El origen de la polémica se sitúa en el momento en que Samy Rivers, a su llegada a España, tuvo conocimiento del casco con el que iba a competir RoRo, distinto al empleado en el resto de combates de la velada. La diferencia de equipamiento entre ambas contendientes generó críticas en redes sociales, donde numerosos usuarios lo interpretaron como una ventaja competitiva no anunciada previamente.
Ibai Llanos quiso zanjar esa lectura durante su intervención. Afirmó que, cuando cerró el acuerdo para que RoRo participara, únicamente tenía constancia de que arrastraba ciertos problemas físicos, pero no de que necesitara una protección específica para la nariz tras una intervención quirúrgica. «A mí no me dijo que necesitaba un casco nuevo», sostuvo, situando esa información en manos del equipo deportivo encargado de los aspectos técnicos del evento.
El organizador fue más allá al plantear que, de haber conocido con antelación la limitación física de RoRo, no habría autorizado su participación. «Si desde un primer momento me dicen que no puede recibir golpes en la nariz… ¿cómo va a boxear?», reflexionó, subrayando que la prioridad debería haber sido la salud de la deportista antes que articular una solución alternativa sobre el ring.
Las acusaciones no se limitaron a la gestión del casco. Una parte de los usuarios atribuyó a Ibai un supuesto favoritismo hacia RoRo frente a Rivers, teoría que el streamer rechazó de forma tajante. Recordó que mantiene una relación de amistad prolongada con la creadora mexicana y que fue él mismo quien impulsó su participación en esta edición por el peso de su comunidad y el vínculo personal entre ambos. «Soy más amigo de Rivers que de RoRo», afirmó, molesto por las especulaciones.
Según el relato del organizador, el origen del problema no estaría en una intención deliberada de ninguna de las partes, sino en un fallo de comunicación entre los equipos implicados. RoRo, sostuvo Ibai, habría trasladado su necesidad de una protección especial siguiendo el procedimiento que consideraba correcto, pero esa información no llegó a él ni se comunicó con la antelación suficiente al equipo de Rivers.
El momento de mayor tensión se produjo, de acuerdo con esta versión, cuando la creadora mexicana aterrizó en España y conoció el casco de su rival prácticamente a las puertas del combate. A partir de ahí se sucedieron reuniones de urgencia entre organizadores, entrenadores y ambos equipos para decidir si el enfrentamiento podía celebrarse en esas condiciones. Se llegó a valorar que Rivers utilizara idéntica protección, opción finalmente descartada.
Pese a la magnitud de la polémica, Ibai insistió en que en ningún momento consideró que RoRo hubiera actuado de mala fe o buscando una ventaja ilegítima. Defendió su actuación sobre el cuadrilátero, calificando su participación de «un combate increíble», si bien reconoció que el desarrollo deportivo quedó eclipsado por la discusión sobre el equipamiento.
Un formato sin regulación federativa
La Velada del Año, formato ideado por Ibai Llanos y celebrado por primera vez en 2021, ha crecido edición tras edición hasta convertirse en uno de los eventos de entretenimiento digital con mayor audiencia en España, con combates de boxeo amateur entre creadores de contenido que llenan grandes recintos. Ese crecimiento ha ido acompañado de un escrutinio creciente sobre las condiciones de seguridad y preparación de participantes que, en su mayoría, carecen de experiencia previa en boxeo reglado.
El episodio ilustra los límites de un formato que combina entretenimiento y boxeo amateur sin la estructura de supervisión propia de las federaciones oficiales. A diferencia de un combate profesional, donde las comisiones médicas certifican la aptitud física de cada boxeador y homologan el material de protección antes del pesaje, eventos como La Velada dependen de acuerdos internos entre organización, entrenadores y participantes, sin un organismo regulador externo que audite esas decisiones.
El precedente más comparable en el propio ecosistema anglosajón es la creciente celebración de combates entre creadores de contenido desde 2018, un fenómeno que abrió el debate internacional sobre la ausencia de un marco reglamentario específico para deportistas amateur con gran seguimiento digital pero sin licencia federativa. La controversia actual reabre ese debate en un momento de máxima visibilidad para el formato en español.
Ni RoRo ni Samy Rivers han ofrecido hasta la fecha una versión pública desvinculada del relato del organizador, por lo que la narración disponible procede fundamentalmente de Ibai Llanos. La organización de La Velada no ha anunciado, de momento, cambios en el protocolo de verificación médica o de equipamiento para futuras ediciones, cuya sexta entrega ya figura anunciada en las redes oficiales del evento.
La controversia coincide con la expansión del negocio ligado a estas veladas, que combinan patrocinios, derechos de retransmisión y venta de entradas en grandes recintos, un modelo cuyo éxito ha llevado a otros creadores a organizar formatos similares en España y Latinoamérica. La gestión de incidentes como este resulta determinante para la credibilidad de un espectáculo que aspira a consolidarse más allá de una cita puntual.

