La confirmación del positivo español llega cuatro días después de que Sanidad fijara el 10 de mayo como día cero de la cuarentena para los catorce pasajeros españoles ingresados en el Gómez Ulla. El protocolo vigente establece un período de vigilancia de 42 días a partir del desembarco, lo que sitúa el final teórico de la cuarentena en torno al 21 de junio. Sin embargo, la aparición de un caso positivo con síntomas leves no altera el calendario: la OMS ha reiterado que la cuarentena se aplica a todos los contactos de alto riesgo con independencia de su estado serológico, porque el período de incubación del hantavirus cepa Andes puede extenderse hasta seis semanas desde la última exposición.
El caso francés reviste mayor gravedad. La pasajera, una mujer de 58 años evacuada a París el pasado domingo mediante uno de los vuelos militares organizados por el Gobierno de los Países Bajos, fue trasladada al Hospital Bichat-Claude Bernard, centro de referencia en enfermedades infecciosas de la capital francesa. Los médicos que la atienden han descrito un cuadro de síndrome cardiopulmonar por hantavirus con edema pulmonar bilateral que ha requerido ventilación mecánica asistida desde las primeras horas del lunes. Es, según los registros clínicos disponibles, el primer caso grave fuera del propio crucero desde que el brote fue identificado a finales de abril.
Francia ha activado un protocolo de evaluación genómica para determinar si el virus presenta mutaciones relevantes respecto a las secuencias obtenidas de los pacientes a bordo del Hondius. El Instituto Pasteur de París ha recibido las muestras esta mañana y los resultados preliminares se esperan en un plazo de 48 a 72 horas. No obstante, el Ministerio de Sanidad francés ha descartado por el momento recomendar el uso generalizado de mascarilla, argumentando que la transmisión persona a persona del hantavirus cepa Andes requiere un contacto prolongado y estrecho que no se da en entornos abiertos ni en el transporte público.
La Organización Mundial de la Salud ha elevado esta tarde a nueve el número total de casos confirmados vinculados al crucero, distribuidos entre España (uno), Francia (uno), Países Bajos (cinco) y Argentina (dos, incluyendo a un tripulante que fue repatriado la semana pasada). Tres de los nueve positivos corresponden a personas que han fallecido desde el inicio del brote. Los seis restantes presentan cuadros de gravedad variable: el caso francés es el más severo, dos pacientes holandeses permanecen en observación con fiebre moderada y los tres restantes, incluido el español, muestran síntomas leves o están en fase de recuperación.
En Madrid, la Unidad de Aislamiento de Alta Tecnología del Gómez Ulla ha reforzado su plantilla con cuatro enfermeros militares adicionales procedentes del Hospital Central del Aire, elevando el personal sanitario dedicado a los catorce españoles en cuarentena a 32 profesionales. El general inspector médico que dirige la unidad ha confirmado que los trece pasajeros restantes continúan sin síntomas y que las pruebas PCR realizadas el lunes fueron negativas en todos los casos excepto en el del paciente ahora confirmado. Las analíticas serológicas de control, programadas cada 72 horas, se mantienen sin alteraciones significativas.
El debate científico sobre la capacidad de transmisión persona a persona de la cepa Andes ha ganado intensidad en las últimas horas. Un equipo del Centro Nacional de Microbiología de Majadahonda ha publicado un preprint en el que analiza las secuencias genómicas obtenidas de los pacientes del Hondius y concluye que la variante circulante no presenta mutaciones en la glicoproteína de superficie que sugieran un aumento de la transmisibilidad respecto a las cepas conocidas en la Patagonia argentina. Sin embargo, los investigadores advierten de que la dinámica de transmisión en un crucero, con espacios cerrados, ventilación recirculada y contacto prolongado entre pasajeros, pudo facilitar contagios que en un entorno abierto no se habrían producido.
Países Bajos, por su parte, ha completado la repatriación de los últimos 28 pasajeros holandeses mediante dos vuelos militares que aterrizaron en la base aérea de Eindhoven el domingo por la noche. Todos los repatriados se encuentran en cuarentena domiciliaria supervisada por el RIVM, el instituto nacional de salud pública neerlandés, que realiza seguimiento telefónico diario y análisis semanales. El ministro de Sanidad holandés ha comparecido esta mañana en La Haya para confirmar que no se han registrado nuevos positivos entre los evacuados desde su llegada a suelo neerlandés, una noticia que las autoridades sanitarias interpretan con cautela dado que el período de incubación aún no ha concluido.
El caso del Hondius se ha convertido en el primer brote internacional de hantavirus cepa Andes con transmisión documentada fuera de Sudamérica. Hasta ahora, todos los episodios de transmisión persona a persona de esta variante se habían registrado en Argentina y Chile, donde el virus fue identificado por primera vez en 1996. La comunidad científica observa con atención los datos que el Instituto Pasteur publique en los próximos días sobre la secuenciación del virus de la paciente francesa: si las mutaciones fueran significativas, la respuesta sanitaria internacional podría escalar de un protocolo de contención focalizada a una alerta epidemiológica de mayor rango.

