La sesión ha estado marcada por tres catalizadores negativos que se han retroalimentado entre sí. El primero ha sido el fracaso de la reunión Sefcovic-Greer en París, cuya noticia ha llegado a las pantallas de Bloomberg y Reuters a las 14:45 y ha provocado una oleada de ventas que ha arrastrado al IBEX desde los 17.850 puntos en los que cotizaba a mediodía hasta el cierre de 17.780. Los valores más castigados han sido los vinculados al sector del automóvil — CIE Automotive ha perdido un 3,2%, Gestamp un 2,8% y Acerinox un 2,1% — y las aerolíneas — IAG ha caído un 1,9% por la exposición al Brent —. En el lado positivo, las utilities y las renovables han resistido gracias a la demanda defensiva: Iberdrola ha ganado un 0,4% y Solaria un 0,8%.
El segundo catalizador ha sido la confirmación de que Bruselas ha abierto diligencias informativas por el desvío de fondos Next Generation. La noticia ha tenido un impacto limitado sobre el IBEX en su conjunto — la prima de riesgo española apenas se ha movido, subiendo dos puntos básicos hasta los 94 —, pero ha castigado selectivamente a los valores con mayor exposición a la contratación pública, como Sacyr (-1,4%), ACS (-0,9%) y Ferrovial (-0,7%), ante el temor de que una revisión de los fondos europeos pueda retrasar o cancelar proyectos de infraestructura financiados con el Plan de Recuperación.
El tercer catalizador, y el más estructural, es la subida del euríbor a doce meses hasta el 2,83%, un nivel que no se veía desde septiembre de 2023 y que tendrá consecuencias directas para los titulares de hipotecas a tipo variable cuando se produzcan las revisiones de junio. Según los cálculos de la Asociación Hipotecaria Española, un préstamo medio de 150.000 euros a 25 años referenciado al euríbor más un diferencial del 0,99% verá su cuota mensual incrementada en 52 euros de media, un aumento que acumula ya 184 euros desde el mínimo del euríbor en enero de 2025. La persistencia de un Brent por encima de los 95 dólares — consecuencia directa de las tensiones en Ormuz — alimenta las expectativas de que el BCE retrase la bajada de tipos prevista para julio, lo que a su vez presiona al alza el euríbor.
SEAT ha protagonizado la noticia microeconómica más relevante de la jornada al confirmar un segundo ERTE, esta vez para la planta de Landaben en Navarra, que afectará a 1.200 trabajadores desde el 9 de junio. El nuevo ERTE se suma al anunciado la semana pasada para la planta de Martorell (3.400 trabajadores desde el 2 de junio) y responde a la misma causa: la caída de pedidos de exportación provocada por la incertidumbre arancelaria y la contracción de la demanda en EEUU. Los sindicatos UGT y CCOO han emitido un comunicado conjunto exigiendo al Gobierno que «presione a Bruselas para que cierre un acuerdo comercial con EEUU antes de que la industria automovilística española quede devastada».
Goldman Sachs ha rebajado esta tarde su previsión para el IBEX a fin de año desde los 19.500 puntos hasta los 18.200, citando «la confluencia de riesgos geopolíticos, arancelarios y judiciales que pesan sobre la renta variable española». J.P. Morgan ha mantenido su objetivo en 18.800 pero ha añadido una nota de cautela en la que señala que «la sentencia del caso Koldo el jueves podría provocar una volatilidad de corto plazo significativa si las penas son superiores a las esperadas por el mercado». La referencia de J.P. Morgan es reveladora: los mercados no están valorando solo los fundamentos económicos sino también el riesgo político, una variable que rara vez entra en los modelos de valoración de la renta variable pero que en el caso español ha adquirido un peso específico inusual.
El oro ha marcado su sexto máximo histórico consecutivo al cerrar en 2.748 dólares la onza, un nivel que refleja la búsqueda de refugio por parte de los inversores ante la acumulación de riesgos. El metal precioso acumula una subida del 18% en lo que va de año y del 4,2% solo en la última semana, impulsado por las tensiones en Ormuz, la incertidumbre arancelaria y la inestabilidad política en varios países europeos. Los analistas de UBS estiman que el oro podría alcanzar los 3.000 dólares antes de fin de año si las tensiones geopolíticas no se desescalan significativamente.
El Brent ha cerrado en 96,20 dólares el barril, un 0,5% por encima del cierre de ayer, tras el fracaso de la ronda previa de Mascate y la confirmación de que Trump asistirá personalmente a las negociaciones mañana miércoles. El mercado de futuros descuenta dos escenarios: un acuerdo en Mascate que haría caer el Brent hasta los 85 dólares, o un fracaso que lo dispararía por encima de los 110. La volatilidad implícita del crudo ha alcanzado niveles no vistos desde la invasión de Ucrania, lo que encarece las coberturas para las empresas españolas que dependen de las importaciones energéticas.
Al cierre de esta edición vespertina, las pantallas de la Bolsa de Madrid proyectan una imagen que resume la semana: rojo dominante, volumen de negociación por debajo de la media y un VIX europeo que ha superado los 25 puntos por primera vez desde marzo. Los operadores se preparan para una jornada de miércoles marcada por Mascate y por la distribución del borrador de la sentencia de Koldo, dos eventos que, por separado, tendrían potencial para mover el mercado un 2% en cualquier dirección. Juntos, configuran lo que un veterano bróker de Renta 4 ha definido con humor negro como «el miércoles de la ruleta rusa con dos balas».


