El cierre semanal del viernes dejó un panorama desolador para los inversores que apostaban por la continuidad del rally que había llevado al IBEX desde los 16.800 puntos de comienzos de abril hasta el máximo intradiario de 18.347 alcanzado el pasado martes. La reversión fue abrupta y generalizada: solo ocho de los treinta y cinco valores del selectivo cerraron la semana en positivo, liderados por Amadeus, que subió un 1,85% gracias a unos resultados trimestrales que batieron las expectativas del consenso, y Acciona Energía, que avanzó un 1,58% impulsada por el nuevo marco regulatorio de renovables aprobado por el Consejo de Ministros. En el lado negativo, Aena encabezó las caídas con un retroceso del 2,64%, penalizada por la revisión a la baja de las previsiones de tráfico aéreo que la propia compañía publicó el jueves, seguida de IAG, que perdió un 2,62% arrastrada por los temores de que los aranceles de Trump afecten a las rutas transatlánticas de Iberia y British Airways.
Goldman Sachs ha sido el primero en mover ficha. En un informe de cuarenta y dos páginas titulado «Spain: Caught in the Crossfire», el banco de inversión estadounidense rebaja la previsión de crecimiento del PIB español para 2026 del 2,3% al 1,9%, argumentando que los aranceles de Trump sobre automóviles europeos, el encarecimiento del euríbor y la desaceleración del sector turístico reducirán la contribución de la demanda externa al crecimiento. Goldman estima que un arancel del veinticinco por ciento sobre los coches europeos restaría directamente tres décimas al PIB español e indirectamente otras dos a través del efecto contagio sobre la cadena de suministro del sector de automoción, que representa el ocho por ciento del empleo industrial del país. El informe señala que España sigue siendo una de las economías más resilientes de la eurozona, pero advierte de que «la ventana de crecimiento superior a la media que se abrió tras la pandemia se está cerrando más rápido de lo previsto».
La degradación de JP Morgan ha sido aún más contundente para el sector financiero. El banco estadounidense ha rebajado su recomendación sobre la banca española de sobreponderar a neutral, un movimiento que afecta directamente a Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankinter, los cinco bancos del IBEX que concentran más del treinta por ciento de la capitalización del índice. JP Morgan argumenta que el ciclo de beneficios récord que vivió la banca española entre 2023 y 2025 gracias al alza de los tipos de interés ha llegado a su techo y que el euríbor, aunque sigue subiendo, lo hace a un ritmo insuficiente para compensar la caída del volumen de crédito hipotecario que la propia subida de tipos ha provocado. La nota de JP Morgan también alerta sobre el riesgo de morosidad en las carteras de crédito al consumo y en los préstamos a pymes del sector industrial, que podrían deteriorarse si los aranceles provocan una recesión en el sector manufacturero.
La aprobación por parte de la CNMC del acuerdo Telefónica-Microsoft ha sido la noticia corporativa más relevante de la semana. El regulador de la competencia ha dado luz verde sin condiciones a la alianza estratégica de ochocientos millones de euros mediante la cual Microsoft invertirá en centros de datos de inteligencia artificial en España operados conjuntamente con Telefónica. La CNMC ha concluido que la operación no plantea riesgos para la competencia en los mercados relevantes y que la entrada de Microsoft como inversor tecnológico refuerza la posición de España como hub digital del sur de Europa. Las acciones de Telefónica, que habían estado presionadas durante semanas por la incertidumbre regulatoria, subieron un 1,2% el viernes tras conocerse la decisión y han ganado otro 0,8% en la media sesión del sábado.
En el mercado de materias primas, el Brent ha cedido hasta los 93,20 dólares, acumulando una caída del 3,4% desde los 96,50 que marcó el lunes. La perspectiva de un acuerdo nuclear en Mascate, que permitiría a Irán incrementar sus exportaciones de crudo, ha pesado más en el ánimo de los operadores que la inestabilidad persistente en el estrecho de Ormuz. El oro se mantiene en 2.740 dólares la onza, respaldado por la demanda de activos refugio ante la incertidumbre arancelaria, mientras que el euríbor a doce meses ha subido hasta el 2,87%, encareciendo las hipotecas variables en un momento en que el Banco de España ya había advertido de que el treinta por ciento de los hogares hipotecados destina más del cuarenta por ciento de sus ingresos al pago de la cuota mensual.
El caso de IAG merece un análisis separado. La caída semanal del 5,24% del holding de Iberia y British Airways refleja un triple castigo: los temores sobre el impacto de los aranceles en el tráfico transatlántico, la incertidumbre generada por la crisis del Hondius sobre el sector turístico canario y la revisión a la baja de las previsiones de Aena, que es a la vez proveedor de infraestructuras y termómetro del sector. Los analistas de Barclays han mantenido su recomendación de comprar sobre IAG argumentando que la caída es excesiva y que los fundamentales de la compañía, con una caja de cuatro mil millones de euros y una deuda neta en mínimos históricos, no justifican una corrección tan agresiva. Sin embargo, Citi ha rebajado el precio objetivo de la aerolínea de 3,90 a 3,50 euros citando precisamente los mismos factores que han provocado la caída.
Grifols, que perdió un 3,71% semanal, sigue sumida en la tormenta desatada por la revisión contable que la compañía catalana anunció en marzo. Los inversores institucionales siguen deshaciendo posiciones a la espera de que el informe de auditoría independiente, previsto para finales de junio, aclare el alcance de las irregularidades contables denunciadas por un fondo bajista y que la CNMV investiga desde abril. La familia Grifols, que controla el veintiocho por ciento del capital, ha emitido un comunicado esta semana reiterando su confianza en la gestión actual y negando cualquier manipulación de las cuentas, pero el mercado sigue penalizando una incertidumbre que lleva semanas sin resolverse.
Los futuros apuntan a una apertura plana el lunes, con los inversores a la espera de la reunión extraordinaria del colegio de comisarios en Bruselas sobre los aranceles y de la resolución del Parlamento Europeo prevista para el 19 de mayo. El IBEX se enfrenta a una semana clave en la que la evolución de la crisis arancelaria, el desenlace de la evacuación del Hondius y la posible publicación de la sentencia del caso Koldo podrían generar volatilidad adicional en un mercado que ya cotiza en máximos de incertidumbre.
El reloj de la bolsa, con su ticker incansable que parpadea en verde o en rojo según los caprichos de un mercado que responde a algoritmos, a emociones y a los tuits de un presidente estadounidense que no distingue entre la diplomacia y el arte del acuerdo inmobiliario, cierra la semana con más preguntas que respuestas. España, atrapada entre los aranceles de Washington, la deliberación judicial de la plaza de la Villa de París y un crucero plagado de hantavirus que fondea frente a sus costas, afronta un lunes de vértigo en el que cada dato, cada declaración y cada punto del IBEX contará una parte de una historia que todavía no ha terminado de escribirse.


