Los datos del PPI publicados a las 14:30 hora española han sido el detonante inmediato de la venta masiva. El índice de precios de producción subió un 0,5% intermensual en abril frente al 0,3% esperado, y la tasa interanual se situó en el 3,1%, tres décimas por encima de las previsiones. Pero lo que verdaderamente ha alarmado a los operadores es la lectura subyacente, que excluye alimentos y energía: un 2,8% interanual que confirma que las presiones inflacionistas en el sector manufacturero estadounidense no se están moderando al ritmo que la Fed necesita para justificar una flexibilización de su política monetaria.
El dato del PPI se suma al IPC de abril publicado ayer, que mostró una inflación interanual del 3,8%, el nivel más alto en tres años. La combinación de ambas cifras ha llevado a los futuros sobre los fondos federales a descontar con un 78% de probabilidad que la Fed mantendrá los tipos en el rango 5,25%-5,50% durante todo 2026. Hace apenas un mes, ese mismo mercado asignaba una probabilidad del 55% a un recorte de 25 puntos básicos antes de diciembre. El cambio de expectativas ha sido vertiginoso y ha golpeado con especial dureza a los valores cíclicos y a las compañías con elevado endeudamiento.
En el IBEX 35, ArcelorMittal ha liderado las caídas con un retroceso del 3,82%, castigada por la perspectiva de menor demanda de acero si la economía estadounidense se desacelera más de lo previsto. Le han seguido Acerinox (-3,14%), Banco Sabadell (-2,87%) y Repsol (-2,45%), esta última afectada adicionalmente por la caída del precio del petróleo. El Brent de referencia ha cerrado en 107,05 dólares por barril, un descenso del 0,67% respecto al cierre anterior, en un mercado que intenta calibrar el impacto cruzado de la tensión en el estrecho de Ormuz y la destrucción de demanda que provocaría una recesión en Estados Unidos.
La nota positiva de la jornada ha sido el debut bursátil de TSK, la ingeniería asturiana especializada en infraestructuras energéticas que salió a cotizar en el Mercado Continuo a las 09:00 horas con un precio de referencia de 5,05 euros por acción, resultado de una oferta pública de suscripción (OPS) que valoró la compañía en 605 millones de euros. A pesar del entorno adverso, TSK ha cerrado estable en 5,08 euros, un 0,6% por encima del precio de salida, lo que supone la primera salida a bolsa exitosa en España en 2026. La demanda de la OPS se cubrió 3,2 veces, según los coordinadores de la operación.
El euríbor a doce meses, referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España, se ha mantenido en el 2,811%, prácticamente sin variación respecto a la sesión anterior. La estabilidad del euríbor en un día de turbulencias refleja que los mercados monetarios europeos siguen descontando que el Banco Central Europeo mantendrá su hoja de ruta de recortes graduales de tipos, con independencia de lo que haga la Fed, aunque varios analistas han advertido de que una divergencia sostenida entre la política monetaria de Fráncfort y Washington podría debilitar el euro y generar inflación importada a través del encarecimiento del petróleo y las materias primas denominadas en dólares.
El euro ha cotizado a 1,1731 dólares al cierre europeo, una pérdida del 0,4% respecto a la sesión anterior que confirma la tendencia bajista de la divisa comunitaria frente al billete verde. La debilidad del euro beneficia a las exportadoras europeas pero encarece las importaciones de energía, un factor especialmente relevante para España dada su elevada dependencia del gas natural licuado comprado en mercados internacionales denominados en dólares.
Los analistas de los principales bancos de inversión han revisado sus perspectivas para el segundo semestre. Goldman Sachs ha rebajado su objetivo para el IBEX 35 a cierre de año de 18.500 a 17.800 puntos, argumentando que la combinación de inflación persistente en Estados Unidos, tensión geopolítica en Oriente Medio y desaceleración del consumo europeo configura un escenario menos favorable que el previsto en enero. Morgan Stanley, por su parte, mantiene su objetivo en 18.200 pero ha ampliado el rango de escenarios negativos hasta los 16.500 puntos en caso de que el conflicto en el estrecho de Ormuz se intensifique.
Para los próximos días, los operadores centrarán su atención en tres citas clave: las ventas minoristas de Estados Unidos del jueves, que ofrecerán una radiografía del consumo americano; la reunión de política monetaria del BCE del próximo jueves 22 de mayo, donde Christine Lagarde podría ofrecer orientación sobre el calendario de bajadas de tipos; y la evolución de la situación en el estrecho de Ormuz, que sigue siendo el principal factor de riesgo para los mercados energéticos globales. En España, las elecciones andaluzas del domingo 17 de mayo añaden un elemento de incertidumbre política que, si bien los mercados no han incorporado significativamente a sus modelos, podría generar volatilidad si el resultado obliga a pactos complejos.


