La banca fue el sector que más sufrió. Banco Sabadell lideró las pérdidas del selectivo con un descenso del 3,2% hasta los 1,87 euros por acción, presionado por un informe de Berenberg publicado a primera hora que sugiere que la entidad podría necesitar una ampliación de capital de entre 800 y 1.200 millones de euros para reforzar su ratio de solvencia CET1 ante la nueva regulación de Basilea IV. Sabadell respondió con un comunicado lacónico en el que calificó el informe de «especulativo» y aseguró que sus ratios de capital «cumplen holgadamente los requisitos regulatorios», pero el mercado ya había decidido vender primero y preguntar después.
CaixaBank cayó un 2,1%, Bankinter un 1,8% y BBVA un 1,4%. Solo Santander logró limitar las pérdidas al 0,6%, apoyado por la fortaleza de sus resultados en Brasil, donde el real se ha apreciado un 4% frente al euro en el último mes. El índice sectorial bancario español ha perdido un 8,3% desde los máximos de abril, una corrección que los analistas atribuyen a la combinación de tres factores: la incertidumbre sobre el impacto de los aranceles de Trump en la economía europea, las dudas sobre la evolución del euríbor ante las señales contradictorias del BCE, y el riesgo reputacional asociado a la deliberación del caso Koldo.
En el lado positivo, Telefónica protagonizó la sorpresa de la jornada al publicar unos resultados del primer trimestre que superaron todas las estimaciones del consenso. Los ingresos crecieron un 4,3% interanual hasta los 10.200 millones de euros, impulsados por la recuperación del negocio en España (+2,8%) y el crecimiento orgánico en Brasil (+8,1%) y Alemania (+3,4%). El EBITDA avanzó un 6,1% hasta los 3.280 millones, con una mejora del margen de 70 puntos básicos que refleja los recortes de costes implementados por el equipo de José María Álvarez-Pallete. La acción subió un 2,3% hasta los 4,12 euros, su nivel más alto desde septiembre de 2023.
El sector industrial recibió un golpe directo con la confirmación del ERTE en SEAT. La filial española de Volkswagen anunció un expediente de regulación temporal de empleo que afectará a 3.400 trabajadores de la planta de Martorell desde el 2 de junio, motivado por el «impacto directo e indirecto de los aranceles de Estados Unidos sobre componentes de origen asiático que encarecen la cadena de suministro en un 14%». El ERTE tendrá una duración de seis meses y afectará a las líneas de producción del Ibiza y del Arona, los dos modelos más vendidos de la marca.
El petróleo fue la noticia más leída de la jornada en los terminales de Bloomberg. El Brent cayó desde los 100,61 dólares de la apertura hasta los 98 dólares al cierre, una caída del 2,6% provocada por la señal positiva de Irán sobre la reanudación de negociaciones en Mascate. Los analistas de Goldman Sachs revisaron a la baja su previsión del Brent para el tercer trimestre, de 105 a 85 dólares, condicionada a que las conversaciones de Mascate produzcan un acuerdo verificable. La caída del petróleo benefició a las aerolíneas — IAG subió un 1,7% — pero perjudicó a Repsol, que cedió un 1,9%.
El oro marcó un nuevo máximo histórico en los 2.695 dólares la onza, impulsado por la combinación de incertidumbre geopolítica, debilidad del dólar y compras de bancos centrales. El metal precioso acumula una revalorización del 18% en lo que va de año y los analistas de JPMorgan elevan su objetivo a 3.000 dólares para diciembre de 2026. Para el inversor español, la subida del oro se ve parcialmente diluida por la apreciación del euro frente al dólar, que ha ganado un 6% desde enero.
El euríbor a doce meses cerró en el 2,81%, cuatro puntos básicos por encima del cierre del viernes. La subida se traduce en un incremento medio de 47 euros mensuales para las hipotecas a tipo variable que se revisen en mayo, según los cálculos del comparador financiero Kelisto. El BCE se reúne el 5 de junio y el mercado descuenta una probabilidad del 62% de que Lagarde mantenga los tipos sin cambios, frente al 38% que espera un recorte de 25 puntos básicos.
La combinación de una sesión bursátil negativa, un ERTE industrial significativo y unos datos de petróleo y oro que reflejan inestabilidad global configura un panorama macroeconómico que los economistas del Servicio de Estudios del Banco de España califican de «complejo pero no recesivo». El PIB español creció un 0,7% en el primer trimestre, por encima de la media europea del 0,3%, y el empleo sigue creciendo a un ritmo del 2,1% interanual. Pero las nubes se acumulan: los aranceles de Trump ya están provocando ERTEs en el sector automovilístico, la banca corrige tras meses de euforia, y la deliberación del caso Koldo añade un factor de incertidumbre política que los mercados no saben cómo descontar.
Al cierre del mercado europeo, Wall Street cotizaba con ligeras ganancias del 0,3% impulsado por la tecnología, mientras que el Nikkei japonés había caído un 0,8% en la sesión asiática. El dólar se debilitó un 0,4% frente al euro hasta los 1,136, su nivel más bajo desde febrero, presionado por la expectativa de que la Fed recorte tipos en julio. El panorama global es un mosaico de señales contradictorias donde cada dato positivo viene acompañado de un riesgo que lo neutraliza, y donde la única certeza es que la incertidumbre será la constante dominante de los próximos meses.


