El tándem buscó desactivar la llamada al "voto útil" que, según denunciaron, impulsa el PSOE para concentrar el apoyo del bloque progresista de cara a los comicios. Montero sostuvo que el voto útil "realmente" es el suyo, porque es el que defiende la intervención pública de sectores como la energía, los alimentos o la vivienda, y lo ilustró con una distinción entre negocio y servicio esencial.
"Tú no puedes ganar dinero con que la gente ponga la calefacción: haz negocio con relojes, haz negocio con vinos, pero con la energía, con los alimentos, con las casas, no", defendió Irene Montero, candidata de Podemos.
Montero concretó su propuesta sobre las eléctricas: "Para que se lleven beneficio millonario las energéticas, pues la nacionalizamos y repartimos el dinero", planteó. El reclamo de control público de los suministros básicos forma parte del ideario de Podemos desde su irrupción en 2014, cuando su programa fundacional incluía auditorías y rescates de sectores estratégicos.
Rufián, por su parte, evitó la confrontación directa con Podemos y definió su objetivo electoral como la continuidad de la coalición bajo condiciones más estrictas impuestas por los socios minoritarios.
"Yo quiero repetir el actual Gobierno, que gobierne el PSOE, pero controlado y sometido por partidos como Podemos, ERC, Bildu, BNG, Compromís, también el Frente Amplio", planteó Gabriel Rufián, candidato de ERC por Barcelona.
El dirigente republicano reclamó buenos resultados para todo el espacio a la izquierda del PSOE como condición para evitar una mayoría socialista sin contrapesos: "A Podemos le tiene que ir bien, a ERC le tiene que ir bien, al Frente Amplio le tiene que ir bien, al BNG le tiene que ir bien. porque si no, no da, y todo el mundo va a votar al PSOE", argumentó.
Montero fue más dura con sus antiguos socios y con la plataforma de Ada Colau, a los que reprochó "su cercanía con el PSOE" y "su incapacidad para arrancar algo en esta legislatura". Atribuyó la falta de acuerdo para concurrir juntos al Congreso al pacto del Frente Amplio con los socialistas para ir unidos al Senado, pese a que las negociaciones se prolongaron hasta el último día y no impidieron listas unitarias en la Comunitat Valenciana o Canarias. La ruptura entre Podemos y Sumar arrastra la fractura abierta en 2023, cuando Yolanda Díaz lideró una candidatura que dejó fuera a la dirección morada.
En vivienda, ambos repitieron sus propuestas más conocidas. Montero defendió "bajar los alquileres un 40%" por ley y prohibir la compra de inmuebles "para hacer negocio", mientras Rufián apostó por "freír a impuestos a quien quiera acumular o especular con viviendas". La Ley por el Derecho a la Vivienda, vigente desde 2023, ya permite declarar zonas tensionadas con topes al alquiler, un mecanismo que las dos formaciones consideran insuficiente.
"Hace un año le dije al Gobierno 'la vivienda os va a arrasar.' y ¿sabes qué me dijeron? 'No somos cubanos'", relató Rufián sobre un cruce previo con el Ejecutivo, en un episodio que ambos dirigentes situaron en el centro de su propuesta conjunta para las próximas generales.