De la intuición a la ciencia de datos
Indurain sitúa el contraste en un terreno concreto: la planificación nutricional. Según relató, en los años en que conquistó sus cinco Tours consecutivos la alimentación durante la carrera dependía más de la experiencia acumulada y de las necesidades inmediatas que de un cálculo científico. Los avituallamientos, describió, consistían en bocadillos de jamón y queso o pasteles que compraban los propios masajistas del equipo.
Ese modelo, según su testimonio, dista del que rige hoy en el pelotón. Indurain señaló que los equipos actuales cuentan con nutricionistas que calculan la cantidad exacta de hidratos de carbono, líquidos y minerales que debe consumir cada corredor antes, durante y después de cada jornada. La planificación de los noventa, sostuvo, respondía más a la intuición que a un protocolo diseñado al detalle.
La logro de cinco victorias consecutivas en el Tour convierte a Indurain en un caso singular en la historia de la ronda francesa: otros grandes campeones como Jacques Anquetil, Eddy Merckx o Bernard Hinault también alcanzaron los cinco triunfos totales, pero ninguno los encadenó de forma ininterrumpida como el navarro entre 1991 y 1995.
Las pájaras, el fantasma de otra época
El corredor recordó que una de las mayores preocupaciones de su generación era la temida pájara, esa caída repentina del rendimiento que podía arruinar en minutos las opciones de un ciclista. Según explicó, estos desfallecimientos se debían con frecuencia a la deshidratación, al frío o, simplemente, a que la tensión de la carrera le llevaba a olvidarse de comer: «Otras, iba tan metido en la carrera que hasta se me olvidaba comer», contó.
La pájara es un fenómeno fisiológico asociado al agotamiento de las reservas de glucógeno del organismo durante el esfuerzo prolongado. En el ciclismo contemporáneo, su prevención constituye uno de los pilares de la preparación: los corredores emplean medidores de potencia, pulsómetros y protocolos de ingesta pautados hora a hora, herramientas de anticipación que en 1991, año de su primer Tour, resultaban tecnológicamente inviables.
Textiles, bicicletas y evolución del material
Indurain amplió la comparación al equipamiento. «La ropa técnica de antes no era como la de ahora. A veces, sudaba tanto que me deshidrataba o luego me quedaba frío», relató. Destacó que el ciclismo moderno ha evolucionado en prácticamente todos los aspectos: la tecnología aplicada a las bicicletas, el análisis de datos, la ropa técnica, los sistemas de recuperación y la propia estructura de los equipos han transformado la forma de preparar una gran vuelta.
La Unión Ciclista Internacional (UCI), organismo que regula el ciclismo profesional desde su fundación en 1900, ha introducido a lo largo de las últimas décadas normativas sobre peso mínimo de las bicicletas y homologación de materiales, con el fin de acotar la carrera tecnológica del sector. El propio Indurain fue uno de los pioneros en el uso de manillares aerodinámicos en las contrarrelojes durante su etapa competitiva, cuando esa evolución del material apenas despuntaba.
Una vida cuidada tras la retirada
Tras poner fin a su carrera deportiva, Indurain ha explicado en distintas ocasiones que sigue una dieta equilibrada inspirada en el patrón mediterráneo y mantiene actividad física regular, motivado en parte por unos niveles de colesterol que él mismo ha reconocido como elevados. Esta rutina posterior a la competición contrasta con la naturalidad con la que describe la alimentación de sus años de corredor, y refuerza el tono retrospectivo de sus palabras.
El debate entre pureza y profesionalización
Las declaraciones han generado debate entre los aficionados, que destacan el enorme cambio experimentado por el ciclismo en apenas tres décadas. Una parte reivindica la espontaneidad de aquella etapa como sinónimo de un deporte más auténtico; otra subraya que la profesionalización nutricional actual permite un rendimiento medible y una preparación más segura. El propio Indurain, según se desprende de la entrevista, planteó la comparación en clave generacional y sin ánimo de cuestionar los métodos de los equipos actuales.
El relato procede de una entrevista concedida por Indurain a la revista Woman y ha sido difundido posteriormente por un único medio, sin corroboración independiente de otras cabeceras especializadas. Conviene, por tanto, tomar el detalle de la anécdota con la cautela propia de una fuente directa aislada. En cualquier caso, la transformación del ciclismo profesional que ilustra —en material, nutrición y reglamentación— está ampliamente documentada a través de la evolución normativa de la UCI durante las tres últimas décadas.
El próximo hito para contextualizar esas palabras será la disputa de las grandes vueltas del calendario, donde la nutrición milimetrada y la tecnología que describe el navarro seguirán marcando diferencias respecto a la época en que él dominó el pelotón mundial.

