«Tiene que aceptar con humildad que quizá hoy es el jugador más destacado, pero mañana es otro», afirmó De la Fuente sobre Yamal, una idea que el seleccionador ha repetido en distintos formatos desde que otorgó al extremo su primera convocatoria absoluta con 16 años y 57 días, un debut que estableció en su día un registro de precocidad en la selección española.
El comentario se enmarca en la gestión de un futbolista que ha pasado en pocas temporadas de canterano emergente a icono del fútbol español. Yamal fue una de las piezas ofensivas del combinado durante el torneo disputado en Estados Unidos, competición que España ganó tras superar a Bélgica y Francia en las rondas previas e imponerse en la final a la Argentina de Lionel Messi, resuelta en la prórroga con un gol de Ferran Torres. Según el relato del propio seleccionador, el conjunto sudamericano solo pisó una vez el área rival en los 90 minutos reglamentarios.
El técnico ya había salido en defensa del extremo en episodios anteriores de exposición mediática, como cuando Yamal celebró un gol con un gesto que generó polémica. De la Fuente lo interpretó entonces como un acto espontáneo: «Fue ponerse una chistera de mago, es que ha vuelto a hacer magia, y así lo entendí, pero cada uno es muy libre de entenderlo como quiera», señaló, subrayando que cada aficionado podía leer la escena a su manera.
Tras la conquista del título, De la Fuente concedió una entrevista a OKDIARIO en la que puso por delante el sacrificio colectivo del vestuario sobre las individualidades. «Tengo que darle un reconocimiento a Lamine. Ha sabido jugar a otro fútbol y sacrificarse por el bien del colectivo. Ha hecho un gran Mundial», declaró, en referencia al papel más asociativo que el extremo asumió en algunas fases del torneo. Sobre el ambiente del país, añadió: «No hay mayor felicidad que ver a todo un país unido y orgulloso de su selección».
Un palmarés sin precedente en la selección
El logro de Nueva York consolida a De la Fuente como el seleccionador más laureado de la historia del combinado nacional, con la Liga de Naciones de 2023, la Eurocopa de 2024 y el Mundial de 2026 en su palmarés. El precedente comparativo obligado es el ciclo del combinado dirigido por Vicente del Bosque, campeón del Mundial de 2010 —el primero de España— y de la Eurocopa de 2012. De la Fuente, que ha pasado por todas las categorías inferiores de la Federación antes de asumir el banquillo absoluto, forjó en esa etapa su relación con buena parte de los jugadores del bloque actual.
La gestión de estrellas precoces en el fútbol español tiene antecedentes conocidos en debutantes jóvenes como Cesc Fàbregas o Andrés Iniesta, que se integraron en generaciones de fuerte identidad colectiva. El elemento diferencial en el caso de Yamal es la magnitud de la exposición mediática y en redes sociales que acompaña hoy a un futbolista de su edad, un contexto ausente en las carreras de aquellos jugadores en sus inicios.
De la Fuente ha vinculado el mensaje de humildad hacia Yamal a una filosofía que aplica al conjunto de la plantilla. «Si trabajas y eres honesto, eres honrado; si das todo lo que tienes, la vida siempre te devuelve algo bueno», afirmó el seleccionador, que atribuyó buena parte del éxito a la solidez humana del grupo: «La gente buena, solidaria y con valores es capaz de conseguir cosas como esta», dijo tras la final.
No consta comunicación oficial adicional de la Real Federación Española de Fútbol sobre estas declaraciones, y tanto el técnico como el FC Barcelona han mantenido públicamente un discurso de respaldo mutuo desde la conquista del título. El club afronta la pretemporada con Yamal como referencia ofensiva de su proyecto, sin que se hayan hecho públicos roces entre entidad y federación por la gestión del futbolista.
De cara a los próximos meses, la selección española encara el ciclo posterior al Mundial bajo la dirección de De la Fuente, cuyo vínculo con la Federación se extiende más allá del torneo recién concluido. Los próximos compromisos internacionales serán el primer escenario en el que se compruebe si el mensaje de humildad transmitido por el seleccionador se traduce en una integración sostenida del extremo dentro del proyecto colectivo a medio plazo.

