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El IBEX 35 apunta a su quinta sesión en rojo con futuros en 17.710 puntos mientras Trump reitera el ultimátum del 4 de julio y el Tribunal de Cuentas cita a cuatro secretarios de Estado por el desvío de 2.389 millones de fondos Next Generation

Los futuros europeos abren en negativo arrastrados por la incertidumbre de Ormuz, la crisis política española y la amenaza arancelaria. El Brent cede a 96,80 dólares tras las señales de Mascate pero el oro marca nuevos máximos en 2.755 dólares. SEAT confirma el segundo ERTE de Landaben para 1.200 trabajadores. ANFAC cifra en 12.000 millones el impacto de un arancel del 35% a los coches europeos. El euríbor consolida el 2,84% y encarece las hipotecas variables en 62 euros al mes.

Por Redacción de El Hemiciclo· Madrid / Bruselas / Pamplona· · Actualizado:
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Fotografía de archivo · Bolsa de Madrid con fachada neoclásica de columnas dóricas y reloj, rodeada de árboles en otoño
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Los mercados no mienten, y esta mañana de miércoles lo que dicen es que España está atrapada en un cruce de presiones que ningún indicador económico puede absorber sin dolor. A las ocho y cuarto, cuando los futuros del IBEX 35 han marcado 17.710 puntos — un 0,39% por debajo del cierre de ayer —, el selectivo español ha confirmado lo que los analistas temían: la quinta sesión consecutiva a la baja, la racha bajista más larga desde octubre de 2024.

La apertura europea no ofrece refugio. Los futuros del DAX alemán ceden un 0,28%, los del CAC francés un 0,35% y los del FTSE británico un 0,22%. La presión bajista es transversal y responde a una confluencia de factores que los analistas de Goldman Sachs han bautizado como la tormenta de los tres ejes: el eje energético, representado por la crisis de Ormuz y el Brent cerca de los cien dólares; el eje comercial, encarnado en el ultimátum arancelario de Trump con fecha límite el 4 de julio; y el eje político, alimentado por la inestabilidad institucional en España, donde un expresidente del Gobierno podría ser condenado mañana por malversación mientras su partido se fragmenta en público.

El petróleo es el termómetro más sensible de la mañana. El Brent ha abierto a 96,80 dólares, un descenso del 0,3% respecto al cierre nocturno de 97,10. La caída, aunque modesta, ha sido suficiente para insuflar un soplo de optimismo provisional en los mercados energéticos. Las señales de distensión procedentes de Mascate — donde Rubio y Zarif han logrado avances en cuatro de los catorce puntos del memorándum — han aliviado parcialmente la presión que el recorte de 700.000 barriles diarios anunciado por Irán el lunes había generado. Pero los analistas advierten de que la distensión es frágil: si la ronda de negociaciones de esta tarde a las 14:00 hora española no produce resultados adicionales, el Brent podría rebotar por encima de los 97 dólares antes del cierre europeo.

El oro, en cambio, sigue su propia lógica. El metal precioso ha abierto en 2.755 dólares la onza, un incremento del 0,1% que marca su octavo máximo histórico consecutivo. La racha alcista del oro refleja lo que los economistas llaman huida hacia la seguridad: cuando los inversores no confían ni en las bolsas ni en los bonos ni en las divisas, el metal se convierte en el último refugio. Y en este mayo de 2026, la desconfianza es total. La confluencia de riesgo geopolítico en Ormuz, riesgo arancelario con Trump, riesgo judicial en España y riesgo sanitario con el Hondius ha creado un entorno en el que ningún activo financiero convencional parece seguro.

En el frente arancelario, Trump ha vuelto a encender las alarmas. A las seis de la mañana hora local — medianoche hora española —, el presidente estadounidense ha publicado en Truth Social un mensaje que los analistas han interpretado como una escalada: el acuerdo de Turnberry está muerto, los europeos no quieren negociar, o hay un acuerdo comercial antes del 4 de julio o habrá un 35% a los coches europeos. El mensaje eleva el arancel potencial del 25% que ya estaba sobre la mesa al 35%, una subida que si se materializa tendría un impacto devastador sobre la industria automovilística europea y, particularmente, sobre la española.

