El IBEX 35 terminó en 17.690 puntos, una caída del 0,9% que prolonga la racha bajista a tres sesiones consecutivas y acumula un retroceso del 2,3% desde el cierre del jueves, el último día de mercado antes de las elecciones andaluzas. La caída ha sido generalizada — 28 de los 35 valores del índice cerraron en rojo — pero concentrada en los sectores más expuestos a la incertidumbre geopolítica: automoción (-2,4%), banca (-1,6%) y turismo (-1,2%). Solo el sector energético (+0,8%) y el de defensa (+1,1%) escaparon de la presión vendedora, impulsados por la caída del crudo y por el incremento del gasto militar europeo.
El Brent ha sido la sorpresa alcista de la mañana convertida en sorpresa bajista por la tarde. El barril abrió en 96 dólares — ya dos dólares por debajo del cierre del viernes — y cayó a 94,50 tras la confirmación de la asistencia personal de Trump a Mascate y del bloqueo aéreo saudí sobre Ormuz. La lectura del mercado es contradictoria pero coherente: Mascate reduce el riesgo de escalada militar entre EEUU e Irán (bajista para el crudo), pero el bloqueo saudí reduce la capacidad operativa de EEUU en el Golfo (alcista para el crudo). Por ahora gana la lectura diplomática, pero los analistas advierten de que un fracaso en Mascate podría devolver el Brent por encima de los 100 dólares en cuestión de horas.
El oro ha marcado hoy un nuevo máximo histórico: 2.725 dólares la onza, un 0,9% por encima del récord anterior establecido el viernes. La subida del oro refleja la búsqueda de refugio de los inversores ante un panorama global que combina tensión geopolítica, incertidumbre arancelaria y una política monetaria que, pese a los indicios de desaceleración, no termina de relajarse. El euríbor a doce meses cerró en 2,85%, el quinto día consecutivo al alza, lo que encarece las hipotecas variables en 52 euros mensuales respecto a los niveles de enero.
SEAT ha confirmado esta tarde el ERTE que llevaba semanas negociándose. La medida afectará a 3.400 trabajadores de la planta de Martorell a partir del 2 de junio, con una duración prevista de tres meses. La empresa justifica el expediente por «la caída de pedidos de exportación derivada de la incertidumbre arancelaria» — una referencia directa a los aranceles de Trump a la automoción europea —, y estima que la producción se reducirá un 18% durante el período del ERTE.
El ERTE de SEAT es el primer impacto tangible de la guerra arancelaria en el tejido industrial español. Hasta ahora, las amenazas de Trump habían generado incertidumbre pero no despidos. La decisión de SEAT rompe esa barrera psicológica y abre la puerta a medidas similares en otras plantas: Ford Almussafes, Renault Palencia y Stellantis Vigo operan con niveles de stock que los sindicatos califican de «preocupantes». El Ministerio de Industria estima que un escenario de aranceles del 25% a los vehículos europeos — el que Trump ha prometido aplicar si no hay acuerdo antes del 4 de julio — supondría la pérdida de 12.000 empleos directos en la automoción española.
La reunión entre el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, y el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, celebrada hoy en París, ha terminado sin acuerdo. Fuentes europeas confirman que Sefcovic presentó una contrapropuesta que incluía la apertura del mercado europeo a la carne estadounidense y la reducción de aranceles sobre componentes industriales, pero Greer la rechazó como «insuficiente» y reiteró el ultimátum presidencial: eliminación total de los aranceles europeos a las exportaciones estadounidenses antes del 4 de julio.
El contexto interno ofrece un contrapunto inesperado de optimismo: las Fiestas de San Isidro han arrancado hoy en Madrid con una previsión de 1,2 millones de visitantes durante los diez días de programa. El Ayuntamiento estima un impacto económico de 180 millones de euros, con la hostelería y el comercio del centro como principales beneficiarios. El contraste entre la crisis geopolítica y la fiesta local es un recordatorio de que la economía real — la de los bares, las terrazas y los comercios de barrio — funciona con sus propios ritmos, ajenos a los gráficos del IBEX y a los comunicados de Bruselas.
Los catalizadores de incertidumbre son múltiples y simultáneos: la sentencia de Koldo (que podría generar inestabilidad política), Mascate (que definirá el precio del petróleo), el ultimátum de Trump (que condicionará la inversión industrial) y el euríbor (que presiona a las familias endeudadas). La combinación de todos ellos configura un escenario que los analistas de Bankinter han bautizado como «tormenta de cinco frentes» y que Goldman Sachs describe de manera más prosaica como «un entorno de inversión que no recomienda la complacencia».
Al cierre de esta edición vespertina, los futuros del IBEX anticipan una apertura plana mañana martes, condicionada a los titulares nocturnos de Mascate y a la evolución de la deliberación de Koldo. El mercado, como siempre, no tiene ideología: no le importa quién gane o quién pierda, sino cuánto cuesta la incertidumbre. Y hoy la incertidumbre cotiza al alza.


