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CCOO sitúa el margen del sector energético en el 24,5%, máximo histórico

Un informe sindical cifra la rentabilidad de las energéticas en el segundo trimestre en más del doble que en 2018, mientras la inflación golpea al consumidor

Por Redacción de El Hemiciclo· · Actualizado:
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El gabinete económico de CCOO presentó este martes 8 de septiembre de 2026 un informe según el cual la rentabilidad del sector energético español habría alcanzado su nivel más alto desde que existen registros comparables, coincidiendo con el enquistamiento de la guerra en Irán, que se prolonga ya seis meses.

El informe toma como referencia la media móvil de los cuatro últimos trimestres —un método que corrige el efecto de la estacionalidad— y sitúa el margen sobre ventas del sector energético en el 24,5%. La cifra supera el 21,1% registrado hace un año y más que duplica el 11% que promediaba el sector entre 2018 y 2019, antes de que la invasión rusa de Ucrania en 2022 y, ahora, la guerra en Irán, alterasen de forma sostenida los mercados de crudo y gas.

Dentro de esa categoría, que agrupa el refino de petróleo, el suministro eléctrico y el comercio de combustibles, es el refino el que explica la mayor parte del repunte. Su margen alcanzó el 28,4% en el último año móvil, impulsado por un incremento del 66% en las ventas al exterior y del 31% en las interiores. Según el cálculo del sindicato, el refino habría sido responsable, él solo, del 31% del incremento general de precios recogido por el Observatorio de Márgenes Empresariales, el instrumento estadístico que cruza datos de la Agencia Tributaria y la Central de Balances del Banco de España para medir la evolución de la rentabilidad empresarial por sectores.

El comercio mayorista de combustibles presenta un patrón similar: su rentabilidad se situaría por encima del 30%, también en cotas máximas. El documento sindical sostiene que estas empresas, pese al encarecimiento de sus costes de aprovisionamiento, están teniendo, según su literalidad, «el poder de mercado de defender su rentabilidad empresarial, elevando sus márgenes en términos absolutos».

El análisis de CCOO no se limita al sector energético. En conjunto, los márgenes empresariales en España rozaron los 97.000 millones de euros en el segundo trimestre de 2026, lo que en términos porcentuales —con la misma media móvil de cuatro trimestres— equivale a un 12,8% sobre ventas. Ese porcentaje contrasta con el promedio del 10,5% registrado entre 2009 y 2021, antes de que la crisis inflacionaria posterior a la pandemia y a la guerra de Ucrania modificase la relación entre precios de venta y costes de producción.

El propio informe atribuye este fenómeno a lo que denomina un «desacople» entre ventas y compras empresariales: mientras las primeras se mantuvieron relativamente estables, los costes de aprovisionamiento llegaron a reducirse en determinados periodos, lo que amplió el margen de beneficio de muchas compañías sin que ello se tradujera necesariamente en bajadas de precios para el consumidor final.

El sector financiero aparece como otro de los beneficiados. Sus márgenes sobre ingresos alcanzaron el 29% en 2025, el último ejercicio con datos completos disponibles, superando el nivel de 2022, cuando el Banco Central Europeo endurecía con fuerza la política monetaria para contener la inflación. La singularidad de este dato, señala el sindicato, es que se produce en un año de bajada de tipos de interés, lo que en principio debería haber comprimido el margen de intermediación de la banca. Las actividades inmobiliarias y las industrias extractivas completan el cuadro: el margen inmobiliario se sitúa en el 31,1%, sobre su anterior récord, mientras que las extractivas escalan hasta el 22,3% en el promedio de los últimos cuatro trimestres, frente al 14,8% de hace un año.

El precedente del gravamen de 2022

La situación recuerda al debate abierto en España tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, cuando el Gobierno aprobó un gravamen temporal a las energéticas y la banca dentro del paquete de medidas anticrisis, con el argumento de que ambos sectores obtenían beneficios extraordinarios derivados de una coyuntura excepcional y no de una mejora de su eficiencia productiva. Aquel impuesto, prorrogado en sucesivos ejercicios, fue objeto de recursos por parte de las patronales afectadas, que sostienen que vulnera los principios de capacidad económica y no confiscatoriedad recogidos en el artículo 31 de la Constitución.

Las patronales del sector energético han defendido en diversas ocasiones que sus márgenes reflejan el funcionamiento de mercados internacionales de materias primas sobre los que las compañías españolas tienen escasa capacidad de influencia, y que los beneficios se reinvierten en buena parte en la transición energética y en el mantenimiento de infraestructuras de suministro. La supervisión de la formación de precios en los mercados energéticos, tanto regulados como liberalizados, corresponde a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), organismo que dispone de facultades de investigación sobre posibles prácticas contrarias a la competencia.

El encarecimiento de los carburantes y la electricidad llega en un momento sensible para los hogares, que afrontan la denominada cuesta de septiembre —el repunte estacional de gastos asociado a la vuelta al colegio y a la reactivación de la actividad tras el verano— en un contexto de precios energéticos tensionados por el conflicto en Irán, que se prolonga desde marzo de 2026. Los componentes energéticos figuran, según el marco de medición del Índice de Precios de Consumo del Instituto Nacional de Estadística, entre los factores que más presionan la inflación general cuando los mercados de crudo y gas se tensionan.

España mantiene una dependencia estructural de las importaciones de hidrocarburos, dada su escasa producción interna, por lo que la evolución del precio del barril de referencia y del gas natural licuado se traslada con rapidez tanto al coste del refino nacional como a la factura eléctrica y de carburantes.

De cara a los próximos meses, el debate sobre una eventual prórroga o modificación del gravamen a las energéticas y la banca previsiblemente volverá a la agenda parlamentaria en el marco de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2027. Los sindicatos reclaman medidas adicionales de contención de precios, mientras las patronales insisten en la necesidad de estabilidad regulatoria para garantizar la inversión en el sector.

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