ANFAC, la patronal del automóvil, ha reaccionado esta mañana cifrando en 12.000 millones de euros el impacto potencial de un arancel del 35% para la industria española. La cifra incluye no solo las exportaciones directas de vehículos a Estados Unidos, que representan un 3,4% del total, sino también el efecto cascada sobre la cadena de suministro: componentes, logística, I+D y empleo. España fabrica 2,8 millones de vehículos al año, de los cuales 96.000 se exportan directamente a EEUU. Pero otros 740.000 se exportan a países europeos cuyas propias exportaciones a América dependen de un mercado abierto. Un arancel del 35% no solo cerraría el mercado estadounidense: distorsionaría todo el mapa comercial europeo.

SEAT, la marca que más directamente sufre las consecuencias del desabastecimiento provocado por la crisis de Ormuz, ha confirmado esta mañana que el segundo ERTE de su planta de Landaben, en Navarra, afectará a 1.200 trabajadores a partir del 9 de junio. El ERTE se suma al primero, aprobado en abril por el mismo motivo: la interrupción del suministro de semiconductores y componentes electrónicos procedentes de proveedores asiáticos cuyas rutas de transporte pasan por el Estrecho de Ormuz. La planta de Landaben fabrica el modelo Polo y el T-Cross, dos de los vehículos más vendidos del grupo Volkswagen en Europa, y su paralización tiene un efecto multiplicador sobre las doscientas pymes navarras que dependen de la cadena de suministro de SEAT.

El euríbor, indicador que mide el coste de los préstamos interbancarios y que sirve de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España, ha abierto mayo en el 2,84%, consolidando una tendencia alcista que se inició en marzo y que refleja la expectativa de que el Banco Central Europeo retrasará la bajada de tipos prevista para septiembre. El incremento del euríbor encarece las hipotecas variables en 62 euros mensuales respecto a enero, un aumento que afecta a los 3,4 millones de hogares españoles con este tipo de préstamo. Para una familia con una hipoteca media de 150.000 euros a veinticinco años, el sobrecoste anualizado supera los 740 euros.

El Tribunal de Cuentas ha añadido un elemento más al cóctel de incertidumbre económica. Los ministerios señalados son Transportes, Industria, Transición Ecológica y Trabajo, y las citaciones se refieren a adjudicaciones de proyectos financiados con fondos europeos que, según el Tribunal, no cumplieron los requisitos de transparencia y competencia exigidos por el reglamento comunitario.

La investigación del Tribunal de Cuentas tiene una dimensión política que trasciende lo puramente fiscal. Los fondos Next Generation fueron presentados por el Gobierno de Sánchez como el motor de la recuperación pospandémica y como la prueba de que España era capaz de absorber eficientemente las ayudas europeas. Si las diligencias confirman irregularidades significativas en la gestión de esos fondos, el impacto reputacional podría afectar no solo al Gobierno español sino a la credibilidad del mecanismo Next Generation ante la Comisión Europea, que ya ha expresado preocupación por los retrasos en la ejecución y por la falta de documentación en varios proyectos.

En este escenario, la pregunta que se hacen los operadores del parqué de la Bolsa de Madrid esta mañana no es si el IBEX seguirá bajando — eso lo dan por descontado —, sino cuánto. La sentencia del caso Koldo mañana jueves a las diez de la mañana es el próximo catalizador: si la condena de Ábalos se confirma con las penas máximas solicitadas, los valores del IBEX vinculados al sector público — entre ellos las constructoras y las empresas concesionarias de infraestructuras — podrían sufrir caídas adicionales del 2% al 3% en una sola sesión. El IBEX, que comenzó mayo en 18.200 puntos, podría cerrar la semana por debajo de los 17.500, un nivel que no se veía desde noviembre de 2024.

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