La semana que cierra ha sido, por cualquier métrica, excepcional para la renta variable española. El Ibex 35 acumuló un avance del 3,18% en cinco sesiones, su mejor registro semanal desde la semana del 13 de enero cuando el selectivo rebotó tras la corrección de principios de año. Los motores del avance han sido tres: el desplome del Brent, que ha abaratado las expectativas de inflación energética y ha aliviado la presión sobre las utilities; los avances de Mascate, que han reducido la prima de riesgo geopolítica que lastraba a los valores cíclicos; y la estabilización del mecanismo CEAGA, cuya publicación en el BOE del viernes ha eliminado la incertidumbre regulatoria que pesaba sobre las gasistas. Repsol ha sido el valor estrella de la semana con un avance del 6,8%, seguida por Naturgy (+5,2%), Iberdrola (+4,1%) y Banco Santander (+3,9%). En el lado negativo, solo dos valores cerraron en rojo: Grifols (-1,3%) y Fluidra (-0,7%). El volumen de contratación alcanzó el 121% de la media de 20 sesiones, un indicador de convicción alcista que los técnicos interpretan como señal de que la subida tiene base real y no es un mero rebote especulativo.
La victoria de Magyar en Hungría ha sido recibida en los mercados con un optimismo cauteloso que se traduce en movimientos quirúrgicos sobre activos específicos. El florín húngaro se apreció un 2,1% frente al euro en el trading nocturno del viernes —su mayor salto intradía desde 2020—, la prima de riesgo soberana de Hungría cayó 18 puntos básicos hasta los 112 puntos y los CDS a cinco años sobre deuda húngara se desplomaron un 14%, reflejando la expectativa de que el desbloqueo de los 17.000 millones de fondos europeos mejorará sustancialmente las cuentas públicas de Budapest. Para el Ibex, el impacto es indirecto pero relevante: OHL, que tiene contratos de infraestructura en Hungría por valor de 340 millones, subió un 3,2% en el aftermarket del viernes, mientras que las constructoras españolas con exposición a Europa Central —Acciona, ACS, Ferrovial— registraron órdenes de compra en el premarket del sábado. Los analistas de Bank of America han emitido una nota esta mañana elevando su objetivo para el Ibex a 13.800 puntos a fin de año, argumentando que 'la combinación de Mascate, Magyar y el CEAGA crea un entorno macro favorable para la renta variable española que no veíamos desde mediados de 2024'.
El Plan Estatal de Vivienda 2026-2030 es, sin embargo, la noticia económica con mayor alcance social de la semana y su aprobación el martes marcará un hito en la política habitacional española. El plan, al que este periódico ha tenido acceso parcial a través de fuentes del Ministerio, se estructura en torno a cinco ejes: vivienda pública de alquiler asequible, rehabilitación energética del parque residencial, acceso a la vivienda para jóvenes, regeneración urbana y vivienda en el medio rural. La dotación total de 7.000 millones de euros —2.300 más que todo el plan 2022-2025— procede de tres fuentes: presupuestos generales del Estado, fondos Next Generation EU y una nueva línea del ICO específica para vivienda social que permitirá a los promotores públicos acceder a financiación a tipos subvencionados. La medida estrella es la ayuda de hasta 15.000 euros a fondo perdido para menores de 35 años que adquieran su primera vivienda en municipios de menos de 10.000 habitantes, un incentivo que las fuentes del Ministerio describen como 'la herramienta más potente contra la despoblación rural que se ha diseñado en España'.
El detalle del eje de vivienda joven revela una ambición que contrasta con la modestia de los planes anteriores. Además de la ayuda directa de 15.000 euros en el medio rural, el plan incluye un programa de avales públicos que cubrirá hasta el 20% de la entrada de la hipoteca para compradores menores de 35 años en cualquier municipio del país, eliminando la barrera de ahorro previo que los estudios del Banco de España identifican como el principal obstáculo para el acceso juvenil a la vivienda. Además, se creará un parque público de 50.000 viviendas de alquiler asequible —con rentas no superiores al 30% de la renta mediana de cada zona—, gestionado por una nueva entidad pública empresarial que los borradores del plan denominan 'Sociedad Estatal de Vivienda Pública' y que tendrá personalidad jurídica propia, capacidad de endeudamiento limitada y un presupuesto inicial de 1.200 millones de euros. Las organizaciones de consumidores han recibido el anuncio con un optimismo matizado: la OCU ha valorado 'la ambición de las cifras' pero ha advertido que 'sin una ejecución presupuestaria superior al 80% —algo que ningún plan de vivienda ha logrado históricamente— las cifras quedarán en papel mojado'.
