|
PortadaParlamentoDeportesOpinión
IBEX 35
Última hora
  1. Una nueva denuncia por agresión sexual señala al alcalde de Algeciras, que no dimite
  2. El vicealcalde de Alicante niega conocer el caso VPP: «Ni tengo constancia»
  3. Las lluvias de otoño arrastran ceniza y lodo del incendio de Burgohondo a los embalses

España combina récord de vacantes con 4,25 millones de demandantes de empleo

El paro registrado subió en julio en 19.517 personas, el peor dato desde 2008 para ese mes, mientras las empresas no cubren 159.785 puestos

Por Redacción de El Hemiciclo·
4 min de lectura
Comentarios

El mercado de trabajo español atraviesa, según los datos conocidos esta semana, una paradoja que se repite cada verano: el Ministerio de Trabajo registró en julio de 2026 un máximo histórico de 159.785 vacantes sin cubrir —la cifra más alta de la serie del INE— mientras el número de demandantes de empleo escaló hasta 4.250.799 personas, un aumento de 102.666 respecto al mes anterior (casi un 3% más) que supone el peor registro para un mes de julio de toda la serie.

El desajuste no es nuevo, pero los datos de julio lo agravan. El paro registrado se disparó en 19.517 personas durante el mes, el peor resultado para un mes de julio desde 2008, en plena crisis financiera, según las cifras del Ministerio de Trabajo. Los demandantes ocupados —entre los que se incluyen quienes tienen un contrato fijo discontinuo en situación de inactividad— crecieron en 97.606 personas hasta 1,35 millones, un indicio de que buena parte del aumento no procede de nuevos parados sin experiencia previa, sino de trabajadores con vínculo laboral que buscan mejorar su situación o que atraviesan periodos de inactividad estacional.

El fenómeno distingue a España del resto de las grandes economías europeas. Italia, Grecia o Francia registran también dificultades para cubrir determinadas vacantes en sectores concretos, pero ninguno de esos países combina ese problema con una tasa de paro tan elevada como la española. La coexistencia de puestos vacantes con más de dos millones de desempleados apunta a que el problema no es solo de volumen de empleo, sino de ajuste entre lo que se ofrece y lo que se demanda.

La intermediación pública que no logra emparejar oferta y demanda

El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), concebido para gestionar tanto las prestaciones por desempleo como la intermediación laboral, apenas logra que prospere el 3% de las inserciones laborales que se producen cada mes en España, de acuerdo con estimaciones del sector empresarial. Esa escasa eficacia práctica desincentiva a las empresas a la hora de publicar sus vacantes en los canales públicos y perpetúa el boca a boca y las redes de contactos informales como principal vía de contratación, especialmente en las pequeñas y medianas empresas.

El propio INE reconoce limitaciones en la medición del fenómeno: la estadística de vacantes tiende a infrarrepresentar la situación real en las pymes, que según las organizaciones empresariales serían las más afectadas por la falta de perfiles adecuados. De ser así, la cifra de 159.785 puestos sin cubrir podría quedar por debajo del problema efectivo que enfrentan las empresas a la hora de contratar.

Francisco Aranda, presidente de la patronal logística UNO, ha sido explícito al valorar la situación: «La existencia de vacantes laborales es una situación común en muchos países de la UE, pero solo en España convive esta situación con una tasa de paro muy elevada, lo cual demuestra que no funcionan nuestras instituciones laborales». Aranda sostiene que las políticas activas de empleo son «un fracaso porque enquistan a los desempleados en el paro» y añade que «la intermediación laboral no funciona y la recualificación no existe».

El dirigente empresarial apunta a la brecha entre la transformación digital de las empresas y la formación del capital humano: «Cada vez hay más distancia con las demandas de las empresas porque la transformación digital no llega al capital humano y puede provocar que perdamos una gran oportunidad», señaló. Desde UNO se plantean varias líneas de actuación, entre ellas una política de inmigración ordenada según las necesidades de las empresas con formación en origen, y la apertura de la gestión del desempleo a agencias privadas de colocación que operen en igualdad de condiciones con el SEPE.

Envejecimiento, despoblación y condiciones laborales

Más allá de la gestión pública del empleo, entre las causas estructurales que se repiten año tras año figura la falta de cualificación específica de los demandantes respecto a los perfiles que buscan las empresas, especialmente en sectores tecnológicos y de servicios especializados donde la formación no siempre se adapta a las necesidades del tejido productivo.

El envejecimiento de las plantillas en sectores clave y la despoblación de determinadas zonas complican la cobertura de vacantes en territorios concretos, donde puede haber demanda de trabajo pero escasez de candidatos en el entorno inmediato. A ello se suma el escaso atractivo de ciertas ocupaciones, ya sea por los salarios ofrecidos, por jornadas extensas o por la falta de flexibilidad horaria, factores que empujan a parte de la población activa a rechazar puestos que, sobre el papel, cubrirían su situación de desempleo.

El contraste entre la creación de empleo que reflejan los datos de afiliación —conocidos esta misma semana— y el aumento simultáneo de los demandantes evidencia que el crecimiento económico por sí solo no resuelve el desajuste. El problema no es tanto la ausencia de oportunidades laborales en términos agregados como la dificultad de emparejar esas oportunidades con el perfil, la ubicación y las expectativas salariales de quienes buscan trabajo.

Desde una perspectiva histórica, España ha mantenido una tasa de paro estructuralmente superior a la media de la Unión Europea desde la crisis del petróleo de los años setenta, con picos por encima del 20% durante la recesión de los noventa y de nuevo tras la crisis financiera de 2008. La persistencia del fenómeno, incluso en fases de expansión, sugiere que las políticas activas aplicadas por sucesivos gobiernos de distinto signo no han corregido el desajuste estructural entre oferta y demanda que caracteriza al mercado laboral español.

El Ministerio de Trabajo no ha ofrecido, de momento, una valoración detallada sobre las causas concretas del repunte del paro registrado en julio ni sobre medidas específicas para reforzar la intermediación laboral del SEPE. La reforma de las políticas activas de empleo —competencia estatal con gestión transferida a las comunidades autónomas— sigue abierta en el debate político y social, sin que por ahora se haya anunciado un calendario concreto.

A corto plazo, los indicadores de agosto y septiembre serán claves para determinar si el repunte de julio responde a un factor estacional, vinculado al fin de contratos temporales de temporada, o si anticipa una tendencia de fondo que obligaría a revisar las previsiones de empleo para el conjunto de 2026. El Banco de España y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) actualizan habitualmente sus previsiones de mercado laboral en sus informes de otoño, cuando se sabrá si el desajuste entre vacantes y desempleo se mantiene o se corrige.

¿Qué te ha parecido esta pieza?

Siguiente en Economía →El Ibex 35 cae un 1,18% hasta los 18.892 puntos por la tensión en Ormuz y los bonos
¿Tienes información para ampliar esta noticia? Escríbenos por el canal para informantes — protegemos a las fuentes.¿Error en este artículo? → Infórmanos

Comentarios

Comentas como Anónimo — seudónimo generado localmente, sin cuenta
0/1000

Cargando la conversación…

Los comentarios son anónimos. El Hemiciclo no registra IPs ni vincula comentarios a cuentas de usuario. Tu seudónimo y tus comentarios se guardan solo en este dispositivo. Conexión cifrada (HTTPS).

Sigue leyendo en El Hemiciclo