El Consejo de Administración de Iryo ha aprobado para 2026 un presupuesto que contempla todavía un resultado negativo, un desfase que los accionistas se comprometieron a cubrir en marzo de 2026 mediante una aportación adicional vinculante de 20 millones de euros. El ejercicio en curso se ha visto además condicionado por el accidente ferroviario en Adamuz, que ha complicado la recuperación de la demanda y ha pesado sobre la ocupación de los trenes de la compañía.
El informe de PwC detalla que la mejora en el resultado neto ha sido aún más pronunciada que la simple reducción de pérdidas, acortando de forma significativa la distancia hacia el punto de equilibrio en apenas un ejercicio. La auditora recoge esa evolución en los siguientes términos:
«La pérdida se reduce de -31,6 millones de euros en 2024 a -12,1 millones de euros en 2025, con una mejora de aproximadamente 19,5 millones de euros… La compañía se sitúa así mucho más cerca del punto de equilibrio, acortando de forma significativa la distancia hacia resultados netos positivos», se lee en el informe de PwC.
La evolución de Iryo no depende solo de sus propias decisiones comerciales. Adif, el administrador de la infraestructura, mantiene limitaciones temporales de velocidad en varias rutas clave de la red de alta velocidad, restricciones de seguridad que condicionan la disponibilidad de circulaciones y que, según las previsiones del sector, deberían retirarse durante 2027. A ello se suma una subida generalizada de precios en los últimos meses, aunque todavía por debajo de los niveles de 2019, y una ocupación de los trenes que continúa resintiéndose tras el siniestro de Adamuz.
El principal riesgo a corto plazo sigue siendo la respuesta de los usuarios tras las dudas generadas por el accidente. Si la recuperación de la demanda se demora más de lo previsto, la compañía podría ver retrasado el calendario hacia la rentabilidad que maneja PwC, especialmente si las incidencias en la infraestructura no remiten con la retirada de las limitaciones de velocidad.
Adif renueva el acuerdo marco hasta 2042
Iryo cuenta, sin embargo, con una garantía operativa de peso. En diciembre de 2025, la filial de ILSA recibió una propuesta formal de Adif Alta Velocidad que contempla la renovación automática de su acuerdo marco por un periodo adicional de diez años. El acuerdo actual, que reserva capacidad en los corredores Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia, Madrid-Sevilla, Madrid-Málaga y Madrid-Alicante, expira el 24 de noviembre de 2032; con la prórroga, la concesión se extendería hasta noviembre de 2042, siempre que la operadora cumpla los requisitos predeterminados fijados en el documento.
Esta fórmula de renovación automática elimina la incertidumbre de dejar la continuidad del negocio a la discrecionalidad del administrador de infraestructuras y se alinea con los criterios de certidumbre regulatoria que ha reclamado la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia para consolidar la competencia en el mercado. La liberalización del transporte ferroviario de viajeros arrancó en diciembre de 2020, cuando el corredor Madrid-Barcelona se abrió a operadores privados y puso fin a décadas de monopolio de Renfe heredado de la Transición.
Lograr la rentabilidad es uno de los retos pendientes de ese modelo liberalizado, un paso que tanto Iryo como su competidora Ouigo deben superar tras años de pérdidas acumuladas. El resultado es también relevante para valorar la futura apertura de nuevas rutas donde Renfe conserva aún el monopolio, como el corredor de Galicia. El horizonte, además, no está exento de incertidumbres políticas: un cambio en las mayorías parlamentarias podría poner fin a subvenciones actualmente vigentes, como los bonos gratuitos de Cercanías y Media Distancia o los descuentos del Verano Joven, con impacto directo tanto en los ingresos de Renfe como en los de los operadores privados.
El sector ferroviario de alta velocidad permanece a la espera de los resultados de cierre de ejercicio de las tres operadoras que compiten en el mercado. La prórroga del acuerdo marco de Iryo, que extendería su capacidad reservada hasta noviembre de 2042, fija por ahora el horizonte regulatorio más lejano del negocio.

