Desde la muerte de Humberto Janeiro en agosto de 2020, a los 76 años, Naranjo se había mantenido apartada de platós y focos, sin pronunciarse sobre los años que compartió con el empresario, figura habitual de la crónica social española por su vínculo familiar con el torero Jesulín de Ubrique. La entrevista supone su regreso a la televisión tras ese silencio prolongado.
En el adelanto, Naranjo afirma haber dedicado buena parte de la relación al cuidado de Janeiro pese a no sentir amor por él. «Nunca lo he querido», sentencia. Asegura además haber dormido nueve años en el sofá para que el empresario descansara con comodidad: «Me he tirado nueve años durmiendo en el sofá para que él estuviera bien, así tengo la espalda», explica entre lágrimas, atribuyendo a esa rutina problemas físicos.
La declaración más comentada del avance niega de forma tajante que hubiera relaciones sexuales entre ambos. «Nunca me he acostado con él», afirma Naranjo, que vincula esa ausencia de intimidad a los problemas de salud del empresario, entre ellos la diabetes. «No me he acostado con él porque él ya no servía para estar con mujeres», añade, en un relato que contrasta con la imagen de pareja consolidada que proyectaron durante años.
La viuda plantea además una pregunta que resume el tono de su testimonio: «¿Cómo iba a estar enamorada de una persona con la que no te acuestas?». Con ella pretende desmontar la narrativa sentimental que rodeó a la pareja desde que iniciaron su relación, hace más de una década y media.
Naranjo describe su papel durante la convivencia en términos de sacrificio doméstico. «He sido la criada porque yo he querido», reconoce, y explica que en varias ocasiones se planteó romper la relación, pero que no lo hizo porque, según sus palabras, le «daba pena» dejar a Janeiro en la etapa final de su vida.
Otro tramo de la entrevista aborda el control de su imagen pública. Naranjo asegura que durante años siguió las indicaciones de un representante sobre qué debía decir ante los medios, con el objetivo de proteger la reputación de Janeiro y evitar tensiones dentro del entorno familiar. En privado, sostiene, la situación era distinta: «Me lo he callado todo».
La pareja llegó a poner en marcha una inmobiliaria conjunta que, según Naranjo, generó frustraciones no expresadas en su momento. Ella sostiene que Janeiro no dedicó al negocio la atención que le había prometido. El adelanto incluye también referencias a las infidelidades que, según su relato, el propio empresario le narraba: «Ha tenido 40.000 mujeres, que me ha contado sus historias», declara, con una expresión hiperbólica que ilustra el tono directo de la conversación.
No consta que otros miembros de la familia Janeiro hayan reaccionado públicamente a estas declaraciones tras la difusión del avance. La familia continúa siendo objeto de atención mediática recurrente, tanto por la trayectoria de Jesulín de Ubrique como por los asuntos patrimoniales derivados de la herencia del empresario.
El formato de la entrevista televisiva con testimonios íntimos de viudas o exparejas de figuras públicas es un género estable en la televisión española desde hace décadas, especialmente en la programación estival, cuando las cadenas privilegian este tipo de contenidos de entretenimiento. Casos anteriores de familiares que ofrecieron versiones alternativas a la narrativa oficial años después de un fallecimiento han funcionado como reclamo de audiencia en la crónica rosa nacional.
La emisión íntegra del 9 de agosto permitirá conocer con mayor detalle el alcance de las declaraciones de Naranjo, hasta ahora conocidas solo a través del adelanto. Queda por ver si la entrevista completa recoge respuestas del entorno del empresario o si aborda aspectos patrimoniales derivados de los años que ambos permanecieron juntos.

