La subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, calificó el movimiento argentino —amparado en la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR)— como "el último intento de socavar los derechos y los medios de vida" de los residentes del archipiélago. Kumaran insistió en que los habitantes de las islas eligieron su futuro "libre y democráticamente" y tienen "todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceros".
Durante el encuentro con la embajadora Plaza, el Ejecutivo británico sostuvo que los "esfuerzos por obstaculizar la actividad económica lícita" en las islas no constituyen "actos de una relación internacional responsable", sino maniobras orientadas a dañar la prosperidad de una comunidad con autogobierno. Londres defiende que las operaciones petroleras se rigen por la normativa propia de las Islas Malvinas y se desarrollan "en plena conformidad con el derecho internacional".
El choque diplomático se produce después de que el Gobierno argentino anunciara medidas para frenar la explotación de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte, el llamado Proyecto Sea Lion. El presidente Javier Milei advirtió el lunes, mediante un comunicado, de que si Reino Unido no detenía la "explotación ilegítima" en un plazo de dos semanas, Argentina recurriría al Tribunal Internacional del Derecho del Mar. El Ejecutivo británico reiteró que continuará colaborando "codo a codo" con las autoridades del territorio y ratificó el apoyo "inquebrantable" del primer ministro al derecho de los isleños a decidir su propio destino.
Esa posición británica permanece invariable desde el referéndum de 2013, cuando más del 99% de los habitantes del archipiélago votó a favor de seguir siendo territorio de ultramar del Reino Unido. La disputa de soberanía sigue abierta desde la guerra de 1982 entre ambos países, que se saldó con la derrota argentina y una guarnición militar británica permanente que se mantiene hasta hoy, sin que ninguna resolución de la ONU haya alterado desde entonces el statu quo administrativo sobre las islas.
La escalada se suma a las declaraciones que el ministro de Defensa británico, Wes Streeting, realizó el pasado domingo en una entrevista publicada por 'The Sun on Sunday', en las que descartó cualquier capacidad militar argentina sobre el archipiélago.
"Esto no es 1982. Los argentinos carecen de la capacidad para tomar las islas Falkland. Nosotros tenemos la capacidad de defenderlas", declaró Wes Streeting, ministro de Defensa del Reino Unido.
El recurso de Buenos Aires ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, si se materializa una vez agotado el plazo fijado por Milei, abriría una vía judicial distinta a la del litigio de soberanía tradicional, centrada específicamente en los derechos sobre los recursos naturales marítimos. Las reservas de hidrocarburos identificadas en la Cuenca Malvinas Norte, explotadas por compañías con licencia británica, han sido objeto de reclamaciones argentinas reiteradas durante la última década.
La tensión en torno a Malvinas se enmarca en un contexto regional donde otras crisis marcan la agenda internacional, como la reactivación de las protestas en Venezuela por los apagones y la crisis económica. El plazo de dos semanas anunciado por Milei el lunes marca el próximo hito del pulso entre Londres y Buenos Aires sobre la explotación petrolera en el archipiélago.


