El litigio arancelario, que se prolonga desde hace ocho años, ha transformado el mapa exportador de un producto en el que España ha sido tradicionalmente líder mundial. Según la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceituna de Mesa (Asemesa), la cuota española en las importaciones estadounidenses de aceituna negra ha caído del 70% previo al arancel al 30% actual, un desplome que su secretario general, Antonio de Mora, cifra en pérdidas superiores a los 340 millones de euros para la industria.
El dato más revelador, según De Mora, no es tanto el volumen dejado de exportar por España como el hueco que han ocupado terceros países. "No tanto por lo que se ha dejado de exportar, sino porque otros países que no hubieran soñado exportar a Estados Unidos han podido hacerlo", ha señalado, en referencia a Egipto, Marruecos y Turquía, competidores que han aprovechado el encarecimiento del producto español para ganar posiciones en el mercado norteamericano. Asemesa estima entre 20 y 25 millones de kilos el volumen perdido frente a Estados Unidos.
El origen del conflicto se remonta a 2017, cuando productores estadounidenses denunciaron ante las autoridades comerciales de su país que las aceitunas negras españolas se beneficiaban de subvenciones europeas que permitían venderlas por debajo de su coste real, práctica conocida técnicamente como dumping. Washington aceptó la denuncia y, desde agosto de 2018, aplica un arancel del 31% a las importaciones de este producto procedentes de España, una medida que se ha mantenido pese a los sucesivos recursos del sector y de las autoridades comunitarias.
La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha fallado en dos ocasiones a favor de España y la Unión Europea, al considerar que el arancel estadounidense vulnera las normas del comercio internacional. Esos pronunciamientos abren la puerta a que Bruselas aplique represalias comerciales por valor de 11,7 millones de euros si Washington no retira la medida, según las cifras manejadas por el sector. El contencioso, sin embargo, permanece en punto muerto: el delicado equilibrio arancelario alcanzado entre la Unión Europea y Estados Unidos ha relegado este asunto a un plano secundario en la agenda comercial bilateral.
A ese arancel específico se suma un obstáculo adicional de carácter general. El acuerdo arancelario suscrito entre Bruselas y Washington establece un arancel horizontal máximo del 15% para buena parte de los productos europeos, lo que añade una capa de coste a las exportaciones agroalimentarias españolas hacia Estados Unidos, más allá del litigio de la aceituna negra. El sector encara así una doble barrera arancelaria en su mercado histórico.
Frente a ese diagnóstico de pérdida de posiciones, el presidente de Interaceituna, Julio Roda, ha matizado el alcance del repliegue español en suelo estadounidense. "Mantenemos nuestro compromiso con el mercado estadounidense", ha declarado. La divergencia de acentos entre ambas organizaciones —Asemesa, centrada en la industria exportadora, e Interaceituna, la interprofesional que agrupa a toda la cadena de valor— refleja las distintas sensibilidades de un sector golpeado de forma desigual por los aranceles.
La apuesta por el mercado indio
Ante el deterioro de las condiciones de acceso a Estados Unidos, el sector ha decidido diversificar sus mercados, y la India se ha convertido en el destino prioritario. La campaña de Interaceituna busca introducir la aceituna de mesa en un país de más de 1.400 millones de habitantes, donde el producto es prácticamente desconocido en la dieta tradicional pero donde el sector detecta una oportunidad en la creciente clase media urbana. Julio Roda ha explicado que el objetivo es introductorio: "Nuestro objetivo fundamental es que el consumidor indio conozca, la pruebe y la incorpore poco a poco a su forma de comer".
La estrategia se apoya en destacar atributos como el sabor, la versatilidad y la facilidad de consumo del producto. El propio Roda admite las dificultades del proceso: las aceitunas de mesa "no son parte de la cocina tradicional india", ha reconocido, aunque confía en que puedan encontrar hueco "en un contexto urbano" más cosmopolita, en ciudades como Delhi, Mumbai o Bangalore, donde la exposición a hábitos de consumo occidentales es mayor entre las capas de mayor renta.
Para reforzar la campaña, el sector ha recurrido a una embajadora de proyección internacional: la deportista onubense Carolina Marín, campeona olímpica de bádminton y tricampeona mundial en 2014, 2015 y 2018. La elección busca capitalizar el seguimiento masivo que el bádminton tiene en la India, uno de los países con mayor tradición competitiva en este deporte, lo que permite asociar el producto español a una figura de alta notoriedad entre el público local.
Entre las razones que explican la apuesta por la potencia asiática, además del tamaño de su población, el sector cita una producción local de aceituna de mesa insuficiente para abastecer la demanda interna, un posicionamiento internacional favorable de los productos agroalimentarios españoles y el auge de una clase media urbana con hábitos de consumo cada vez más diversificados y receptivos a productos importados.
La diversificación de destinos ante barreras comerciales no es nueva para el sector agroalimentario español. La adhesión de España a la Comunidad Económica Europea en 1986 reorientó buena parte de sus exportaciones hacia el mercado comunitario, hoy principal destino del aceite y la aceituna nacionales, mientras que episodios posteriores de aranceles y vetos —como las represalias comerciales derivadas de disputas aeronáuticas entre la UE y EE UU o el veto ruso a productos europeos de 2014— han obligado repetidamente al sector a buscar mercados alternativos.
Pese al impulso de la nueva estrategia, tanto Asemesa como Interaceituna coinciden en que ningún mercado individual podrá sustituir a corto plazo el peso que tuvo Estados Unidos. "Ningún mercado individualmente puede sustituir al de Estados Unidos", ha admitido Antonio de Mora, aunque confía en que "poco a poco" la aceituna española logre abrirse camino entre los consumidores indios.
La campaña en la India se prolongará hasta finales de 2026, momento en el que el sector evaluará sus resultados y decidirá si amplía la inversión o abre nuevos mercados. En paralelo, el contencioso arancelario con Estados Unidos sigue abierto en los foros de la OMC, sin que por ahora haya indicios de que Washington vaya a retirar el arancel a la aceituna negra española ni de que Bruselas active las represalias comerciales que tiene autorizadas.

