|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite
  2. El vicealcalde de Alicante niega conocer el caso VPP: «Ni tengo constancia»
  3. Las lluvias de otoño arrastran ceniza y lodo del incendio de Burgohondo a los embalses
Exclusiva

El MV Hondius fondea a 1,2 millas de Granadilla a las 21:45 con un sexto fallecido y 47 contagiados a bordo mientras la OMS confirma la transmisión persona a persona de la cepa Andes y Países Bajos reporta un segundo caso en Rotterdam

El último fallecido es un marinero noruego de 62 años muerto por síndrome de distrés respiratorio agudo. La UATAN del Hospital de La Candelaria ha sido declarada operativa para la evacuación del lunes. España refuerza controles en sus 46 puertos de interés general con cámaras térmicas. La confirmación de la transmisión persona a persona eleva la alerta de la OMS a fase 4.

Por Redacción de El Hemiciclo· Granadilla de Abona / Ginebra·
12 min de lectura
Comentarios

A las nueve y cuarenta y cinco minutos de esta noche, el MV Hondius — el crucero de expedición que se ha convertido en el protagonista involuntario de la mayor crisis sanitaria marítima del Atlántico desde la pandemia del COVID-19 — ha fondeado a una coma dos millas náuticas del puerto de Granadilla de Abona, en la costa sureste de Tenerife, encendiendo sus luces de emergencia y solicitando prioridad sanitaria al Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo. La silueta oscura del buque, visible desde la playa de El Médano bajo un cielo de luna menguante, es ahora el epicentro de una operación de contención epidemiológica sin precedentes en la historia sanitaria de España. A bordo viajan doscientos treinta y ocho personas — ciento sesenta y un pasajeros y setenta y siete tripulantes —, de las cuales cuarenta y siete presentan síntomas compatibles con hantavirus según el último parte médico emitido por el capitán del buque, Erik van der Berg, a las veintiuna horas.

El fondeo del Hondius a una coma dos millas de Granadilla marca el final de una travesía de pesadilla que comenzó hace veintiún días en Ushuaia, Argentina, cuando el crucero de expedición zarpó con ciento ochenta y tres pasajeros y setenta y siete tripulantes rumbo a la Antártida para un viaje de observación de fauna marina que debía concluir en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Los primeros síntomas aparecieron el quinto día de navegación, cuando tres pasajeros — un matrimonio australiano de setenta años y una investigadora chilena de cuarenta y dos — presentaron fiebre alta, dolores musculares intensos y dificultad respiratoria que el médico de a bordo diagnosticó inicialmente como gripe severa o posible neumonía adquirida en comunidad. El diagnóstico se reveló trágicamente errado cuarenta y ocho horas después, cuando el matrimonio australiano sufrió un deterioro fulminante que requirió intubación de emergencia con los medios limitados del hospital de campaña del buque, y las pruebas PCR realizadas a bordo con un equipo portátil proporcionado por la naviera identificaron la presencia de hantavirus del tipo Andes, la única cepa conocida capaz de transmitirse entre humanos sin necesidad de contacto con roedores, su reservorio natural. Desde ese momento, el Hondius se convirtió en un barco fantasma navegando hacia ningún puerto, rechazado sucesivamente por las autoridades de las islas Malvinas, Santa Elena, Cabo Verde y ahora escoltado por la Armada española hasta aguas canarias.

La confirmación por parte de la OMS de la transmisión persona a persona de la cepa Andes constituye el desarrollo más alarmante de toda la crisis, no tanto por su novedad científica — la cepa Andes ha sido documentada desde mil novecientos noventa y seis como la única variante de hantavirus capaz de propagarse entre humanos — cuanto por sus implicaciones epidemiológicas en el contexto de un buque cerrado con doscientas treinta y ocho personas y contactos en al menos cuatro países. El comunicado de la OMS, emitido desde la sede de Ginebra a las veinte horas y firmado por la directora del Programa de Emergencias Sanitarias, Maria Van Kerkhove, establece que «las pruebas epidemiológicas recogidas a bordo del MV Hondius demuestran de forma concluyente que la cepa Andes del hantavirus se ha transmitido de persona a persona en al menos catorce de los cuarenta y siete casos confirmados, sin que exista evidencia de que estos pacientes hayan tenido contacto con roedores durante los veintiún días de navegación». La confirmación eleva automáticamente el nivel de alerta de la OMS a la fase cuatro, lo que significa que se activan los protocolos de respuesta coordinada internacional, se establecen centros de operaciones de emergencia en las sedes regionales y se despliegan equipos de vigilancia epidemiológica en todos los países que han tenido contacto directo o indirecto con pasajeros o tripulantes del Hondius.

