El IBEX 35 cerró la semana con una caída acumulada del 1,12% y perdió el nivel de los 17.900 puntos tras retroceder un 0,95% en la sesión, la peor racha semanal del selectivo español desde el pasado mes de marzo. El deterioro, que dejó únicamente ocho valores en terreno positivo, coincidió con la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de España por parte de Goldman Sachs y JP Morgan, entidades que atribuyen el ajuste al impacto esperado de los aranceles sobre la economía europea.
La presión arancelaria como detonante
Goldman Sachs y JP Morgan rebajaron sus estimaciones de PIB para España como consecuencia del endurecimiento del entorno arancelario internacional. Aunque el material disponible no precisa las nuevas cifras proyectadas por cada banco ni los términos exactos de sus informes, la coincidencia temporal de ambas revisiones refuerza la lectura de que los grandes bancos de inversión anglosajones están recalibrando su exposición al riesgo europeo, y en particular al mercado español, ante la posibilidad de que los flujos comerciales transatlánticos se vean restringidos de forma sostenida. Los aranceles actúan sobre el PIB a través de varios canales: encarecen las importaciones de insumos para la industria, comprimen los márgenes exportadores y erosionan la confianza inversora, lo que tiende a traducirse en menor inversión empresarial.
Un mercado que aguanta con pocos apoyos internos
El dato de que solo ocho valores cerraron en verde sobre los 35 que componen el selectivo ilustra la amplitud del castigo: no se trató de un correctivo concentrado en un sector sino de una presión generalizada. El IBEX 35 es el índice de referencia de la bolsa española, compuesto por los valores de mayor capitalización y liquidez cotizados en el mercado continuo. Su comportamiento semanal se toma habitualmente como termómetro de la percepción exterior sobre la economía española, dado que buena parte de los títulos del selectivo tienen una base inversora institucional de perfil internacional.
El petróleo y el euríbor, dos variables con efecto cruzado
El barril de Brent cotizó en 93,20 dólares, un nivel que encarece la factura energética de un país importador neto de crudo como España y que añade presión inflacionista en un momento en que el Banco Central Europeo mantiene los tipos elevados. En paralelo, el euríbor escaló hasta el 2,87%, índice de referencia mayoritario para los préstamos hipotecarios a tipo variable en España, lo que prolonga el encarecimiento del crédito a las familias iniciado en 2022 cuando el BCE comenzó su ciclo alcista de tipos. Ambas variables —precio del crudo y euríbor— actúan como freno sobre el consumo interno, una de las palancas que en los últimos ejercicios había sostenido el crecimiento relativo de España frente al resto de la eurozona.
El acuerdo Telefónica-Microsoft, la nota positiva de la jornada
En el plano corporativo, Telefónica y Microsoft cerraron un acuerdo valorado en 800 millones de euros que recibió la autorización de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La CNMC es el organismo regulador español competente para supervisar operaciones que puedan afectar a la competencia en los mercados de telecomunicaciones, entre otros sectores. El visto bueno regulatorio despeja el camino para la ejecución de un pacto que ambas compañías llevan negociando, aunque el material disponible no especifica ni el contenido exacto del acuerdo ni las condiciones impuestas, si las hubiera, por el supervisor.
Marzo como referencia y contexto histórico
La comparación con marzo sitúa esta semana en una categoría de corrección que va más allá del ruido cotidiano. Históricamente, las bolsas europeas experimentaron en el primer trimestre de 2025 episodios de volatilidad vinculados a la incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos, un factor externo que escapa al control de la política económica española y que los analistas denominan riesgo geopolítico-comercial. Cuando índices como el IBEX registran caídas semanales de esta magnitud, el efecto riqueza negativo —la percepción de menor patrimonio por parte de ahorradores e inversores— puede traducirse en una moderación del gasto privado, aunque el vínculo directo entre cotizaciones y consumo real es más lento y difuso que en economías con mayor penetración bursátil entre los hogares.
Sin réplica oficial publicada
Ni el Ministerio de Economía ni el Banco de España han emitido, según el material disponible, valoración pública sobre las revisiones de Goldman Sachs y JP Morgan ni sobre el comportamiento semanal del índice. La ausencia de posicionamiento oficial no implica ausencia de respuesta: los organismos públicos suelen canalizar sus estimaciones macroeconómicas a través de informes periódicos, y tanto el Banco de España como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) publican proyecciones de PIB con carácter trimestral que servirán de contraste con las previsiones privadas ahora revisadas.
Lo que viene: datos macro y presión sostenida
El horizonte inmediato estará condicionado por la evolución del escenario arancelario, la trayectoria del euríbor en función de las decisiones del BCE y la publicación de los próximos indicadores de actividad. Si las revisiones de los bancos de inversión se consolidan y otros analistas las secundan, la presión vendedora sobre el selectivo podría prolongarse más allá de lo que una corrección técnica puntual justificaría. El nivel de los 17.900 puntos, ahora perdido, pasa a funcionar como referencia de resistencia en la eventual recuperación, mientras el mercado espera señales macroeconómicas que permitan recalibrar las expectativas de crecimiento para el conjunto del ejercicio.


