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Ingesa niega presiones a sanitarios que informaron sobre la crisis en Ceuta

El instituto que gestiona la sanidad en la ciudad autónoma desmiente amenazas a profesionales y agradece su esfuerzo durante la crisis migratoria iniciada el 30 de julio

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
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El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) desmintió este jueves 20 de agosto de 2026 haber amenazado o coaccionado a ningún profesional sanitario por relatar públicamente la situación asistencial en Ceuta, saturada desde el 30 de julio por la llegada de migrantes a la ciudad autónoma. El comunicado, responde a informaciones publicadas en las últimas horas sobre presuntas represalias contra trabajadores que denunciaron la presión sobre los servicios de salud.

La controversia surge en un contexto de tensión asistencial prolongada. Desde finales de julio, Ceuta afronta un incremento sostenido de llegadas de personas migrantes que ha desbordado, según distintos testimonios de profesionales recogidos por medios de comunicación, la capacidad ordinaria de los dispositivos sanitarios de la ciudad autónoma. A diferencia del resto de comunidades, Ceuta —como Melilla— no tiene transferidas las competencias en salud, por lo que la asistencia depende directamente de Ingesa, organismo adscrito al Ministerio de Sanidad que gestiona ambas ciudades desde que quedaron al margen del proceso de transferencias autonómicas culminado en 2002.

En su comunicado, el instituto rechazó "categóricamente" que la Dirección del Área Sanitaria haya "amenazado, coaccionado o intimidado a ningún trabajador por expresar su opinión sobre la situación asistencial". Ingesa defendió que respeta "plenamente" el derecho de los profesionales, sus representantes sindicales y las organizaciones colegiales a manifestar opiniones, preocupaciones o discrepancias, y subrayó que el diálogo con la plantilla "forma parte esencial" del funcionamiento del área sanitaria.

Padilla fue más allá y aseguró que puede "garantizar que no habrá represalias contra ningún profesional por hablar con medios de comunicación o expresar públicamente su opinión". El presidente del instituto calificó esa posibilidad de "improcedente e ilegal" y de "incompatible con una organización en la que profesionales de distintas sensibilidades intervienen libremente en numerosos medios".

El comunicado, sin embargo, no se limitó a desmentir las acusaciones. Ingesa advirtió de que "se defenderá frente a cualquier bulo o información manifiestamente falsa", y citó un episodio concreto: según su relato, una profesional sanitaria difundió una afirmación que el instituto considera falsa y, tras comunicársele que no se correspondía con la realidad, procedió a retirarla. El organismo no detalló el contenido de esa afirmación ni identificó a la profesional. Añadió que también actuará para "defender la intimidad y los derechos de los pacientes" ante la difusión de fotografías de personas ingresadas con el rostro visible y sin su autorización, en referencia a imágenes que habrían circulado sobre la situación en los centros.

Esta doble vertiente —negar amenazas mientras se reserva el derecho a corregir informaciones que considera inexactas— sitúa a Ingesa en una posición que busca equilibrar la defensa de la libertad de expresión de sus trabajadores con la protección de la privacidad de los pacientes en un contexto de máxima exposición mediática.

El texto dedica un apartado explícito al reconocimiento del personal. Ingesa trasladó su "reconocimiento y agradecimiento" a todos los profesionales sanitarios y no sanitarios que, desde el inicio de la situación extraordinaria, han realizado "un enorme esfuerzo" para garantizar la atención a las personas asistidas sin descuidar la asistencia al conjunto de la población ceutí. El instituto detalló que esa respuesta no se entendería sin la implicación de médicos, enfermería, técnicos en cuidados auxiliares de enfermería, técnicos, celadores, personal administrativo, servicios generales, el servicio de emergencias 061, los servicios de urgencias de atención primaria (SUAP), la Atención Primaria y el Hospital Universitario de Ceuta, único centro hospitalario de referencia en la ciudad.

Ingesa se comprometió a "continuar reforzando los dispositivos" mientras la situación lo requiera, aunque el comunicado no precisa qué medios adicionales se han desplegado ni con qué calendario, ni ofrece cifras sobre el número de personas atendidas desde el 30 de julio, un dato que permitiría dimensionar el impacto real sobre el sistema sanitario ceutí.

La representación sindical de los trabajadores sanitarios de Ceuta no ha trasladado hasta el momento una versión pública detallada que contradiga el comunicado de Ingesa. Las informaciones sobre presuntas amenazas que motivaron la respuesta del instituto atribuyen a fuentes profesionales y sindicales el relato de presiones para no hablar con la prensa sobre la saturación asistencial.

La crisis migratoria en Ceuta no es un fenómeno inédito. La ciudad autónoma ha vivido episodios de fuerte presión fronteriza en las últimas décadas, con hitos como la crisis de mayo de 2021, cuando miles de personas cruzaron la frontera con Marruecos en pocos días, lo que generó también entonces una situación de emergencia sanitaria y humanitaria que obligó a la intervención de recursos estatales y de Cruz Roja.

El marco legal en el que se inscribe esta polémica remite a la libertad de expresión reconocida en el artículo 20 de la Constitución y a las garantías frente a represalias contempladas en el Estatuto de los Trabajadores y el Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, normativa que protege a los empleados públicos sanitarios frente a perjuicios derivados de manifestar opiniones o denunciar irregularidades en su ámbito de trabajo. En paralelo, la protección de la imagen de los pacientes se ampara en la Ley Orgánica 3/2018 de protección de datos y en la normativa sobre confidencialidad de la información clínica.

A partir de ahora, la atención se centrará en si Ingesa concreta el refuerzo de medios que ha anunciado y en si trasciende nueva información, ya sea de profesionales, sindicatos o de la propia Administración, sobre el alcance real de la presión asistencial en el Hospital Universitario de Ceuta y en los dispositivos de atención primaria y urgencias de la ciudad.

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