El mercado de deuda ha reflejado esta semana la mejora del perfil de riesgo de España con una caída de la prima de riesgo hasta los 82 puntos básicos, su nivel más bajo desde septiembre de 2024. El bono español a 10 años cotiza en el 3,12%, con un diferencial de 82 puntos sobre el Bund alemán que los analistas de Citi atribuyen a tres factores: la reducción de las tensiones energéticas tras la publicación del CEAGA, el dato de empleo de marzo —22,1 millones de afiliados a la Seguridad Social, un récord histórico— y la percepción de que el BCE mantendrá los tipos en el 3,25% en su reunión de junio, lo que favorece a los emisores periféricos. Sin embargo, la amenaza que planea sobre el mercado de deuda español es política: si la ruptura de Junts con el Gobierno desemboca en una parálisis legislativa que impida aprobar los presupuestos de 2027, la calificación crediticia de España podría entrar en revisión a finales de año. Fitch ya advirtió en su último informe que 'la ausencia de presupuestos durante dos ejercicios consecutivos sería un factor negativo para la calificación soberana'.
Los analistas técnicos están divididos sobre el recorrido alcista del Ibex a corto plazo. Los más optimistas señalan que la rotura de la resistencia de los 13.100 puntos —que actuó como techo durante tres semanas— abre el camino hacia los 13.500, un nivel que coincide con el máximo intradía de diciembre de 2025 y que, si se supera, proyectaría un objetivo técnico en los 14.000 puntos para finales del segundo trimestre. Los más cautelosos advierten que el RSI del Ibex ha entrado en zona de sobrecompra —74 puntos, frente al umbral de 70— y que la concentración de la subida en un puñado de valores cíclicos hace vulnerable al índice si el petróleo rebota o si las negociaciones de Mascate se estancan. El consenso de las 15 principales firmas de análisis consultadas por este periódico sitúa el rango objetivo del Ibex para el segundo trimestre entre 12.800 y 13.600 puntos, con una mediana de 13.250 que sugiere que el mercado ya descuenta buena parte de las buenas noticias de la semana.
La intersección entre economía y política será inevitable el lunes, cuando los mercados abran con la incógnita de la crisis parlamentaria y la votación del decreto social. La ruptura de Junts plantea un escenario de incertidumbre legislativa que los inversores institucionales observan con una mezcla de preocupación y resignación: la política española lleva años alternando crisis parlamentarias con períodos de calma sin que el impacto en los mercados sea duradero, pero cada crisis reduce el margen de error y acerca el país a un territorio donde la volatilidad política se traduce en volatilidad financiera. La semana que viene concentra, además de la votación del decreto, la aprobación del Plan de Vivienda, la continuación del juicio del caso Koldo y los resultados trimestrales de Banco Santander y Telefónica, un cóctel de catalizadores que promete hacer del Ibex uno de los índices más activos de Europa.
Para los ciudadanos que no siguen los mercados con la mirada puesta en las pantallas de Bloomberg, los datos relevantes de esta semana son otros: la Seguridad Social superó los 22,1 millones de afiliados, el turismo alcanzó los 2,87 millones de trabajadores —un 4,2% más que hace un año—, la inflación subyacente se mantuvo en el 2,4% y el precio medio de la electricidad bajó un 12% respecto a la misma semana de 2025 gracias al efecto combinado del CEAGA y de la caída del gas natural en el hub ibérico MIBGAS. La economía española crece, emplea y se abarata, pero la percepción ciudadana sigue dominada por un problema que ningún dato macroeconómico ha resuelto: la vivienda. El plan que se aprobará el martes aspira a ser la respuesta, pero entre la aprobación y el primer ladrillo hay un camino de ejecución presupuestaria, cooperación autonómica y voluntad política que España no siempre ha recorrido con éxito.


