La sesión del viernes estuvo marcada por la aversión al riesgo. Solo ocho de los treinta y cinco valores del selectivo español cerraron en positivo, liderados por Amadeus, que subió un 1,85% impulsada por unos resultados trimestrales que superaron las expectativas del consenso, con un beneficio neto de cuatrocientos veintisiete millones de euros y una mejora de la guía para el conjunto del año. En el extremo opuesto, Aena lideró las caídas con un retroceso del 2,64%, penalizada por las restricciones aéreas impuestas en el espacio aéreo canario como medida de precaución ante la llegada del Hondius y por la incertidumbre sobre el impacto turístico en las islas.
En el contexto europeo, el DAX alemán perdió un 1,32% y el CAC francés un 1,09%, arrastrados por las mismas preocupaciones que afectaron al IBEX. Las automovilísticas alemanas fueron las más castigadas tras el ultimátum de Trump: BMW perdió un 3,2%, Mercedes un 2,8% y Volkswagen un 2,5%. En Wall Street, la sesión fue mixta, con el Dow Jones cerrando en 42.654 puntos, prácticamente plano, mientras que el Nasdaq subió un 0,4% hasta los 18.203 puntos, sostenido por los resultados de las grandes tecnológicas.
El petróleo se ha estabilizado en torno a los noventa y tres dólares por barril, un nivel que refleja el equilibrio entre la prima de riesgo geopolítico por la crisis iraní y el alivio parcial que proporcionan las negociaciones de Mascate. El memorándum de catorce puntos sobre la moratoria nuclear iraní, firmado esta semana, ha reducido la probabilidad de un enfrentamiento militar en el Estrecho de Ormuz, lo que ha permitido al Brent bajar desde los ciento trece dólares que alcanzó hace dos semanas. Sin embargo, los analistas de Goldman Sachs advierten que si las negociaciones se estancan, el crudo podría volver a superar los cien dólares antes de julio.
El oro cotiza en 2.740 dólares la onza, cerca de los máximos históricos que alcanzó en abril. La demanda de activos refugio sigue siendo elevada, impulsada por la incertidumbre arancelaria, la crisis sanitaria del Hondius y las dudas sobre el crecimiento económico europeo en el segundo trimestre. Los bancos centrales, especialmente el Banco Popular de China y el Banco de la India, siguen comprando oro a un ritmo récord, lo que añade presión alcista a un metal que muchos inversores consideran la última póliza de seguro contra la inestabilidad global.
El euríbor a doce meses se ha situado en el 2,87%, un nivel que, de mantenerse, encarecería la cuota mensual de una hipoteca media de ciento cincuenta mil euros a veinticinco años en aproximadamente cuarenta y siete euros respecto al mínimo de enero. El Banco Central Europeo mantiene los tipos en el 3,75% y no se esperan movimientos hasta la reunión de junio, donde el mercado descuenta una probabilidad del treinta y cinco por ciento de una subida de veinticinco puntos básicos si los datos de inflación de la eurozona no mejoran.
Los futuros del IBEX, calculados a partir de los contratos que se negocian en el mercado asiático durante el fin de semana, apuntan a una apertura prácticamente plana el lunes, con una variación estimada de entre el -0,1% y el +0,2%. Sin embargo, los analistas advierten que la sesión del lunes estará condicionada por dos eventos de alto impacto: la evacuación del Hondius, prevista para las siete de la mañana, y los datos de IPC de Estados Unidos que se publicarán el martes a las 14:30 hora española. Si la evacuación se desarrolla sin incidentes, el efecto en los mercados será neutro; si se produce alguna complicación sanitaria, el IBEX podría perder los 17.800 puntos.
En el mercado de deuda, la prima de riesgo española se ha mantenido estable en ochenta y cuatro puntos básicos, un nivel que refleja la confianza de los inversores en la solvencia del Tesoro español pero que podría verse presionado si la incertidumbre electoral en Andalucía se contagia al ámbito nacional. El bono español a diez años rinde un 3,42%, frente al 2,58% del bund alemán, un diferencial que se ha ampliado ligeramente esta semana por las dudas sobre el impacto fiscal de las promesas electorales de todos los partidos.
El sector bancario español ha tenido una semana desigual. Santander ha caído un 1,2%, BBVA un 0,8% y CaixaBank un 0,6%, presionados por las expectativas de un euríbor que podría frenar la demanda de crédito hipotecario. En cambio, Bankinter ha subido un 0,9% tras publicar unos resultados que batieron las previsiones y anunciar un dividendo extraordinario. Sabadell, que sigue siendo el valor más volátil del selectivo tras el fracaso de la OPA de BBVA, ha cerrado con una caída del 1,5% en una semana en la que el volumen de negociación ha sido inusualmente bajo.
De cara a la próxima semana, los analistas identifican cuatro catalizadores clave: la evacuación del Hondius el lunes, los datos de IPC de Estados Unidos el martes, la reunión de Dombrovskis en Washington el miércoles y la resolución del Parlamento Europeo sobre salvaguardas comerciales el lunes 19 de mayo. A estos se suma el comodín del caso Koldo, cuya sentencia podría llegar en cualquier momento y generar turbulencias en los activos españoles si incluye condenas ejemplares o, por el contrario, absoluciones inesperadas.
En resumen, el cierre semanal del IBEX en 17.889 puntos refleja un mercado que ha perdido la brújula de corto plazo. Los inversores saben que los fundamentales de la economía española son razonablemente sólidos, con un crecimiento del PIB del 2,1% previsto para 2026 y un mercado laboral que sigue creando empleo, pero también saben que ningún fundamental resiste la acumulación simultánea de un brote sanitario, una guerra comercial, un juicio histórico y unas elecciones autonómicas. La semana que viene dirá si los 17.889 puntos fueron un suelo o solo una parada en el camino hacia abajo.


