El IBEX 35 cerró este martes por encima de los 18.500 puntos por primera vez en su historia, estableciendo un nuevo máximo histórico en una sesión marcada por tres factores simultáneos: los resultados trimestrales récord del Banco Santander, que impulsó sus títulos un 3,2%; la caída del precio del crudo Brent por debajo de los 78 dólares por barril tras la reapertura del estrecho de Ormuz; y el encarecimiento del oro hasta los 2.415 dólares por onza, nuevo techo de 2024. La bolsa española protagonizó así una jornada que combinó optimismo corporativo con señales contrapuestas en los mercados de materias primas.
Por qué importa esta sesión
Superar por primera vez el umbral de los 18.500 puntos no es un hito menor en la historia del selectivo español. El IBEX 35, índice de referencia de la Bolsa de Madrid que agrupa a las treinta y cinco compañías de mayor capitalización y liquidez del mercado continuo, arrastra una historia marcada por la crisis financiera de 2008 y la posterior crisis de deuda soberana europea, episodios que mantuvieron al índice muy alejado de sus cotas previas durante más de una década. El nuevo récord sintetiza, por tanto, un proceso de recuperación prolongado y sitúa al mercado español en el foco de los inversores institucionales internacionales.
El motor: Santander bate sus propios registros
El principal catalizador de la sesión fue el Banco Santander, cuyo peso en el IBEX 35 convierte cualquier movimiento brusco de su cotización en un factor determinante para el conjunto del índice. La entidad publicó resultados trimestrales calificados como récord, sin que el material disponible precise la cifra exacta de beneficio neto ni el periodo de comparación, aunque la reacción del mercado —una subida del 3,2% en la sesión— refleja que los datos superaron las expectativas de los analistas. Santander es la mayor entidad financiera de la zona euro por capitalización bursátil y opera en más de diez países, lo que convierte sus cuentas en un termómetro del negocio bancario a escala global.
El petróleo reacciona a Ormuz
En paralelo, el Brent —variedad de crudo de referencia en Europa y en buena parte del mercado internacional— perforó a la baja el nivel de los 78 dólares por barril. El detonante fue la reapertura del estrecho de Ormuz, paso marítimo estratégico situado entre Irán y Omán por el que transita aproximadamente un quinto de todo el petróleo que se comercia en el mundo. Cuando este corredor se cierra o se ve amenazado, el mercado reacciona con alzas inmediatas del crudo ante el riesgo de desabastecimiento; su reapertura produce el efecto contrario, al despejar la cadena de suministro y reducir la prima de riesgo geopolítico incorporada al precio. La caída por debajo de los 78 dólares aligera la presión inflacionista sobre las economías importadoras, entre ellas la española.
El oro, refugio con nuevo máximo anual
Al mismo tiempo, el oro alcanzó los 2.415 dólares por onza, su nivel más alto del año en curso. El comportamiento del metal precioso es, en principio, paradójico respecto al tono alcista de la renta variable: el oro funciona históricamente como activo refugio, y su encarecimiento suele asociarse a incertidumbre o aversión al riesgo. Que ambos mercados —bolsa y oro— subieran de forma simultánea sugiere que los inversores mantienen posiciones defensivas a pesar del optimismo generado por los resultados corporativos, posiblemente por la persistencia de tensiones geopolíticas en Oriente Próximo que la reapertura del estrecho de Ormuz no disipa por completo.
Lecturas cruzadas: optimismo y cautela en la misma sesión
La confluencia de estas tres señales —máximo histórico del IBEX, crudo a la baja y oro al alza— dibuja una sesión de lecturas cruzadas. El abaratamiento del petróleo beneficia a empresas con altos costes energéticos y reduce la factura de importación del país, lo que puede mejorar el saldo de la balanza comercial española. Sin embargo, el encarecimiento simultáneo del oro advierte de que la calma en los mercados financieros coexiste con una percepción de riesgo latente que los operadores no han abandonado. Este tipo de sesiones, en las que los activos de riesgo y los de refugio avanzan al unísono, son características de momentos de transición en los que el mercado procesa información contradictoria.
Contexto: el IBEX en perspectiva histórica
El IBEX 35 se constituyó en 1992 y alcanzó su máximo histórico anterior en la etapa previa a la crisis financiera global. La burbuja inmobiliaria española, la posterior recesión y el rescate al sistema bancario nacional —instrumentado a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad en 2012— lastraron al índice durante años. La recuperación posterior fue gradual y no estuvo exenta de turbulencias, desde la pandemia de 2020 hasta el ciclo de subidas de tipos del Banco Central Europeo iniciado en 2022 para combatir la inflación. Que el selectivo haya logrado superar en este contexto su techo histórico refuerza la lectura de que el ciclo de resultados empresariales, especialmente el bancario —favorecido por los tipos de interés más altos—, ha sido el principal sustento de las valoraciones.
Qué se observará en las próximas jornadas
El mantenimiento del IBEX por encima de los 18.500 puntos dependerá de si el resto de empresas del selectivo que publiquen resultados en las próximas semanas confirman la tendencia marcada por Santander, de la evolución del precio del crudo en función de la estabilidad en el estrecho de Ormuz, y de las decisiones de política monetaria del BCE, cuyo calendario de posibles bajadas de tipos sigue siendo el factor macroeconómico de mayor influencia sobre la valoración del sector financiero europeo. La sesión de este martes fija un umbral psicológico que el mercado deberá demostrar que puede sostener.


