"Nuestro compromiso no puede terminar cuando pase la emergencia o cuando las noticias dejen de hablar de lo ocurrido", afirmó Ulloa ante los feligreses, en un mensaje dirigido tanto a quienes han participado en labores de ayuda como a la ciudadanía en general. El arzobispo compartió además que el papa León XIV mantiene en sus oraciones a las comunidades panameñas golpeadas por el sismo, un gesto que enmarcó en el acompañamiento espiritual que la iglesia católica ofrece en momentos de crisis.
Para las comunidades cuyos templos sufrieron daños, el prelado ofreció un mensaje centrado en el valor espiritual que trasciende lo físico. Recordó que una iglesia no es solo una edificación, sino el espacio donde las personas aprenden a orar y a construir comunidad.
"La iglesia no se derrumba cuando se dañan sus paredes, porque su fundamento es Jesucristo y su vida está en la fe de su pueblo", declaró monseñor José Domingo Ulloa, arzobispo de Panamá.
Ulloa evitó minimizar la magnitud del desastre o prometer soluciones rápidas a quienes aún enfrentan pérdidas materiales. "No les voy a decir que todo será fácil ni que mañana estará resuelto lo que hoy les preocupa, sería desconocer el dolor que están viviendo", sostuvo, antes de garantizar la cercanía de la institución eclesiástica: "Su iglesia quiere seguir caminando con ustedes".
El arzobispo también exhortó a dejar de lado las diferencias políticas e ideológicas en favor de un compromiso colectivo con la reconstrucción del país. "Podemos pensar diferente, no estar de acuerdo en muchas cosas, pero nada de eso debería hacernos olvidar que compartimos una misma dignidad y una responsabilidad común por el futuro de Panamá", manifestó durante la homilía.
"Dios escucha nuestro clamor, pero también nos invita a convertirnos en personas capaces de escuchar el clamor de nuestros hermanos", dijo monseñor Ulloa en su mensaje dominical.
La iglesia católica panameña ha intervenido en otras emergencias recientes como voz de llamado a la solidaridad y la unidad nacional, un papel que Ulloa ha ejercido desde que asumió el arzobispado de Panamá en 2010. Su mensaje de este domingo se inscribe en esa tradición pastoral de acompañar a las comunidades vulnerables en episodios de crisis.
El llamado se produce mientras distintas comunidades continúan evaluando los daños en viviendas e infraestructura pública tras el terremoto, en un proceso de recuperación que, según reconoció el propio prelado, tomará tiempo y requerirá sostener el esfuerzo solidario más allá del ciclo noticioso inmediato.