El caso de Rotterdam ha añadido una dimensión continental a una crisis que hasta ahora se concentraba en el buque y en las aguas circundantes. Según las autoridades sanitarias de los Países Bajos, un hombre de cincuenta y cuatro años residente en Rotterdam ha sido ingresado esta tarde en el Erasmus Universitair Medisch Centrum con síntomas compatibles con hantavirus — fiebre de treinta y nueve grados, mialgias generalizadas y trombocitopenia — tras haber mantenido contacto estrecho durante dos días con un familiar que fue uno de los treinta pasajeros que desembarcaron en la isla de Santa Elena antes de que se activaran los protocolos de cuarentena. Este segundo caso en tierra — el primero fue detectado en Barcelona la semana pasada y sigue asintomático bajo vigilancia — confirma los peores temores de los epidemiólogos: que el desembarco no controlado en Santa Elena ha creado una cadena de transmisión que se extiende por Europa y que podría generar brotes secundarios en cualquiera de los países a los que viajaron los treinta pasajeros desembarcados. Las autoridades neerlandesas han activado el protocolo de rastreo de contactos y han identificado hasta el momento a veintidós personas que mantuvieron contacto con el paciente de Rotterdam en los cinco días previos al inicio de los síntomas, todas las cuales han sido confinadas en sus domicilios y sometidas a vigilancia sanitaria activa.

La Unidad de Aislamiento de Alta Tecnología del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, conocida por sus siglas UATAN, ha sido declarada plenamente operativa esta noche tras una inspección conjunta de los representantes de la OMS, del Ministerio de Sanidad y del Servicio Canario de Salud. La UATAN es una de las tres instalaciones de nivel BSL-3 que existen en España — las otras dos son el Instituto de Salud Carlos III de Madrid y el Hospital Clínic de Barcelona — y cuenta con una capacidad de ciento veinte camas de aislamiento individual con presión negativa, equipamiento de soporte vital avanzado y un laboratorio integrado capaz de procesar hasta doscientas muestras diarias de PCR y serología. La unidad fue diseñada originalmente para atender posibles brotes de fiebre hemorrágica viral — Ébola, Marburg, Lassa — y ha sido adaptada durante las últimas setenta y dos horas para recibir a pacientes de hantavirus con las modificaciones específicas recomendadas por el equipo de la OMS: filtros HEPA adicionales en los conductos de ventilación, duplicación de la presión negativa en las zonas de tratamiento intensivo, y la instalación de cámaras UV-C en los pasillos de acceso para la esterilización continua del personal sanitario que entre y salga de las áreas de aislamiento.

La evacuación del lunes, confirmada para las siete de la mañana, será una operación de una complejidad logística que los responsables del dispositivo comparan con una misión militar. El plan prevé el despliegue de cinco lanchas sanitarias blindadas desde el puerto de Granadilla hasta el buque, cada una con capacidad para transportar a diez pacientes en camillas de aislamiento individual y equipada con sistemas de filtración de aire autónomos que impiden la dispersión de aerosoles durante el traslado. Los pacientes serán clasificados en tres categorías: categoría roja para los que presentan síntomas graves y requieren traslado inmediato a la UATAN; categoría amarilla para los sintomáticos leves que serán alojados en tiendas de campaña militares con aislamiento individual en el recinto del puerto; y categoría verde para los asintomáticos que serán trasladados a un hotel medicalizado en el municipio de San Miguel de Abona, habilitado por la Delegación del Gobierno con un perímetro de seguridad de doscientos metros y custodiado por agentes de la Policía Nacional. La operación está dirigida por el general de brigada médico Antonio Pérez-Iñigo, jefe de la Unidad Militar de Emergencias sanitarias, y cuenta con la participación de cien efectivos del ejército, cincuenta sanitarios civiles y veintidós especialistas de la OMS que llevan desplegados en Canarias desde el jueves.

El refuerzo de los controles portuarios en los cuarenta y seis puertos de interés general de España ha sido anunciado esta noche por el Ministerio de Transportes en coordinación con Sanidad e Interior, en la primera medida preventiva de ámbito nacional adoptada desde el inicio de la crisis del Hondius. Las medidas incluyen la instalación de cámaras térmicas de detección de fiebre en todas las terminales de pasajeros, la obligación de que los buques de crucero presenten un informe sanitario de su tripulación y pasaje con cuarenta y ocho horas de antelación a su llegada, y la constitución de equipos de respuesta rápida sanitaria en los cinco puertos con mayor tráfico de cruceros — Barcelona, Palma de Mallorca, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y Valencia —. La Asociación de Navieras Españolas ha emitido un comunicado de apoyo a las medidas pero ha advertido de que «los controles excesivos pueden disuadir a las navieras internacionales de incluir puertos españoles en sus itinerarios, con un impacto económico estimado de mil doscientos millones de euros anuales para el sector turístico». El presidente de Puertos del Estado ha respondido que «la seguridad sanitaria está por encima de cualquier consideración comercial» y que «las medidas serán proporcionales y se revisarán semanalmente en función de la evolución de la situación epidemiológica».

