La votación, celebrada en plena temporada estival, se saldó con una participación reducida en la asamblea convocada al efecto. Fuentes conocedoras de la situación atribuyeron la baja asistencia al periodo vacacional: «en la asamblea había poca gente, pero se ha votado sí a la huelga indefinida desde mañana», señalaron. Aun así, el resultado fue favorable a endurecer la protesta, que hasta ahora se venía desarrollando con paros parciales.
La compañía había presentado el viernes una propuesta que incluía varios elementos susceptibles de desbloquear la negociación. Entre ellos figuraba el compromiso de fijar un porcentaje de incremento salarial anual orientado a recuperar el poder adquisitivo perdido en los últimos ejercicios, con un calendario de aplicación más corto que el que se venía discutiendo, aunque su concreción quedaba pendiente de negociación posterior.
La oferta contemplaba también el mantenimiento de la política vigente en materia de teletrabajo y el respeto a los acuerdos individuales ya suscritos, así como la continuidad de las condiciones actuales para el disfrute de vacaciones, dos asuntos que habían generado fricciones en meses anteriores.
Uno de los puntos más sensibles del conflicto, el denominado sistema Bradford —un método estadístico utilizado para el control y la gestión del absentismo laboral que penaliza las ausencias reiteradas, aunque sean cortas, frente a las de mayor duración—, también aparecía en la propuesta empresarial. Airbus se comprometía a retirar el recurso presentado ante el Tribunal Supremo contra las sentencias que habían dado la razón a los representantes de los trabajadores, y a devolver en la primera nómina operativamente posible las cantidades descontadas a los empleados en aplicación de ese sistema.
La oferta incluía además la disposición de la empresa a seguir negociando sobre comedores y servicios sociales, transporte colectivo y rutas, flexibilidad horaria, el catálogo de puestos tipo y una resolución global del conflicto que abarcara el conjunto de reivindicaciones planteadas por los sindicatos. Pese a estos avances, la representación sindical consideró insuficiente el paquete, lo que llevó a someter a votación la huelga indefinida.
Un pulso sobre poder adquisitivo con precedente en la aeronáutica
El conflicto laboral en Airbus España se enmarca en un contexto de tensión salarial que afecta a buena parte de la industria aeronáutica europea, un sector que ha visto incrementados sus costes de producción y, al mismo tiempo, ha recuperado tráfico y actividad tras la pandemia. Los sindicatos vienen reclamando que esa mejora de resultados se traslade a las condiciones de la plantilla.
Airbus mantiene en España varios centros productivos de relevancia estratégica, entre ellos Getafe, dedicado a estructuras aeronáuticas y ensamblaje, y Cádiz, con instalaciones vinculadas a la fabricación de componentes para distintos programas de la compañía europea. Cualquier parón prolongado tiene impacto directo sobre la cadena de suministro del fabricante.
Conflictos de calado similar se han producido en el pasado en la industria aeronáutica española: en 2010 los trabajadores de la antigua EADS-CASA en Getafe protagonizaron paros por motivos salariales y de condiciones laborales, en un pulso que se prolongó varias semanas antes de alcanzar un acuerdo. La comparación sirve de referencia sobre la capacidad de resistencia que históricamente han mostrado ambas partes en este tipo de disputas.
El marco legal que regula este tipo de conflictos en España se sustenta en el derecho de huelga, recogido en el artículo 28.2 de la Constitución y desarrollado por el Real Decreto-Ley 17/1977, todavía vigente en sus aspectos esenciales. La norma exige preaviso, permite mantener servicios mínimos cuando estén en juego intereses esenciales y habilita a las partes a acudir a mecanismos de mediación como el SIMA (Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje), señalado en este caso como sede de la próxima reunión.
Pese al inicio del paro, las partes se comprometieron a mantener un calendario de reuniones inmediato, con un primer encuentro previsto para este martes 25 de agosto en el SIMA-FSP y una periodicidad diaria de ahí en adelante, salvo que se acuerde lo contrario. Esta vía de diálogo paralelo a la huelga apunta a que ambas partes buscan evitar una prolongación excesiva del conflicto, aunque el resultado de esas negociaciones está por ver.
A partir de este martes, la atención se centrará en el desarrollo de los piquetes informativos en Getafe y en si la producción se ve efectivamente afectada en la planta madrileña. La incógnita mayor será si la negociación diaria prevista en el SIMA logra desbloquear el conflicto antes de que, en septiembre, se sumen al paro los trabajadores del resto de centros, entre ellos Cádiz, lo que ampliaría notablemente el alcance de la huelga sobre las operaciones de Airbus en España.

