Iberdrola distribuyó 68.645 gigavatios hora (GWh) de electricidad en el primer trimestre del año, un 9,7% más que en el mismo período del ejercicio anterior y un récord absoluto para la compañía, según los datos publicados por el grupo vasco presidido por Ignacio Galán. El incremento, impulsado por la expansión de la red en Brasil y Estados Unidos y por el avance de la movilidad eléctrica, ha llevado a la empresa a elevar su previsión de beneficio anual hasta los 5.800 millones de euros. En bolsa, la respuesta fue inmediata: las acciones de Iberdrola subieron un 3,2%, en una jornada en que el IBEX 35 se situó a solo 12 puntos de su máximo histórico.
Por qué importa esta cifra
El dato de distribución es la variable que mide cuánta electricidad transporta la red de una compañía desde los centros de generación hasta los consumidores finales, y constituye un indicador adelantado de la demanda real del sistema. Un crecimiento del 9,7% en un solo trimestre supera con holgura las tasas de expansión registradas por el sector en Europa en los últimos años, donde el aumento del consumo eléctrico ha sido históricamente moderado. Que ese crecimiento venga en parte de la movilidad eléctrica apunta a un cambio estructural en la composición de la demanda, no a una variación coyuntural.
La expansión geográfica como motor
Brasil y Estados Unidos concentran, según la información facilitada por la propia compañía, una parte sustancial del empuje registrado en el trimestre. Iberdrola opera en Brasil a través de Neoenergia, su filial distribuidora con presencia en varios estados del país, y en Estados Unidos mediante Avangrid, empresa cotizada en la Bolsa de Nueva York en la que el grupo español controla una participación mayoritaria. Ambos mercados tienen en común un proceso acelerado de electrificación del transporte y una red de distribución en expansión, lo que amplifica el efecto de cada nuevo usuario o vehículo conectado sobre los volúmenes totales distribuidos.
La revisión al alza del beneficio
La mejora de la previsión de beneficio hasta 5.800 millones de euros es la consecuencia directa que la dirección de Iberdrola extrae de esos resultados operativos. Las compañías eléctricas integradas —aquellas que combinan generación, transporte, distribución y comercialización— ajustan habitualmente sus guías anuales tras el cierre del primer trimestre, cuando disponen del primer conjunto de datos reales del ejercicio. Una revisión al alza en esta fase del año indica que los primeros meses han superado los supuestos internos con los que se construyó el presupuesto inicial.
El IBEX en la antesala de un máximo histórico
La revalorización del 3,2% de las acciones de Iberdrola contribuyó a que el IBEX 35, el índice de referencia de la bolsa española, se situara a apenas 12 puntos de su máximo histórico. El selectivo español pondera a Iberdrola con un peso relevante, lo que convierte los movimientos bruscos de la eléctrica en un factor de arrastre sobre el conjunto del índice. Los máximos históricos de los índices bursátiles funcionan como niveles de resistencia psicológica y técnica: su superación suele atraer flujos de inversión adicionales, aunque también incrementa la atención sobre los factores de riesgo que podrían frenar el avance.
Los factores de riesgo en el horizonte inmediato
La semana en que se conocen estos datos presenta dos elementos de incertidumbre con capacidad para afectar al sector y al mercado en general. El primero es el pleno del artículo 103, cuya naturaleza regulatoria o legislativa puede tener implicaciones directas o indirectas sobre el marco en que operan las grandes compañías. El segundo es el paquete de transporte de la Comisión Europea, que Bruselas tiene previsto presentar y que incluye medidas relacionadas con la electrificación del sector —un ámbito en el que Iberdrola ha situado parte de su argumento de crecimiento ante los inversores. Regulación europea favorable aceleraría la demanda; un marco más restrictivo o menos ambicioso podría revisar a la baja las expectativas del mercado.
Contexto sectorial: la distribución como negocio regulado
La actividad de distribución eléctrica en España y en la mayor parte de los mercados donde opera Iberdrola está sujeta a regulación tarifaria: las autoridades fijan las retribuciones que las distribuidoras pueden cobrar por el uso de su red, lo que otorga a este segmento del negocio una estabilidad de ingresos superior a la de la generación, expuesta a la volatilidad del precio mayorista de la electricidad. Es precisamente esa previsibilidad la que hace del volumen distribuido un dato seguido con atención por analistas e inversores: a mayor volumen, mayor base sobre la que se calcula la retribución regulada, dentro de los límites que establece cada marco nacional.
Qué señalan los datos hacia el resto del año
Con un primer trimestre que supera las estimaciones previas y una guía de beneficio revisada al alza, la compañía traslada al mercado una señal de confianza en la continuidad del ciclo de crecimiento. La evolución del precio de la electricidad en los mercados mayoristas, el ritmo de conexión de nuevos vehículos eléctricos a la red y las decisiones regulatorias en Brasil, Estados Unidos y España serán los factores que determinen si los 5.800 millones de euros de beneficio previstos se confirman o si la compañía vuelve a revisar sus proyecciones antes de que concluya el ejercicio.

