España ha puesto en marcha su tercer ordenador cuántico, instalado en el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) de Barcelona, con una inversión de 9,8 millones de euros destinada a impulsar la investigación en ciencias naturales. El sistema es, según la información disponible, el primer superordenador del país capaz de integrar simultáneamente computación clásica con computación cuántica en sus dos modalidades: digital y analógica.
Un sistema híbrido sin precedente en España
La singularidad técnica del equipo radica en su arquitectura híbrida. Mientras los ordenadores cuánticos convencionales operan de forma aislada, este sistema permite combinar en un mismo entorno el procesamiento clásico —el que sustenta la informática tradicional— con dos paradigmas cuánticos diferenciados: el digital, basado en qubits que ejecutan operaciones mediante puertas lógicas, y el analógico, que manipula directamente los estados físicos del sistema sin descomponerlos en operaciones discretas. La coexistencia de ambos enfoques en una única plataforma amplía el rango de problemas que pueden abordarse sin necesidad de trasladar datos entre sistemas incompatibles.
Por qué importa este paso
La computación cuántica no es una mejora incremental de la informática existente: representa un cambio de paradigma en la capacidad de procesamiento para determinadas categorías de problemas, especialmente aquellos que implican simulación de fenómenos físicos o químicos a escala molecular, optimización combinatoria y criptografía. Las ciencias naturales —física, química, biología computacional— figuran entre los campos con mayor potencial de beneficio inmediato, dado que la naturaleza cuántica de los sistemas que estudian encaja de forma directa con el tipo de cálculo que estas máquinas realizan de manera más eficiente que cualquier superordenador clásico.
El BSC-CNS como nodo estratégico
El Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación es el centro de supercomputación de referencia en España y uno de los más relevantes de Europa. Alberga MareNostrum, el superordenador de propósito general más potente del país, y actúa como nodo del consorcio europeo PRACE y su sucesor EuroHPC, la infraestructura distribuida con la que la Unión Europea aspira a situar a sus centros entre los diez más potentes del mundo. La elección del BSC-CNS como sede del nuevo sistema cuántico responde a esa condición de infraestructura nacional consolidada y a su capacidad técnica para integrar equipamiento de frontera.
Tercer ordenador cuántico: el contexto del programa nacional
La referencia a que se trata del 'tercer' ordenador cuántico de España sitúa esta inauguración dentro de una secuencia de despliegues previos, aunque el material disponible no detalla la ubicación ni las características de los dos sistemas anteriores. Lo que sí establece ese dato es que España dispone de una política activa de incorporación de computación cuántica a su infraestructura pública de investigación, en línea con los planes nacionales e iniciativas europeas —como el programa Quantum Flagship de la Comisión Europea, dotado con mil millones de euros para el periodo 2018-2028— que buscan reducir la dependencia tecnológica respecto a Estados Unidos y China en este sector.
La inversión y su alcance
Los 9,8 millones de euros asignados al proyecto constituyen el dato económico central de la operación. Sin que el material disponible especifique el origen concreto de esos fondos —si proceden de presupuestos nacionales, de mecanismos europeos como el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia o de una combinación de ambos—, la cifra se sitúa en el rango habitual de las inversiones en infraestructura cuántica de escala media en el contexto europeo, donde los sistemas más avanzados han superado los cien millones de euros. El destino declarado es la aceleración de la investigación en ciencias naturales, lo que apunta a un uso primario académico y científico antes que industrial o de defensa.
Competencia global y posición europea
La carrera por la supremacía cuántica enfrenta a grandes potencias tecnológicas con recursos muy superiores a los de cualquier Estado europeo individual. IBM, Google y empresas chinas respaldadas por el Estado han anunciado en los últimos años hitos sucesivos en número de qubits y corrección de errores. La respuesta europea pasa por la agregación de capacidades nacionales en infraestructuras compartidas y por la especialización en nichos de aplicación —como la simulación científica— donde la ventaja de los sistemas cuánticos sobre los clásicos es ya operativa, sin esperar al llamado 'ordenador cuántico tolerante a fallos' de propósito general, cuya llegada los expertos sitúan en la próxima década.
Próximos pasos y uso efectivo
La puesta en marcha de la infraestructura es condición necesaria pero no suficiente para obtener resultados científicos. La hoja de ruta habitual en este tipo de instalaciones contempla una fase de puesta a punto y calibración, seguida de un periodo de acceso restringido a grupos de investigación seleccionados antes de abrir el sistema a la comunidad científica en general. El BSC-CNS gestiona el acceso a sus recursos de supercomputación mediante convocatorias competitivas, un modelo que previsiblemente se extenderá al nuevo sistema cuántico. La capacidad real del equipo para generar resultados que no puedan obtenerse con superordenadores clásicos —la métrica que los especialistas denominan 'ventaja cuántica'— determinará en última instancia el retorno de la inversión pública.

