el Índice de Seguridad de Numbeo y el Índice de Libertad Humana elaborado por el Instituto Cato y el Instituto Fraser. Andorra lideró esta medición con 96 puntos.
Calidad de vida, 40.6 puntos y puesto 47
El componente de calidad de vida e infraestructura resultó el más débil para Panamá, con 40.6 puntos y el puesto 47 entre los 63 destinos evaluados, por debajo del promedio general de 50.8 registrado en esa categoría. El cálculo incorporó la esperanza de vida, la calificación de calidad de vida de Numbeo, el costo de vida y las velocidades de conexión a internet fijo y móvil. Mónaco encabezó este apartado con la puntuación máxima de 100.
En la clasificación regional, Panamá quedó en segundo lugar de América, detrás de Islas Caimán, que sumó 66.50 puntos en el resultado mundial. Uruguay, en el puesto 22, y Costa Rica, en el 23, también figuraron entre los primeros 25 lugares del índice; Uruguay es el único país sudamericano incluido en la medición. El posicionamiento internacional del país ha sido terreno de otras mediciones recientes en el ámbito cultural, como la asignación del Fondo Cine 2025, que reparte hasta $500,000 por película entre proyectos panameños.
El propio diseño del índice advierte sus límites: fue concebido para evaluar las condiciones que encuentra una persona con movilidad internacional al considerar un traslado, por lo que otorga un peso relevante a los impuestos y las opciones de residencia. La clasificación no incorpora de forma directa variables como el precio de la vivienda, los ingresos de la población local, la pobreza o la desigualdad económica, de manera que el puesto 11 de Panamá no equivale a calificarlo como el undécimo mejor país para vivir para el conjunto de su población.