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Ethereum vuelve a los 2.600 dólares tras una cascada de liquidaciones bajistas

Una ballena ha movido 21.229 ETH, unos 56 millones de dólares, hacia Bitfinex mientras las wallets activas marcan máximos, según Whale Alert.

Por Redacción de El Hemiciclo·
3 min de lectura
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Ethereum ha recuperado este fin de semana el nivel de los 2.600 dólares tras una liquidación en cascada de posiciones bajistas que llevaban días acumulándose contra el precio del ether. El rebote coincide con dos señales que los analistas on-chain cruzan con cautela: un número récord de wallets activas en la red y el movimiento de 21.229 ETH, unos 56 millones de dólares al cambio actual, desde una cartera sin identificar hacia el exchange Bitfinex.

El repunte no responde a ningún anuncio corporativo ni a una decisión regulatoria, sino a la mecánica interna del propio mercado de derivados. Durante las sesiones previas se habían acumulado apuestas a que el precio seguiría cayendo. Cuando el ether resistió esas presiones, esas posiciones cortas empezaron a cerrarse de forma forzosa, generando compras que a su vez aceleraron la subida. Es el fenómeno conocido como liquidación en cascada: cuantas más posiciones se cierran, más rápido sube el precio, en un efecto retroalimentado que puede desinflarse con la misma velocidad con la que se infla.

La cifra de 2.600 dólares queda todavía lejos de los máximos históricos del activo, pero devuelve cierto respiro a un mercado que llevaba semanas mirando hacia abajo. Ese nivel había actuado como suelo en ocasiones anteriores y ahora vuelve a hacerlo, al menos de forma provisional, a la espera de confirmar si el mercado consolida por encima o se trata de un rebote técnico pasajero.

En paralelo, los operadores siguen con atención una transferencia concreta detectada por la cuenta de seguimiento Whale Alert, especializada en rastrear grandes movimientos en las principales redes: 21.229 ETH salieron de una cartera sin identificar hacia Bitfinex, una de las plataformas con mayor liquidez del sector. Que las monedas entren en un exchange resulta relevante porque es ahí donde se ejecutan las ventas, aunque el propio movimiento admite lecturas contrapuestas: puede tratarse de la preparación de una venta escalonada o de un simple traslado de custodia o colateral. Con los datos públicos disponibles no existe manera de determinar cuál de las dos hipótesis es la correcta.

El explorador público de la red de Ethereum permite seguir el rastro de cualquier operación de este tamaño, con el bloque, la hora exacta y las direcciones implicadas, casi siempre etiquetadas como carteras desconocidas. Esa trazabilidad es una de las características distintivas de las blockchains públicas frente a los sistemas financieros tradicionales, donde este tipo de movimientos permanecería opaco para el observador externo.

Wallets activas, una métrica que exige matices

El tercer elemento de la jornada es el número de wallets activas en Ethereum, que según los datos on-chain que maneja el sector se encuentra en máximos históricos. Una wallet activa es, en términos simples, una dirección que ha firmado al menos una transacción en un periodo determinado; no mide cuánto dinero entra en la red, sino cuánta actividad se genera en ella. Los analistas advierten de que la métrica exige cautela: un mismo usuario puede operar decenas de direcciones distintas, y buena parte de la actividad diaria procede de bots, protocolos de finanzas descentralizadas y estrategias automáticas que firman transacciones sin intervención humana directa.

Ethereum atraviesa este repunte cuatro años después de The Merge, el cambio de septiembre de 2022 que sustituyó la minería por un sistema de validadores que bloquean 32 ETH para asegurar la red y redujo drásticamente la emisión de nuevas monedas. Después llegaron la actualización Dencun, en marzo de 2024, que abarató las operaciones en los rollups o redes de segunda capa, y la aprobación de los primeros ETFs spot de ether en julio de ese mismo año, que abrió la puerta a la entrada de capital institucional en el activo.

Esas mejoras dotaron a la red de mayor eficiencia, pero no la protegieron de la volatilidad estructural que sigue caracterizando al mercado cripto: un movimiento de 56 millones de dólares puede mover el precio de forma significativa en cualquier sesión, dado que la liquidez disponible en los libros de órdenes sigue siendo limitada. Los datos disponibles apuntan, por el momento, a un rebote técnico impulsado por el cierre de posiciones bajistas más que a un cambio de tendencia de fondo.

El riesgo estructural que arrastra la red sigue siendo el mismo que analistas y desarrolladores llevan discutiendo desde hace tiempo sin resolverlo del todo: el staking, el mecanismo por el que se bloquean monedas para validar transacciones a cambio de recompensas, está muy concentrado en unos pocos proveedores, con Lido a la cabeza, mientras buena parte de la actividad se ha desplazado hacia un puñado de redes de segunda capa como Arbitrum, Base u Optimism. La pregunta que separa una recuperación de un simple rebote, según los analistas on-chain, no es cuánto subirá el ether esta semana, sino si las wallets activas seguirán creciendo cuando el precio deje de rebotar.

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