La muerte de Erik Lindgren, el marinero noruego de sesenta y dos años que se convierte en el sexto fallecido a bordo del Hondius, ha añadido una dimensión humana particularmente dolorosa a una crisis que hasta ahora se ha narrado fundamentalmente en términos epidemiológicos y logísticos. Lindgren, según la información proporcionada por la naviera neerlandesa Oceanwide Expeditions, llevaba veintiocho años trabajando como oficial de máquinas en buques de expedición polar y era descrito por sus compañeros como un hombre tranquilo, meticuloso y profundamente comprometido con la seguridad marítima. Desarrolló los primeros síntomas el día doce de la travesía — fiebre alta y dolor torácico — y fue aislado inmediatamente en la enfermería del buque, donde recibió tratamiento con ribavirina intravenosa, el único antiviral parcialmente eficaz contra el hantavirus. Su estado se deterioró rápidamente en las últimas cuarenta y ocho horas con un fallo multiorgánico que el médico de a bordo no pudo revertir con los medios disponibles, y falleció a las diecinueve horas y treinta minutos, rodeado por tres compañeros de tripulación que se turnaron para acompañarle durante sus últimas horas pese al riesgo de contagio. Su cuerpo permanece en la cámara frigorífica del buque a la espera de ser repatriado a Noruega una vez que se completen los protocolos de bioseguridad post-mortem establecidos por la OMS.

Al cierre de esta edición nocturna, el Hondius flota inmóvil en las aguas oscuras frente a Granadilla con las luces de emergencia encendidas como una constelación artificial que los habitantes de El Médano pueden contemplar desde la orilla. Dentro del buque, doscientas treinta y dos personas — las que quedan tras los seis fallecidos — esperan con una mezcla de miedo, agotamiento y esperanza la evacuación que se producirá al amanecer del lunes. En el puente de mando, el capitán Van der Berg mantiene comunicación permanente con el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Tenerife y con el equipo de la OMS que supervisará la operación. En la sala de máquinas que Lindgren conocía como la palma de su mano, sus compañeros trabajan en silencio para mantener los sistemas del buque funcionando durante las treinta y tres horas que restan hasta la evacuación. Y en Ginebra, en Bruselas, en Madrid, en La Haya, los responsables sanitarios de cuatro continentes monitorizan una situación que ya no es un problema local ni nacional sino una emergencia de salud pública de importancia internacional. La cepa Andes ha demostrado que puede viajar en un barco, saltar a tierra y propagarse entre personas que nunca han visto un roedor salvaje. La pregunta que nadie se atreve a responder esta noche es hasta dónde puede llegar.

La fragata F-104 Méndez Núñez, que ha escoltado al Hondius durante las últimas cuarenta y ocho horas desde su posición a cuatrocientas millas al suroeste de Canarias, permanece fondeada a media milla del crucero con la orden del JEMAD de mantener un corredor de seguridad marítima que impida el acercamiento de cualquier embarcación no autorizada. Los pescadores de la cofradía de Granadilla, que habitualmente faenan en las aguas circundantes al puerto, han sido informados de la zona de exclusión y han aceptado, según el patrón mayor de la cofradía, «colaborar con lo que haga falta porque esto es más importante que la pesca de un día». En la base militar provisional instalada en los terrenos del puerto industrial de Granadilla, los efectivos de la UME ultiman los detalles de la operación de evacuación bajo las órdenes del general Pérez-Iñigo, que ha mantenido esta tarde una videoconferencia con la ministra de Sanidad, la delegada del Gobierno en Canarias y el presidente del Cabildo de Tenerife para coordinar los últimos aspectos logísticos. España se enfrenta a la mayor prueba de su sistema de respuesta a emergencias sanitarias desde la pandemia de COVID-19, y esta vez la amenaza no viene del aire sino del mar, no se mide en miles de contagios diarios sino en decenas de casos dentro de un espacio cerrado, y no cuenta con vacunas ni tratamientos probados. El amanecer del lunes dirá si el país está preparado.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Ciencia y Salud →Un cemento inspirado en la piel de elefante mantiene la fachada hasta 20 grados más fría
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo