El crecimiento de los ingresos ha estado impulsado por la explotación del renovado Santiago Bernabéu, que según el club ingresa ya más del doble de lo que aportaba antes del inicio de las obras, arrancadas en 2019 y prolongadas por la pandemia y por sucesivos ajustes del calendario constructivo. El recinto, con capacidad ampliada, cubierta retráctil y un mayor número de espacios VIP, palcos y zonas de restauración, se ha convertido en un activo que la entidad explota más allá de los partidos de Liga y las eliminatorias europeas, con conciertos, eventos corporativos y visitas turísticas durante todo el año.
La cifra de 1.221 millones de euros sitúa al Real Madrid en la parte alta de los clubes con mayor facturación del fútbol mundial, un terreno en el que compite históricamente con el Manchester City, el Paris Saint-Germain, el Bayern de Múnich y el FC Barcelona. El informe anual Football Money League que elabora la consultora Deloitte, referencia habitual del sector, ubica año tras año a estos clubes en las primeras posiciones por ingresos, si bien sus metodologías de cálculo pueden diferir de las cifras que cada entidad presenta internamente a sus socios.
El ebitda de 287,4 millones —el resultado bruto de explotación antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones— es el indicador que los clubes suelen emplear para mostrar la solidez de su negocio operativo al margen de la carga financiera derivada de las inversiones en infraestructuras. En el caso madridista, la deuda contraída para financiar la reforma del Bernabéu, cuyo coste final ha sido objeto de controversia por sus sucesivos incrementos presupuestarios, condiciona buena parte de las decisiones sobre reparto de excedentes y política de fichajes.
La caja de 83 millones marca un colchón de liquidez al cierre del ejercicio. El Real Madrid opera bajo la fórmula de club-asociación sin capital social repartido entre accionistas, a diferencia de las sociedades anónimas deportivas que rigen la mayoría de clubes de Primera División desde la Ley del Deporte de 1990. Aquella norma obligó a la conversión en SAD, de la que quedaron exentos los cuatro clubes que entonces presentaban patrimonio neto positivo: Real Madrid, FC Barcelona, Athletic Club y Osasuna, que mantienen el modelo de propiedad de sus socios y reinvierten los excedentes en la propia estructura.
Un mandato prorrogado sin oposición formal
Florentino Pérez preside la entidad desde el año 2000, con la única interrupción del periodo de Ramón Calderón entre 2006 y 2009, y revalidó este verano su cargo con el 65% de los votos en la asamblea de compromisarios. El resultado se produjo en una etapa que coincide con el mayor palmarés europeo del club, con varias Champions League conquistadas en la última década. Las cuentas presentadas ahora deberán someterse a la Asamblea General de Compromisarios, órgano en el que habitualmente se aprueban las memorias anuales auditadas correspondientes al ejercicio cerrado el 30 de junio, conforme al calendario fiscal del club.
El aumento de la facturación no es un fenómeno exclusivo del Real Madrid. La progresiva mercantilización del fútbol europeo, con derechos audiovisuales crecientes, patrocinios de gran volumen y estadios convertidos en centros de ocio de uso diario, ha elevado de forma generalizada los ingresos de los grandes clubes continentales en la última década, en paralelo a un mayor escrutinio regulatorio.
La UEFA mantiene desde 2022 un marco de sostenibilidad financiera, sucesor del antiguo fair play financiero, que limita el gasto en plantillas a un porcentaje de los ingresos y obliga a los clubes a justificar ante el organismo con sede en Nyon la relación entre lo que facturan y lo que destinan a fichajes y salarios. En España, LaLiga aplica además su propio control económico mediante límites de coste de plantilla que fija cada temporada en función de los ingresos y la deuda de cada entidad.
Desde el punto de vista competitivo, unas cuentas saneadas otorgan al club margen para operar en el mercado de fichajes con la estrategia que ha caracterizado sus últimas campañas, basculando entre la apuesta por jóvenes talentos y la incorporación de futbolistas ya consagrados, una combinación que exige un flujo de caja constante y una capacidad de endeudamiento controlada.
La presentación de estas cifras se produce en un contexto de transformación del entorno del estadio, ligado al desarrollo urbanístico del área de Madrid Nuevo Norte y a la revalorización de los terrenos colindantes al Bernabéu. Las condiciones urbanísticas de la reforma han generado negociaciones y litigios administrativos entre el club, el Ayuntamiento de Madrid y asociaciones vecinales desde la concepción del proyecto, con recursos judiciales que han transitado por distintas fases de tramitación en los tribunales.
La comparación con ejercicios anteriores dimensiona el salto: antes del inicio de las obras, el club situaba sus ingresos anuales en una horquilla notablemente inferior, según los datos que entonces publicaba Deloitte para los clubes de la Liga española. El propio Real Madrid ha defendido en sucesivas memorias que la reforma del estadio se amortizaría precisamente gracias al incremento sostenido de ingresos por explotación del recinto, argumento que las cifras récord de esta temporada permiten al club respaldar ante sus compromisarios.
El siguiente hito será la Asamblea General de Compromisarios, en la que las cuentas auditadas del ejercicio cerrado el 30 de junio adquieren carácter oficial y se someten a votación con el detalle de partidas que exige la normativa aplicable a las asociaciones deportivas en España. Será en ese foro donde puedan contrastarse la evolución de la deuda vinculada al Bernabéu y el reparto de los excedentes que el club destina a la ciudad deportiva de Valdebebas y a las inversiones asociadas al estadio.

