Los futuros del IBEX 35 cerraron la sesión sabatina de derivados en 17.580 puntos, con una caída del 0,45%, anticipando una apertura del lunes condicionada por dos vectores contrapuestos: los resultados del primer trimestre de BBVA y CaixaBank —con beneficios combinados superiores a los 4.800 millones de euros— y la presión geopolítica sobre el estrecho de Ormuz, que mantiene el precio del Brent en niveles elevados pese al retroceso del 1,6% registrado este sábado hasta los 126 dólares por barril tras circular rumores de una mediación omaní entre las partes en conflicto.
Por qué importa la confluencia de estos datos
La simultaneidad de estos indicadores no es casual ni inocua. España presenta una economía que creció un 0,6% en el primer trimestre de 2025 —dato confirmado por las autoridades estadísticas—, pero que afronta una inflación flash de abril situada en el 3,6%, dos décimas por encima del registro anterior, mientras la gasolina supera por primera vez en este ejercicio los dos euros por litro en la media nacional. Que los grandes bancos del IBEX publiquen resultados de doble dígito en un entorno en que las hipotecas nuevas caen un 12% interanual y el coste del combustible erosiona la renta disponible de los hogares configura una fotografía de divergencia estructural entre el sector financiero y la economía real que los analistas llevan meses señalando.
Los resultados bancarios: BBVA y CaixaBank
BBVA obtuvo un beneficio neto de 2.989 millones de euros en el primer trimestre, lo que supone un incremento del 10,8% respecto al mismo período del año anterior. CaixaBank, por su parte, registró 1.847 millones de euros, con un avance del 7,2% interanual. Ambas entidades, dos de las tres mayores del sistema bancario español por activos, publican estas cifras en un contexto de euríbor estable en el 2,74%, nivel que sigue sosteniendo el margen de intereses —diferencia entre lo que los bancos cobran por prestar y lo que pagan por captar depósitos— aunque la tendencia de tipos del Banco Central Europeo condiciona la evolución futura de ese indicador. La caída del 12% en la firma de nuevas hipotecas introduce, no obstante, una señal de enfriamiento en uno de los segmentos de negocio tradicionales de la banca minorista.
El factor geopolítico: Ormuz y el Brent
El estrecho de Ormuz, paso marítimo situado entre Irán y Omán que conecta el golfo Pérsico con el mar de Arabia, canaliza aproximadamente un quinto del petróleo que se consume en el mundo. Su eventual cierre —o la amenaza creíble del mismo— tiene un efecto inmediato sobre los mercados de futuros de materias primas. Los rumores de conversaciones entre Irán y Omán, con una posible mediación del sultanato, explican el retroceso del Brent desde niveles superiores, aunque el barril permanece en 126 dólares, un precio que los analistas consideran suficientemente alto como para mantener la presión inflacionista sobre las economías importadoras de energía como la española.
El impacto estimado sobre el PIB
Los analistas consultados advierten de que un cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría reducir la previsión de crecimiento del PIB español en 2026 desde el 2,3% hasta el 1,8%, una pérdida de medio punto porcentual que, en términos de actividad económica, representa un deterioro significativo de las perspectivas para el próximo ejercicio. El mecanismo de transmisión es directo: un encarecimiento sostenido de la energía eleva los costes de producción, reduce el consumo privado —vía pérdida de poder adquisitivo— y deteriora la balanza comercial de un país que importa la práctica totalidad del petróleo que consume.
Inflación y precio del combustible
La inflación flash de abril, cifrada en el 3,6% según los datos publicados, suma dos décimas al registro del mes anterior y consolida una senda de aceleración que choca con el proceso desinflacionista observado en el conjunto de la eurozona durante los últimos trimestres. El precio medio de la gasolina ha superado los 2,03 euros por litro —el diésel se sitúa en 1,97 euros—, niveles que presionan de forma especial a los hogares con menor capacidad de renta y a los sectores económicos con alta dependencia del transporte por carretera. El euríbor en el 2,74% mantiene, en paralelo, el coste de las hipotecas variables por encima de los mínimos históricos registrados entre 2016 y 2022.
Posiciones y lecturas divergentes
Los resultados bancarios serán interpretados por una parte del mercado como un indicador de solidez del sistema financiero español y como aval de la calidad del crédito en cartera. Otra lectura, igualmente presente entre los analistas, subraya que márgenes elevados en un contexto de caída de la actividad hipotecaria y de presión sobre las rentas medias plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo de ingresos a medio plazo. Desde el frente macroeconómico, el crecimiento del 0,6% en el primer trimestre ofrece un punto de partida robusto, pero los riesgos al alza en la inflación y la incertidumbre geopolítica en torno a Ormuz introducen variables que los organismos de previsión —entre ellos el Banco de España y la AIReF— deberán incorporar en sus próximas actualizaciones.
Qué vigilar en la apertura del lunes
La apertura del lunes estará determinada por la evolución de las negociaciones en torno al estrecho de Ormuz durante el fin de semana: cualquier señal de avance o ruptura de los contactos exploratorios tendrá reflejo inmediato en el precio del crudo y, por extensión, en la cotización de los valores con mayor exposición a la energía dentro del IBEX 35. El mercado de bonos soberanos y el tipo de cambio euro-dólar actuarán como indicadores secundarios de la percepción de riesgo. Los datos de inflación definitivos de abril y las posibles reacciones de las entidades bancarias a los resultados publicados completarán el cuadro de una semana que arranca con más preguntas abiertas que certezas consolidadas.


