La jornada mide el respaldo al Likud del primer ministro Benjamín Netanyahu, que aspira a repetir la fórmula de gobierno con la derecha supremacista religiosa y los partidos ultraortodoxos. El resultado determinará si prolonga su mandato o se abre paso la alternativa liderada por figuras procedentes del ámbito militar.
Netanyahu ha recurrido en la recta final de la campaña a un mensaje dirigido a movilizar a su electorado frente a la representación árabe en la Knéset. En un mensaje difundido en sus redes sociales, el primer ministro advirtió a sus votantes sobre el riesgo de que las listas árabes decidan el próximo Gobierno si la derecha no acude en masa a las urnas.
«Si no salimos a votar ahora, nos encontraremos con un gobierno de los partidos árabes», escribió Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, en sus redes sociales.
Frente a esa estrategia, el líder de la oposición, Gadi Eisenkot, pidió a los israelíes que acudieran a votar para lograr el cambio que, a su juicio, necesita el país. El general en la reserva, que rompió con el gabinete de unidad formado tras el 7 de octubre, se presenta ahora como alternativa al bloque gobernante.
«Hay aires de cambio en Israel», aseguró Gadi Eisenkot, líder de la oposición.
Son las primeras legislativas desde los ataques perpetrados por Hamás, un episodio que abrió una guerra en Gaza de más de dos años y que ha condicionado buena parte del debate político interno, desde la gestión de la seguridad fronteriza hasta la situación de los rehenes. La guerra y sus repercusiones diplomáticas han estado presentes en la campaña de los distintos bloques, mientras las familias de presos políticos aguardan gestos en otros frentes regionales.
El Comité Central Electoral, organismo encargado de supervisar el proceso, seguirá publicando datos de participación a lo largo de la jornada hasta el cierre de los colegios. El dato del 45% a las 14.00 contrasta con convocatorias anteriores, en las que la participación total al cierre de urnas ha superado habitualmente el 65%, según los registros históricos del propio organismo.
Israel celebró sus últimas elecciones en noviembre de 2022, las quintas en menos de cuatro años, un ciclo de inestabilidad que devolvió a Netanyahu al poder tras el breve paréntesis del gobierno de Naftali Bennett y Yair Lapid iniciado en 2021. Aquel bloque, el más heterogéneo de la historia del país, se disolvió en poco más de un año.
El recuento oficial arrancará tras el cierre de las urnas de este martes, y el Comité Central Electoral irá difundiendo los resultados a lo largo de la noche.